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sábado, 30 de agosto de 2008

Plá i Beltrá, un poeta comprometido


En Ibi sabemos que hubo un poeta llamado Pascual Plá i Beltrá.

Lo sabemos, sobre todo, porque hay un Colegio Público que lleva su nombre. Por lo demás, su obra está completamente en la penumbra de un olvido nacido en la opresión y el ahogo que la dictadura franquista ejercía sobre todo aquello que iba en su contra.

De su biografía poco sabemos los ibenses de "a pie".

Ahora que se acerca el centenario de su nacimiento (11 de noviembre de 1908), vamos a hacer un pequeño esfuerzo por dar a conocer tanto su vida como su obra. Porque es verdad que no se ama lo que no se conoce, y Plá merece ser, al menos, conocido. Se podrá estar o no de acuerdo con sus ideas. Podrán ser o no de nuestro gusto sus poemas. Pero primero habrá que conocerlos.

En la obra de Plá i Beltrá pueden distinguirse tres etapas que coinciden con las circunstancias personales y sociales que vivía en cada momento. La primera de ellas comprendería hasta el año 1930, fecha en que publicó su segunda obra "Huso de eternidad", tras "La cruz de los crisantemos", de 1929.

De esa época destacaré estos versos:


La niña color de uva


La niña color de uva
tiene un sabor a manzanas
que pone en sus finos labios
el ardor de una pagana
sensualidad, que retuerce
como una sierpe mi alma.


Y es que siento sed de besos,
de sus besos de escarlata
que han de eternizar mi espíritu
al deshacerme en sus llamas.


¡La niña color de uva
con su mirada de brasas,
con sus erectos pezones
y su sabor a manzanas!...


Y he de vivir consumiéndome,
entre su carne de brasa,
mientras me embriaga el perfume
de su sabor a manzanas...


La coyuntura política y social de España durante los años 1930 y 1931 experimentó una efervescencia insólita, tensiones sociales, oposición a la monarquía, elecciones municipales y la proclamación de la República el 14 de Abril de 1931. Plá vive con intensidad estas circunstancias históricas y decide apartarse de lo "antiguo" y acercarse a lo "nuevo": ingresa en la Juventud Comunista, lee a Lenin y comienza a escribir sus primeros "poemas revolucionarios". En 1932 publica su libro "Narja", con 16 poemas "proletarios". Son poemas desgarradores, llenos de consignas y llamadas a la revolución proletaria contra la burguesía opresora y explotadora, muy en la línea "proletaria-revolucionaria" defendida por el Partido Comunista de España antes de su VI Congreso, celebrado en Sevilla en marzo de 1932.

De "Narja", entresaco el primer poema:


Juventud comunista: en marcha



Sol de martillo, luna de acero y máuser.
Bronce y oxígeno en el ímpetu.
Fuego de juventud firme de altura.
Todos --hierro duro al pulmón-- en marcha!


Está largo el camino y hay que llegar al
alba.
Con el acero de sus brazos han de hacer
edificios que iluminen las nubes.
Su voluntad de siglos encenderá una aurora
de gigantes.


Los martillos golpearán el parche eterno
del trabajo.
Las fábricas darán la vida de los templos
más puros y más firmes.
Los comunistas jóvenes serán los químicos
que asombrarán al mundo.
¡Su bandera --hierro y sol-- en el canto de
triunfo del obrero!


Sol de martillo, luna de alfanje y máuser,
sobre el sendero
¡Todos --fuego de juventud en el pulmón--
en marcha!


Entre 1932 y 1936, publica "Epopeyas de sangre" (1933), "Hogueras en el Sur" y "Voz de la tierra" (1935), "Camarada" y "Poesía Revolucionaria" (1936).

Del libro "Voz de la tierra", este poema:


Elegías a la muerte de un minero



Ojos profundos, nacidos
para beber altas cumbres,
de albas, de auroras, de lumbres,
en la sombra humedecidos.
Ya sobre el césped dormidos,
de oro, de trigo, de miel.
con deseos de clavel
en la tierra firme y dura,
sobre el verde, sepultura
abrióles la muerte cruel.


Caído en rebelión suma...
La tarde, abatida en fuego,
giraba en el aire ciego,
con loco batir de pluma.
Alturas de espacio y bruma.
Honduras de tierra y cielo.
Pájaros de negro vuelo
picáronle en el costado,
y el minero, desangrado,
abrióse en cruz sobre el suelo.


Durante la guerra civil publica varios poemas épicos en diversas revistas, de los que destaco éste por ser el más corto:


Soldado, toma mi traje


Más que bala hiere el frío
en la trinchera al soldado,
cuando galgo desatado
convierte en espejo el río.
Baja enero por la umbría...
Mala muerte, ¡muerte fría!
¡Centinela, en la alta cumbre,
por España allí clavado!
¡Toma mi sangre, soldado!
¡Arrópate con mi lumbre!
Baja enero por la umbría...
Mala muerte, ¡muerte fría!
La escarcha de la trinchera
no doblega tu coraje.
Soldado, ¡toma mi traje!
¡Victoria a la primavera!
Baja enero por la umbría...
Mala muerte, ¡muerte fría!


La derrota republicana en 1939 significó para el poeta comunista ibense el inicio de una amarga experiencia que le llevaría sucesivamente al campo de concentración, la cárcel, el exilio interior y, por fin, el exilio real, en Venezuela, donde le encontraría la muerte, el 25 de Febrero de 1961. En 1947 publicaría, bajo el seudónimo de Pablo Herrera, su último libro de poemas: "Poesía". En 1948 publicó un libro de cuentos: "Cuando mi tío me enseñaba a volar", que sería el último.

De su libro "Poesía", he elegido éste:


Guadalaviar de mi sangre


Guadalaviar de mi sangre.
Menguado río sin agua.
Te vas quedando sin chopos.
Desnudo estás como el alma.


Hoy junto a tí me reclino,
hecho de sombra y de nada:
mitad, árbol descuajado,
mitad torre acongojada.


Nunca he tenido alamedas
ni nunca tuve una casa.
Vivo entre el cielo y la tierra.
Vivo entre el sueño y el ansia.



Junto a mi sangre la duda,
junto a mi pecho la espada,
el fuego que me derriba
y el viento que me derrama.


Guadalaviar, río mío,
hecho de mi misma savia,
no son arpegios tus ondas
ni son laúdes tus cañas.


Tu hermosura es darte y darte
sin que nunca te den nada.
¡Madúrame el corazón,
río mío, clara rama!


¡Apágame este rumor,
aniquílame este rumor,
aniquílame esta llama,
este subir a la muerte
y este vivir en el ansia!


Guadalaviar, río mío,
yo sin vida y tú sin agua.



La fotografía de los mineros la he tomado de este sitio
La fotografía del soldado la he tomado prestada aquí
El resto de imágenes las he sacado del libro "Antología poética de pascual Plá y Beltrán (1930-1961) editado por Manuel Aznar Soler a través del Excmo. Ayuntamiento de Valencia, en 1985 - I.S.B.N: 84-505-1006-6

2 comentarios:

Basseta dijo...

Me parece magnífico que hayas dedicado este post a Pascual Pla y Beltrán. Yo también creo que los ibenses estamos obligados a conmemorar el centenario del nacimiento de este poeta tan desconocido para la mayoría.

Imagino que sabes que en el último Pleno del Ayuntamiento de Ibi se aprobó por unanimidad una propuesta que presentó Esquerra Unida en tal sentido. Me he puesto en contacto con Manuel Soler Aznar (que está preparando las ediciones de dos obras sobre Pla y Beltrán, una sobre poesía y otra sobre prosa), he contactado con una nieta, Alejandrá, que está en España y me asegura que hará lo posible por estar en Ibi el día de la efeméride.

Tengo en mente crear un blog específico sobre Pascual Pla y Beltrán, que recopile todo lo que hay en Internet sobre nuestro insigne paisano, que es bastante. Te invito a colaborar.

Claudio dijo...

Sabes que puedes contar conmigo, Basseta.

Lo que en Internet no abunda son poemas de Plá. No es fácil acceder a su obra. Un artista se conoce a través de su obra.