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viernes, 28 de agosto de 2009

Coeducación y educación diferenciada

He estado dudando si escribir sobre este tema, que es muy importante para mí por su trascendencia, o sobre la gripe A, que es lo que más suena en los medios. Al final, como podéis comprobar, me centraré en la coeducación. La gripe A va a resultar ser una nube de humo, muy molesta y grave para quien la pedece, no crean que es que no me parece que tenga su importancia, pero no más que el cáncer, los infartos, el sida, y cualquier otra enfermedad de nuestros días (incluida la gripe común).

Sin embargo, el tema de la coeducación y la educación diferenciada me parece de una trascendencia más importante desde le punto de vista social, ya que de su comprensión y su correcta aplicación dependen muchas cosas del futuro.

Quienes están a favor de la diferenciación, es decir, de separar a niños y niñas en clase, lo hacen basándose en criterios de eficacia académica, en los resultados académicos. Según parece, los niños y las niñas, sobre todo en el último ciclo de Primaria y en Secundaria, se muestran más revueltos y excitados si están juntos que si están separados, lo que se traduce en un menor rendimiento por falta de atención a lo que se dice en clase. Dicen también que se demuestra en los Colegios e Institutos donde se practica la diferenciación sexual que, tanto unos como otras, aumentan el rendimiento medio en clave de notas académicas. Esto puede ser cierto. Seguro que lo es. Tan cierto como que, si en lugar de haber treinta individuos en clase, hubiesen quince, los resultados serían todavía mejores, no sólo académicamente, sino educativamente.

Porque, en mi opinión, no es lo mismo instruir o enseñar, que educar. El verbo "educar" lleva aparejados otros conceptos aprate del de instruir o enseñar. Tampoco es lo mismo educar que amaestrar o domar. Los animales se pueden domar o amaestrar, ya que no tienen discernimiento especulativo. Las personas necesitan ser educadas porque es la única manera de que el conjunto de la especie, lo que llamamos "sociedad", progrese, mejore. y uno de los principales objetivos a conseguir para que el conjunto mejore es que sus unidades, los indivíduos, mejoren también. Eso conlleva conseguir que las personas sean equilibradas, positivas, optimistas, con sentido de justicia y de respeto por los demás, con suficiente autoestima, con empatía, y con voluntad basada en la fe en uno mismo.

Hasta ahora, se ha visto que todos esos conceptos desde el punto de vista de género, no se han conseguido separando a los alumnos por sexos. A convivir se aprende conviviendo, y en una sociedad donde las familias suelen tener, como mucho, de media dos hijos es muy difícil aprenderlo en casa. Es necesario, cada vez más, el refuerzo de la Escuela. Y el compromiso de los profesionales, no ya de la enseñanza sino de la Educación.

Tendemos a olvidar que estamos educando personas, no simples operarios. Y hasta los grandes empresarios saben que un operario que está bien educado, bien formado como persona, es más rentable que quien no lo está. Lo que pasa es que es más fácil enseñar que educar, porque si no comenzamos por educarnos a nosotros mismos, difícilmente podremos pretender educar a los demás. Esas propuestas educativas basadas en el esfuerzo y el compromiso del alumno, se justificarían si hubiese el mismo compromiso en todos los demás, desde los padres, pasando por los profesionales y los Adminstradores públicos (léase políticos), y completando con los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto.

Como dice José Antonio Marina, para educar hace falta la tribu.

De todos modos, estoy convencido de que la educación diferenciada es una opción más, de tantas como hay, y que es bueno que pueda ser elegida por quienes creen en ella.

3 comentarios:

Basseta dijo...

De pequeño, como tú, estábamos separados los niños y las niñas. Pero llegué al Instituto de Alcoy y nos pusieron en una clase mixta. Si, es cierto, al principio cierto alboroto, pero a las pocas semanas estábamos como si toda la vida hubiéramos convivido. Defender la educación diferenciada me parece un gran atraso.

Anónimo dijo...

La educación diferenciada no se basa en el rendimiento académico, como tu aformas. Precisamente su fundamento está en la educación de personas; la artificialidad que supone la separación contribuye a eliminar los condicionantes sociales de género y la reproducción en la escuela de la cultura juvenil que es, entre otras cosas, antiacadémica. Te animo a profundizar en el tema...

Julio Pérez-Tomé Román dijo...

Como tantas cosas en la vida, todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Y, por encima, de las experiencias personales, están los estudios realmente científicos (sin contaminación ideológica), que en EEUU llevan años realizando, y vienen a darle la razón al modelo de educación diferenciada.

En cualquier caso, lo mejor del artículo, es la actitud: si unos padres quieren eso para sus hijos, ¿por qué impedírselo? La libertad de elección se supone que es un valor en una sociedad democrática y pluralista.