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domingo, 26 de agosto de 2012

La educación prohibida

¿Cuántas veces hemos oído que la Educación está fallando, que el Sistema educativo fracasa? ¿Qué pensamos nosotros de todo esto? ¿Es culpa de los maestros y profesores? ¿Es culpa de los padres? ¿Es la Sociedad en general la culpable de este fracaso, de esta crisis? ¿Hace falta más disciplina? ¿Hay que fomentar el esfuerzo, el sacrificio, el sufrimiento?

¿Qué materias son importantes en el curriculo? ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de educar? ¿Dar más importancia a las ciencias o a las letras? ¿Fomentar los objetivos, los resultados?

¿Hacen falta más medios, más inversión? ¿Falta preparación por parte del profesorado? ¿Mejor aumentar el tiempo lectivo? ¿Segregar al alumnado por sexos? ¿Aumentar los deberes de casa? ¿Poder repetir curso?
¿Obligatoriedad hasta los 16 años, o hasta los 18?

¿Realmente consideramos que la Educación es importante? Y, si es así... ¿por qué y para qué?

Tal vez estás leyendo esto y esas preguntas te las hayas planteado en más de una ocasión. Tal vez seas padre o madre (o lo vas a ser pronto) y te preocupa cómo dar una buena educación a tus hijos e hijas. También puede ser que la educación sea tu profesión, o incluso tu vocación...

Probablemente, tengas las ideas muy claras. Pero, tal y como están yendo las cosas, estoy convencido de que la película que os presento ahora os hará reflexionar sobre cosas que se están olvidando. Cosas básicas que todos consideramos básicas pero que, por eso mismo, se nos olvidan.

Te recomiendo que te tomes el tiempo suficiente para su visionado y la reflexión posterior, si realmente piensas, crees o sientes que la educación es importante y merece una profunda evolución.

Luego, si queres, la comentamos.



martes, 15 de junio de 2010

La Comunidad Valenciana no aprueba en Educación


Hoy se ha hecho público el resultado de la Prueba de Evaluación General de diagnóstico realizada por el Ministerio de Educación en colaboración con las Administraciones educativas de las distintas Autonomías y Ciudades autónomas.

Aunque en los comentarios del Ministerio se dice que la prueba demuestra la homogeneidad del sistema educativo en todo el país, tengo que destacar que la Comunidad Valenciana, pese a lo que dice y repite el sr. Camps y el conseller Font de Mora, la Comunidad Valenciana queda a la cola en todas las pruebas, por encima tan sólo de Ceuta y Melilla.

Evidentemente, hay muchos factores que influyen en el rendimiento escolar y en los resultados del Sistema educativo, pero no se mejorarán esos resultados si los recursos destinados a Educación son recortados de forma drástica obligando a masificar las aulas y a recortar programas de refuerzo.

Os dejo el enlace al Informe, por si queréis darle un vistazo.

lunes, 24 de mayo de 2010

Seguimos sin rumbo, ¿a quién le importa?

Leo un artículo del diario INFORMACIÓN de Alicante, en su suplemento dominical del 23 de Mayo, titulado "Suspensos en esfuerzo", y me reafirmo en mi convicción de que está lejos el día en que la Educación en España y más concretamente en la Comunidad Valenciana se encamine con paso firme hacia la consecución de sus objetivos con unos mínimos de Calidad equivalentes a los de los países más avanzados.

El artículo puede que sea poco profundo, que recoja de forma imprecisa la opinión de los diversos colectivos, o que roce apenas los problemas que afectan a nuestro Sistema, pero lo más significativo son los comentarios que sobre el tema se vierten en la edición digital del diario. Seguimos tirándonos los trastos unos a otros, sin aceptar de forma abierta y honesta las responsabilidades de cada uno. El profesorado responsabiliza del fracaso a los padres incultos e irresponsables, a la escasa financiación, y a los caprichos de los políticos de turno. Los padres achacan los males del Sistema educativo a un profesorado desmotivado y falto de vocación, además de a una legislación que constriñe al alumnado. Los alumnos son los que demuestran más sentido común al aceptar su parte de responsabilidad, aunque al propio tiempo señalan que sufren la incomprensión de un profesorado que se limita, en muchos casos a dar la clase sin desarrollar debidamente los temas y conceptos.

Y los políticos se dedican a echar balones fuera, culpando de todo al contrario, y dificultando en lo posible una solución que dé votos a los otros.

Mientras tanto, los alumnos que tienen la mala suerte de tener una familia desestructurada y conflictiva, son los grandes perdedores sin comerlo ni beberlo. Son ellos los que pagan en primera persona los platos rotos de una sociedad que tan individualista que ha dejado de tener entidad social, tan sólo es una suma de individuos que sólo ven su propio ombligo.

El barco va a la deriva y los que más gritan son los que menos capacidad tienen de resolver nada.

Mi homenaje y gratitud a todos esos profesores y maestros que cada día luchan para tratar de compensar las dificultades que se encuentran en sus aulas con el respeto, el esfuerzo y la escucha a sus alumnos. Maestros que cada día aprenden con sus alumnos, evolucionan con ellos y viven con ellos.

jueves, 11 de marzo de 2010

¿Negocio o servicio?

¿Es la Educación un negocio o un servicio público?

Tal vez ésa sea una de las claves para comprender la situación en que se encuentra la Educación en España. A pesar de las numerosas voces que dicen y repiten que el nivel educativo en España es pésimo, la realidad, los resultados, indican que estamos en el nivel intermedio de los países de nuestro entorno, tanto en cuestión académica como cultural y moral.

No obstante, como lo que todo el mundo queremos es llegar a la excelencia, a lo mejor de lo mejor (muchas veces por puro sentido competitivo), nos damos cuenta de que hay muchas cosas que mejorar en nuestro Sistema educativo.

Y aquí viene el por qué de mi pregunta. Estamos en una sociedad de consumo. Lo que mueve el progreso, el avance tecnológico y social, es el consumo y el negocio que éste conlleva. También estamos en una sociedad que demanda un alto nivel de los servicios que recibe a cambio de sus impuestos. Queremos una Sanidad de la mejor calidad, y de hecho la tenemos. Queremos un servicio de Seguridad pública y de mucha calidad, y cada día comprobamos que tenemos muy buenos cuerpos de fuerzas armadas y policía nacional (la local va mejorando poco a poco) y cuerpos de bomberos y emergencias muy cualificados, aunque faltos de mejor inversión.

Con la educación, ¿qué pasa? ¿Cómo consideramos a la Educación? ¿Es un Servicio público? ¿Es un negocio? Si fuese un negocio, los consumidores exigiríamos la mayor calidad por el precio que estuviésemos pagando y, evidentemente, la mejor educación la recibirían los que pudiesen pagarla. Si la considerásemos un Servicio público, exigiríamos a nuestos politicos que estableciesen formas de evaluar desde el usuario el servicio prestado por cada Centro y por todo el Sistema en general, tal y como hacemos con la Sanidad o con la Seguridad públicas.

Pero creo que ocurre que no somos conscientes de que la Educación, como Servicio público, nos afecta a todos durante toda nuestra vida, y no sólo mientras somos alumnos o somos padres con hijos en edad escolar. Evidentemente, los docentes son los profesionales que están al servicio de los ciudadanos, tal como los médicos, policías, magistrados y demás funcionarios del Estado. Pensamos que, cuando nuestros hijos han terminado su etapa escolar obligatoria, lo que pase con el Sistema educativo ya no nos afecta. Y por eso no tenemos en nuestra percepción de necesidades básicas que la Educación es una de ellas. Por eso, cuando se publican encuestas sobre lo que más preocupa a la población en determinados momentos, la Educación no está entre lo que más preocupa. Por eso no echamos de menos que, en sus campañas electorales, los diferentes partidos no pongan a la Educación en los primeros lugares de la lista.

Tal vez deberíamos reflexionar sobre qué es para nosotros la Educación, para qué sirve, qué valor le damos, y qué esperamos de ella, para luego decidir si es un negocio, un Servicio público, ambas cosas o todo lo contrario.

Todo el mundo parece tener la solución y, sin embargo pocos parecen tener idea de lo que hablamos.

domingo, 27 de diciembre de 2009

El Pacto educativo y la cultura del esfuerzo

Se acerca el momento en que se ha de plasmar la posibilidad o no de un Pacto de Estado sobre la Educación en España.

El Ministro, Ángel Gabilondo, ha apostado por él desde el principio de su compromiso con el Ministerio de Educación. Al no querer incluir en el borrador de este pacto los aspectos ideológicos más espinosos, demuestra su inteligencia y su conocimiento del tema y de las carencias del Sistema.

Desde la oposición y desde los sindicatos se valora mucho la inclusión en los puntos de discusión del acuerdo de la llamada "cultura del esfuerzo", una cultura en la que se potencia el compromiso y el esfuerzo del alumnado en el logro de los objetivos de su currículo. También se valora la inclusión de una mayor valoración de la "figura del profesor/a, su formación permanente, dotarle de recursos y promover la carrera docente".

A mí también me parece muy bien todo esto, así como el resto de los nueve puntos del Pacto. Pero yo incluiría también que se aplique el mismo criterio del esfuerzo al profesor/a, y que si no llega a un nivel adecuado, que se le suspenda y que vuelva a reciclarse, dejando su puesto a gente que sí cumpla con ese compromiso y ese esfuerzo. Siempre se hace recaer toda la responsabilidad del fracaso educativo sobre el alumnado, cuando todos sabemos que, en realidad, no hay malos alumnos sino malos profesores. Y eso se constata todos los días en los Institutos de toda España. En ellos vemos a profesores y profesoras que se esfuerzan en ayudar a sus alumnos a interesarse por su propia eduación, que cuentan con las familias facilitándoles el acceso y la participación, y que tratan a sus alumnos como a personas.

Y también vemos a profesores/as que no cumplen con su compromiso de esfuerzo, que desprecian a sus alumnos, que se limitan a dar su clase sin importarles si son comprendidas sus explicaciones, que no admiten la participación de las familias, que sólo creen en la cultura del "respeto a través del miedo", que son autoritarios, que resultan antipáticos y desagradables en el trato, que desprecian a los alumnos con baja autoestima, que no se comprometen con sus propios compañeros/as...

Todos lo sabemos, pero nadie quiere afrontar el tema con la suficiente valentía. Se nos dice que también hay padres que merecen palos. Y es cierto, pero de eso sí se habla. Y muy abiertamente. Sólo que, para ser padre o madre no se estudia y no se cobra por ello un sueldo del Estado.

Hasta que no entendamos que todos, padres, profesores, medios de comunicación y sociedad en general, todos somos educadores, que para educar hace falta la tribu, hasta que no entendamos bien esto, los pactos y los acuerdos serán incompletos e ineficaces. No es el dinero ni las instalaciones las que fomentan y favorecen una Educación de calidad. Son las personas, los educadores, los que marcamos la diferencia.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Respeto mutuo

Estaba yo expectante por saber qué polémica se generaría este curso en su comienzo. Y mira tú por dónde, el tema de la polémica es precisamente uno de los síntomas de la mala educación que se vive en nuestro país: la falta de respeto.

La polémica la genera el hecho de que se pretenda infundir en la sociedad, en los alumnos y sus padres, el respeto hacia los docentes a golpe de decretos. Y eso es, en sí mismo, un síntoma de la falta de visión de los gobernantes, aunque por otro lado sospecho que tienen la visión muy bien dirigida hacia sus intereses personales. Porque las Administraciones autónomas que han promulgado decretos en el sentido de igualar en rango a los docentes y a los policías y magistrados, están dirigidas por personas de marcada tendencia conservadora y decimonónica en sus postulados.

El respeto por la fuerza. Y para conseguirlo, nada mejor que un ambiente de falsa falta de respeto. Digo falsa porque esa falta de respeto se da, normalmente, en situaciones en las que previamente ha habido una falta de respeto previa en sentido docente-alumno, o docente padres.

Desde luego, hay padres que merecen que les quiten la patria potestad y la custodia de sus hijos. Pero también hay docentes que merecen que les expulsen de por vida del cuerpo de docentes, funcionarios o no. Todos conocemos casos en que esto es así. Y el hecho de dar prevalencia a la palabra del docente sobre la del alumno, es una falta de respeto hacia éste último y hacia la Justicia.

Dice Michael Davidson, responsable del informe Talis de la OCDE -que se publicó este año tras haber encuestado a 90.000 profesores de 23 países-, sobre la autoridad en las escuelas españolas, no habla de medidas disciplinarias. "Echando un vistazo a los datos de España, un mejor clima escolar se suele encontrar cuando los docentes tienen un contrato fijo y más experiencia, cuando colaboran entre ellos y cuando el tamaño de las clases es menor. Además, aquellos profesores que apuestan por la transmisión directa [menos participativa, en la que el profesor enseña y el alumno escucha de una forma más pasiva] suele percibir un peor clima escolar".

Según el informe Talis, las mayores diferencias de percepción del clima escolar, de las relaciones entre docentes y alumnos no se dan ni entre países (25%) ni entre centros de zonas distintas (10%), sino entre los profesores de un mismo colegio que dan clase cada día a los mismos alumnos (65%). También el tiempo que pierden haciendo callar a los alumnos -un tercio de la clase, de media, argumento sacado a relucir por Esperanza Aguirre al presentar su proyecto de ley- varía sobre todo dentro de un centro escolar; una vez más, distintos profesores frente a los mismos alumnos: un 85%. "Dado que la mayor cantidad de variaciones en la pérdida de tiempo lectivo se observa entre diferentes profesores dentro de los centros, parece más necesaria una política de prestar atención a las habilidades y la disposición de los profesores individualmente que mejorar el ambiente y la disciplina generales de los centros", concluye el informe.

En palabras de Mariano Fernández Enguita, no se puede pedir "autoridad para los profesores si no se les pide responsabilidad; mal puede exigir respeto un profesor que falta a menudo, llega tarde, no prepara sus clases, pierde el tiempo en el aula o ejerce arbitrariamente su poder académico o disciplinar. Y, haberlos, haylos". Y en cualquier caso, tampoco considera que "el desorden, los problemas de convivencia en los centros provengan de que los profesores no tienen autoridad, sino más bien de que no ejercen la que tienen. Antes de llegar a una infracción grave, sea falta de respeto, conducta disruptiva, violencia... ha habido sistemáticamente una larga colección de infracciones leves que no fueron afrontadas. Hay grupos que quieren blindar al profesor, pero no se preocupan de proteger al alumno. En mi opinión no estamos ante una revuelta juvenil, sino ante una crisis o dejación de la tutela adulta en los centros. Muchos de los conflictos laborales de los últimos años han sido porque no se quiere vigilar los recreos, los pasillos, las actividades extraescolares, los comedores..."

En resumidas cuentas, el respeto y la autoridad se ganan con el respeto que se ofrece a los demás. El respeto impuesto no genera un ambiente adecuado para una educación verderamente democrática e integradora, donde se aprenda a respetar por ética y moral ciudadana y no por imperativo legal. Eso no genera ciudadanos responsables, sino ciudadnos dependientes. Quizás sea ese el objetivo de los que proponen semejantes formas de organización educativa.

Pero también puede ser que todo sea una señal más de los tiempos que nos ha tocado vivir: un verdadero caos medioambiental. ¿No es la escuela un verdadero ecosistema?

sábado, 25 de abril de 2009

El 28, huelga

Ha sido convocada, por la Plataforma en defensa de la Educación Pública, una huelga educativa para el día 28 de este mes de Abril.

Aunque la convoca la Plataforma, formada por todos los sectores implicados de alguna forma en el tema educativo (menos la FAPA "Gabriel Miró") es evidente que la huelga es responsabilidad de los trabajadores de la enseñanza, ya que la huelga es un derecho que todo trabajador tiene para defender sus intereses cuando el camino del diálogo y la negociación se ha agotado.

Eso es lo que ha pasado en la Comunidad Valenciana. Y algo había que hacer. Este gobierno que tenemos aquí es merecedor de una huelga en todos los sectores de la sociedad. Peor no lo pueden hacer. ¿O sí?

Sin embargo, todas las cosas merecen ser meditadas con un poco de sosiego, porque a veces lo que nos pide el cuerpo y lo que nos conviene son cosas diferentes. Algo hay que hacer, eso está claro. Los profesores y maestros tienen todo el derecho, aunque yo diría que la obligación, de enfrentarse con valentía y decisión a sus empresarios en demanda de las mejoras necesarias para facilitar su importante labor. Eso lo hacen a través de sus Sindicatos, que para eso están. (Por cierto, es curioso que en algunos de ellos no se hace ninguna mención a esta huelga, ¿será que no la secundan?). Y pueden recabar para ello el apoyo y la comprensión de la sociedad, que es la que disfruta o padece los resultados del Sistema Educativo. En esta sociedad, los primeros interesados en la educación del alumnado somos los padres y madres. Y es por eso que los Sindicatos tienen tanto interés en ganarse la comprensión y el apoyo activo de los padres y madres.

Y me parece muy bien que así lo hagan. Es lo lógico. Los funcionarios saben que, ante la Administración, la fuerza radica en los usuarios de los servicios, los votantes, en este caso: los padres y madres. En mi experiencia personal, cuando ha habido un problema en el colegio de mis hijos, hemos sido los padres y madres los que hemos tenido que movernos activamente para solucionar el problema. Los funcionarios, siempre en segundo plano o en tercero. Salvo contadas excepciones. Individualmente, el funcionario tiene miedo de moverse demasiado. Y tal vez no le falte razón.

Los padres, de forma personal y responsable, podemos y debemos implicarnos en todo lo que afecte a la educación de nuestros hijos. Lo que no tengo tan claro es que también tengan que hacerlo las organizaciones que nos representan. La razón de ser de estas organizaciones, las APAs y sus Federaciones, es la defensa de los intereses del alumnado. Y una huelga no es precisamente lo que más interesa a nuestros hijos e hijas. Es más, estoy convencido de que se ejerce más presión a la Administración si el alumnado asiste con normalidad al centro educativo, y el profesorado y los padres que quieran y puedan se manifiesten a sus puertas en demanda de sus reivindicaciones. Sin utilizar a nuestros hijos ni perjudicar sus intereses. La huelga se convoca con suficiente antelación como para organizar actividades complementarias con la participación voluntaria de los padres que así lo deseen, por ejemplo. Eso sería una actitud responsable, a la que las organizaciones de padres estoy seguro que no pondrían objeción.

El tema de la Plataformas conjuntas es muy espinoso. Lo padres y madres somos fácilmente manejables por las organizaciones sindicales. Éstas mezclan entre sus justas reivindicaciones otras peticiones que ya no lo son tanto y que repercuten directamente en la calidad de la enseñanza y educación de nuestros hijos. Y cuando la Administración cede ante nuestra presión, se introducen en las negociaciones esos postulados a los que nosotros y nuestras organizaciones nos oponemos, como es el caso de la jornada continuada. Y si no, al tiempo.

Así es que, yo digo: movilizaciones, las que sea. Pero de forma responsable. Yo soy padre de alumna. Y miro por los intereses de mi hija. Comprendo y apoyo los motivos de la huelga. Pero no estoy de acuerdo en que ella, como alumna, la secunde. No tiene ni la edad ni la responsabilidad para ello. Y ni yo, como padre, ni nadie tiene el derecho de utilizarla, para nada.

Hagamos lo que haga falta de forma conjunta, padres y profesionales. Pero unos junto a otros, no unos delante y otros detrás. Porque luego, a la hora de sentarse a negociar, los que se arrogan el derecho a hacerlo son los sindicatos. A los padres nos olvidan. Y creo yo que algo tendremos que decir los padres de la educación que queremos para nuestros hijos, ¿no?

De todas formas, muchas veces el problema está dentro de los Centros.

Podéis opinar.

jueves, 9 de abril de 2009

El "Pacto por la Educación"

Cuando ayer leía que el nuevo ministro de Educación, Ángel Gabilondo, propone un "gran pacto por la Educación", pensé: "¡ya era hora!". Luego, mientras leía el resto de la información, se fue desinflando mi alegría inicial dejando paso al convencimiento de que lo que más les urge ahora a los políticos es reconducir y acallar las voces de los descontentos con el Plan Bolonia.

Sé que la reforma del sistema universitario es un tema de máxima importancia, que determina y repercute en el futuro de mucha gente que está ahora en proceso de formación, así como a la que se incorporará en el futuro. Pero eso es el tejado del edificio. No hay que descuidarlo, claro está. Pero los cimientos tienen problemas que afectan a toda la estructura: si no se pone remedio, de poco va a servir que se arregle el tejado.

En España hemos avanzado mucho educativamente hablando a partir de la implantación de la democracia. Pero hay una tendencia que, desde el principio, afecta al rendimiento y a la consistencia de Sistema Educativo. Con cada cambio de partido político en el Gobierno, hemos tenido una nueva Ley educativa. Cada una de esas leyes respondía más al ideario de ese partido en el poder que a un planteamiento serio y consensuado en el que se tuviesen en cuenta las necesidades de los usuarios, de los profesionales y del tejido productivo, económico y cultural de la nación.

Prueba de lo mucho que debe mejorar el Sistema son los resultados que arrojan cifras intolerables.

Espero que los responsables políticos se pongan de acuerdo y promuevan un cambio de actitud para llegar a acuerdos duraderos. Para ello, es la sociedad quien tiene que reaccionar.

jueves, 26 de marzo de 2009

¿De quién es la culpa?

Estoy un poco harto, la verdad, de volver sobre el asunto, pero no tengo más remedio que dar mi opinión sobre este tema. Y digo que es mi opinión, por si alguno de los que leen esta bitácora (cosa que agradezco) creen que yo pretendo sentar cátedra.

He leído en el diario Información lo que todos sabemos: que la tasa de fracaso escolar (el nivel de abandono de los alumnos sin conseguir graduarse en ESO) ronda el 44% en la provincia de Alicante.

Es alarmante, de verdad. Y ¿qué es lo que hacemos todos? Mirar a los demás para señalarlos como culpables. Lo más facil: señalar al que gobierna. Ése es el único culpable.

¿De verdad creemos que con más dinero, con mejor infraestructura, con recursos TIC, con más profesores de Inglés, etc., etc., se soluciona el tema?

¿Es que los alumnos pierden el interés por el estudio y por su educación por todo eso?

¿Cuándo vamos a empezar a mirarnos, cada uno en nuestra área de responsabilidad, y preguntarnos qué actitud tengo yo ante la educación? ¿Qué es y qué significa educar? Y ¿para qué?

¿Qué es lo que motiva a los niños y jóvenes a participar en algo? ¿Y a nosotros?

¿No será que no tenemos ni idea de lo que estamos haciendo? ¿no será que nos estamos limitando a politizar este tema? ¿No nos estamos olvidando de lo principal: los niños y niñas, nuestros hijos e hijas, nuestros alumnos y alumnas?

¿Cómo tenemos la osadía de exigir a los demás lo que no somos capaces de llevar a acabo en nuestro entorno personal? El padre o la madre que no es capaz de comunicar con sus hijos, ¿no tendría que aprender a hacerlo? El profesor o maestro que no tienen ni idea de cómo conectar con sus alumnos, de hacerse querer y respetar por ellos, ¿no tendría que aprender a hacerlo? Y para ello, ¿no tendríamos que admitir unos y otros que no sabemos?

Los tiempos han cambiado, la sociedad ha cambiado; los métodos educativos, las actitudes pedagógicas, NO.

¡Ya está bien de lamentarse! Que cada uno haga sus deberes y unamos los esfuerzos y los objetivos para solucionar esto: no esperemos que empiecen los demás. ¡Estamos perdiendo el tiempo!

Los que ya lo hacen, los que obtienen resultados, se encuentran solos y, muchas veces vilipendiados. Hay mucho quehacer. Empecemos por lo inmediato. Seamos honestos. Los niños son personas, y no pueden esperar a que nos decidamos.

martes, 10 de marzo de 2009

Pasión y apasionamiento

Pasión y apasionamiento tienen la misma raíz y significados correlativos. Pasión puede significar sufrimiento y también gran afición. Apasionar puede significar atormentar o afligir, y también aficionarse con exceso por algo o alguien.

Las personas apasionadas son propensas a sufrir y a causar sufrimiento. En el plano personal, el de los afectos, la gente apasionada se mueve entre dos extremos de gran apego y de gran rechazo, y suelen ser emocionalmente desequilibradas. En algunas ocasiones van del extremo de gran euforia a gran depresión, sin casi transición.

Las pasiones, los sentimientos desaforados, no sujetos a la razón, son causa de sufrimiento más que de alegría. Es una de las metas de la Educación el aprender y enseñar a gestionar los sentimientos y emociones para no ser esclavos de sus vaivenes, y no sufrir ni causar sufrimiento a los demás con sus altibajos.

Hoy, igual que antes, es necesario comprender esto y ponerlo en práctica. Cada día vemos ejemplos de este fenómeno, sobre todo en la política y en la religión. Toda esta reflexión que ahora estoy haciendo viene a cuento de lo que está pasando en mi ciudad, en Ibi, a raíz de la tormenta política desatada tras el desencuentro de dos personas del mismo grupo parlamentario con responsabilidades de gobierno en el Ayuntamiento.


Es una pena que, por el apasionamiento, se olvide el principal objetivo de la política, se olvide la responsabilidad de los elegidos por el pueblo para con el mismo pueblo, y se dejen llevar por la incultura y el apasionamiento de quienes creen que estamos en una batalla de patio de colegio. "Yo sé más", "yo puedo más".

¿Y aún dudan de la necesidad de asignaturas específicas para la "Educación para la Ciudadanía"?

martes, 24 de febrero de 2009

Entre todos la mataron...

Voy leyendo algunas noticias y artículos en los periódicos y veo que el tema de la Educación tiene una problemática que se resume en una lucha de poder. Una lucha que tiene dos bandos, y en la que la decisión está en manos de los distintos gobiernos. En realidad, esa decisión, por derecho, debería estar en manos de los gobernados, es decir, de la sociedad en general. Pero, hoy por hoy, en este país de listos los gobernados no tienen la suficiente cultura como para darse cuenta de que en ellos reside el verdadero poder. Y por ello no ejercen. Por dejadez, el poder lo ejercen otros.

Por un lado tenemos el bando de los trabajadores del sector. Representados por sus sindicatos, no tienen otros objetivos que sus demandas de mejora de las condiciones laborales: mejores salarios, mejores entornos laborales, mejores jornadas (con menos horas a poder ser). Todo ello disfrazado, --que no demostrado ni en la teoría ni en la práctica-- de un mejor rendimiento de sus alumnos.

Por otro lado están los usuarios del servicio de Educación, (los alumnos y sus padres) que vemos cómo somos utilizados por unos y por otros para que apoyemos sus diferentes causas sin que nos demos cuenta de que, en realidad, no nos quieren ver por allí.

Ahora, en Andalucía, los sindicatos de enseñanza han convocado una huelga en protesta por el adelanto de una semana del comienzo del curso próximo. Adelanto que fue decidido ante la falta de respuesta para la negociación por parte de los mismos sindicatos. En natural que los asalariados quieran menos horas de duro y fatigoso trabajo. Y, cuando se les pregunta qué se puede hacer para que los resultados de las evaluaciones de los alumnos de 6º Primaria no sean tan escandalosamente bajos, responden que ellos no pueden hacer nada más. Se muestran incapaces. Y lo dicen sin el menor rubor. Y luego, se atreven a decir que la culpa de esos resultados la tenemos los padres y madres porque no estamos implicados. ¡No estamos implicados!

En algo tienen razón. Si los padres y madres estuviésemos más implicados, otro gallo nos cantaría. Seguro que los maestros y profesores se pondrían las pilas y tomarían más interés en su trabajo si los padres ejerciéramos nuestro derecho, que es también nuestro deber y nuestra responsabilidad, de participar totalmente en el funcionamiwento de los Centros Escolares. Participación que no se hace efectiva porque el profesorado no lo quiere. Porque les molestamos con nuestras exigencias, con nuestras preguntas, con nuestra ocupación.

Un porcentaje muy elevado del profesorado, (porcentaje que ronda e incluso supera el 50%, según los declaran algunos profesionales implicados de verdad) sólo se preocupan de su nómina, de asistir a cursos que les aumentes los sexenios, los trienios, los méritos para aumentar su nómina, dan su clase sin ningún interés por transmitir los conocimientos que posean (que a menudo son nulos) y no soportan a sus alumnos. Eso es sabido por todo el colectivo. ¡No se me rasgue nadie las vestiduras!

A los Institutos llegan los niños con un gran déficit en conocimientos y en actitudes ante el estudio y ante la vida. Gran parte de la responsabilidad de estos déficits recae en los padres, porque es nuestra la responsabilidad para con nuestros hijos. Pero el profesorado en general ha de asumir la parte que le toca que es mucha también. Porque no saben, ni quieren saber --y muchas veces ni lo intentan-- cómo hacer para implicar a los padres en la tarea educativa. Ellos saben que para lograr eso deben ellos mismos implicarse más allá de lo estrictamente laboral. El trabajo educativo tiene un componente mayoritario de vocación. De ese componente carece la mayoría del profesorado. Para implicar a los padres se necesita traerlos al Colegio. Y los padres podemos ir, casi siempre, cuando acaba nuestra jornada. ¿Cuántos docentes están dispuestos a reunirse con los padres en horas o días no lectivos? Eso es implicación. No se puede exigir profesionalmente, pero sí vocacionalmente.

El problema educativo salpica a toda la sociedad. Nadie parece dispuesto a ceder un ápice en sus premisas y en sus posiciones. Se requiere de grandes profesionales, implicados de verdad, en los primeros años de la escolaridad. Esos primeros años son decisivos. Y sin embargo, desde las administraciones y desde los sidicatos, no se vé de la misma forma. Los mejores sueldos, para los mejores profesionales. Y esto debe ser evaluado. A los profesores y maestros no se les evalúa. Un docente cuya clase suspende en un 30%, no debe ser considerado, profesionalemente, igual que otro cuyo grupo supera el 85% de aprobados, y que muestra interés por aprender más. Pero, claro; ésto los sindicatos no quieren ni oirlo.

Un director que cree que el Colegio o el Instituto es "su" Centro, "su cortijo", y que nadie tiene derecho a decirle lo que tiene que hacer, no es un buen director. Entre sus funciones y atributos está el favorecer la participación de toda la comunidad escolar en los términos que indican las leyes, que no voy a relatar aquí y que están a disposición de todo el mundo que tenga interés. En un Centro educativo, enseguida se sabe qué tipo de dirección hay cuando se ven los resultados académicos y el ambiente entre los padres y los profesores.

Falta hace, desde luego, que los padres nos impliquemos más, y nos interesemos más de lo que está pasando en el Centro al que acuden nuestros hijos. Es la etapa más importante en la vida de los niños y niñas, y muchas veces no sabemos con quién los estamos dejando.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Valencia, ¿una Comunidad triligüe?


El pasado 1 de Febrero, en el hotel Xorret de Catí, situado en la montaña que sirve de límite a los términos municipales de Petrer y Castalla, en Alicante, tuvo lugar la celebración de unas Jornadas tituladas "Plurilingüismo y Ciudadanía en la Comunidad Valenciana."

El desarrollo de la ponencia corrió a cargo de la Secretaria autonómica de Educación, Concepción Gómez Ocaña y la mesa redonda que luego se formó contó con la participación de Ramón López Cabrera, Presidente de la FAPA "Gabriel Miró" de Alicante,; Mª Carmen Chico de Guzmán, representante del grupo municipal del PP del Ayuntamiento de Petrer; Vicent Brotons, representante del grupo municipal del PSOE del mismo ayuntamiento, y Julia Díaz, representante del grupo municipal de EU, también de Petrer. Como moderador intervino Francisco Vicó Manjón, Presidente de la Federación Local de APAs "Paco Molla", de Petrer. El acto fué clausurado por el alcalde de Petrer, Pascual Díaz Amat.

Concha Gómez, la Secretaria autonómica, aprovechó el evento para mostrar, desde el punto de vista de la Consellería de Educación del gobierno valenciano, la situación de las enseñanzas de idiomas, en lo que ella calificó de "normalidad" en la realidad "bilingüe" de la Educación valenciana. Y calificó esa normalidad como base y punto de partida para lograr el pretendido "trilingüismo" (en base al idioma inglés), tan necesario para el futuro económico de nuestra comunidad.

Esa pretendida normalidad en el bilingüismo fue puesta en duda por los representantes de EU y del PSOE, ya que pusieron de manifiesto que, en muchos Institutos no se dispone de los profesionales capacitados en el idioma valenciano necesarios para continuar con las líneas de enseñanza integral en Valenciano, con lo que se trunca una oportunidad de conseguir toda la trayectoria de los que eligieron estudiar en este idioma. También, para paliar esto, se van a catalogar plazas en valenciano de profesorado de ESO.

Doña Concha adimitió que, después de dedicar 703 horas al estudio del Inglés, en la actualidad los alumnos llegan a terminar la ESO sin competencias suficientes para defenderse en ese idioma. Eso se traduce en un verdadero fracaso del Sistema, tanto en los currículos propios de esa asigantura, en la forma didáctica de impartirla, como en la competencia y preparación de los profesionales dedicados a ello.

El plan de trilingüismo se articula en base a dos premisas: una de ellas pretende que el idioma debe aprenderse desde temprana edad, a los cuatro años, consiguiendo así que los alumnos se habitúen a los conceptos y fonética del inglés. La otra indica que, los estudios comparativos entre los alumnos que han iniciado su aprendizaje del inglés a los cuatro años y los que lo han iniciado a lo diez, pero con un fuerte incremento de las horas dedicadas a ello, revelan un mayor éxito de estos últimos. Así es que queda abierto el debate para elegir la mejor opción.

Por otro lado, hay un problema que se avecina a los que ahora mismo están estudiando Educación Secundaria Obligatoria, y es que para acceder a la Universidad tendrán que realizar una prueba oral en Inglés de 20 minutos de duración, para acreditar suficiente nivel. Actualmente, la mayoría de los alumnos no pasarían una prueba de esta índole. Y por ello, la Consellería propone para el próximo curso asignaturas optativas de Taller de Inglés, para reforzar las competencias en este idioma. La pretensión es que, en un futuro próximo, la Secundaria sea trilingüe y el Bachillerato cuatrilingüe.

Para comenzar todo este proceso, la Consellería ve necesario realizar unas pruebas diagnósticas para valorar en qué situación estamos y comprobar las necesidades.

Todo esto, que forma parte de un plan de actuación, se ha puesto en marcha este mismo curso 2008/09 con la impartición del Inglés en la etapa Infantil, desde los cuatro años. Pero todos sabemos que ya ha empezado a fallar, debido a que no todos los Colegios tienen profesorado de Infantil capacitado en Inglés para iniciar su enseñanza en esa etapa. Además, se requiere una formación del profesorado actual, formación que no es suficiente con los planes actuales, ni dejando esa formación a la voluntad del profesorado.

Muchos más fueron los detalles que surgieron durante el debate en estas Jornadas, detalles que dejaron entrever la necesidad de promover jornadas temáticas como ésta, que fomenten la participación de todos los sectores implicados en Educación, sobre todo el sector de padres y madres que no tuvo mucha oportunidad de expresar sus sensaciones y pareceres durante el debate.

A ver si en la próxima ocasión se planifica más tiempo al debate y menos a la rueda de intervenciones de la mesa redonda.


En las últimas intervenciones, Vicent Brotóns recomendó la lectura del libro "Mal de escuela" y el visionado de la película "La clase". El libro se puede adquirir en librerías y la película, cada uno puede ser imaginativo para encontrarla. De momento os dejo aquí el trailer:

jueves, 22 de enero de 2009

Hiperactividad (TDAH)


La hiperactividad es un trastorno psicológico que afecta a un porcentaje bastante elevado (casi el 5%) de los alumnos (más o menos, uno por aula), afectando más a los niños que a las niñas en una proporción de 4 a 1.

Muchos niños son calificados de maleducados, insolentes, difíciles, inquietos, etc., cuando en realidad lo son por un trastorno genético que les impide estarse quieto y prestar atención.

El Trastorno de Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad (TDAH), aunque se diagnostica en los primeros curso de Primaria, ya se manifiesta desde edades muy tempranas, incluso en el período de gestación. Los síntomas se atenúan conforme madura el paciente.

Muchos padres no saben que este trastorno se puede tratar y compensar. Ni siquiera saben que exista reconocido com tal trastorno clínico.

Os trascribo un fragmento de la explicación que he encontrado en la web "trastornohiperactividad":

"Los niños con TDAH son muy "movidos" e impulsivos, y tienen problemas para prestar atención y para concentrarse. Aún a pesar de intentarlo, son incapaces de escuchar correctamente, de organizar sus tareas, de seguir instrucciones complejas, de trabajar o jugar en equipo. El actuar sin pensar (la conducta impulsiva) provoca problemas con padres, amigos y profesores. Suelen ser niños inquietos, siempre en movimiento, incapaces de permanecer sentados mucho tiempo o con una constante inquietud (que se ve en tamborileo de dedos, movimiento constante de los pies o las piernas, etc.).

El TDAH afecta negativamente al rendimiento de estos niños en el colegio, así como a otros aspectos de su vida familiar y social."
Leer más...

Muchos padres y maestros no dan importancia a estos síntomas y trastorno, impidiendo así que estos niños puedan desarrollar de forma adecuada su personalidad y aprovechar la oportunidad de recibir una formación y educación adecuada.

Otro enlace: APRENDIENDO CON TDAH

martes, 30 de diciembre de 2008

La Psicopedagogía en el Sistema Educativo

Que el hecho de enseñar no se limita a transmitir conocimientos, como el que recita un poema (cosa que no todo el mundo sabe hacer, por cierto), es algo que a estas alturas todo el mundo admite.

No es sencillo transmitir de forma eficaz, efectiva y eficiente, conocimientos que, a priori, no motivan la curiosidad del alumno. Y cuando ese alumno no está solo, sino que se rodea de otros alumnos en su misma situación, surge el problema de manejar desde la coherencia situaciones y climas contrarios al hecho docente.

He encontrado en Educaweb un artículo de Juan Antº Planas Domingo, presidente de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España, que hace referencia a la necesidad de formación del profesorado en general en cuestiones psicopedagógicas.

En frases como "Es paradójico que la octava potencia económica mundial haya descuidado durante tantos años su sistema educativo. Los continuos cambios legislativos, la implementación de programas que se superponen unos a otros, la escasa formación psicopedagógica del profesorado, medidas de cara a la galería pero poco efectivas o debates estériles que distraen la atención de los verdaderos problemas: “Educación para la ciudadanía”, “Religión en los centros educativos”, “los crucifijos en las escuelas”, etc, hacen necesario un debate serio y una apuesta decidida para mejorar nuestro Sistema Educativo por parte del Estado y de las Comunidades Autónomas."

"Es preocupante que a pesar de esta situación haya todavía sectores educativos reacios a cualquier innovación, más preocupados en defender sus intereses corporativos que en proponer cualquier medida de mejora. Si precisamente de algo ha adolecido nuestro sistema educativo es de la falta de formación psicopedagógica de nuestro profesorado y así nos va."

"Una de las piezas fundamentales en la formación del profesorado es la Educación Emocional. Tanto los alumnos como los profesores deben tener una sólida formación en este ámbito. Gran parte del malestar docente y de los problemas de convivencia se deben a que no se gestionan adecuadamente los conflictos. La competencia emocional debe ser previa al resto de competencias docentes o investigadoras. Si un profesor no tiene habilidades sociales y no posee recursos para dinamizar un grupo, llevar a cabo una entrevista o resolver un conflicto de convivencia, todo su bagaje intelectual y científico le va a servir de bien poco."


Podéis leer el artículo entero aquí.

Siempre me ha parecido de fundamental importancia el tema de la Inteligencia Emocional. Entiendo que la base de las relaciones humanas es una suficiente comprensión y dominio de las emociones, tanto las propias como las ajenas. En la relación maestro-alumno, las emociones son la piedra angular sobre la que se basa el éxito o el fracaso.

sábado, 27 de diciembre de 2008

El dichoso Inglés


Estamos a tiempo de reflexionar sobre el hecho de que nuestros alumnos se han pasado siete u ocho años estudiando Inglés y no son capaces de sostener una conversación básica y fluida, sobre temas mundanos, en ese idioma.

¿Qué es lo que ha pasado? ¿Es que son pocas horas lectivas las dedicadas durante todos esos años? ¿No será que se sigue un procedimiento inadecuado? ¿A quién beneficia esa forma de enseñar, basada en libros y en fichas gramaticales?

Cuando nuestros hijos aprenden el castellano o el valenciano, ¿cómo lo hacen? ¿Comienzan a estudiar vocabulario, verbos, reglas gramaticales, nombres de colores, pronunciación de vocales y consonantes...? Nada de eso. Simplemente se dedican a hablar, mal al principio, como es natural, pero en poco tiempo hablan y siguen conversaciones aun sin saber nada de reglas y de tiempos verbales. Eso viene después.

Ahora hay mucho revuelo en torno al "trilingüismo", y me temo que no se está planteando el problema de forma coherente y racional. Desde luego hacen falta más maestros en infantil con capacitación para enseñar Inglés. Pero lo que más falta hace es una revisión sobre la metodología a seguir para conseguir que los niños lo hablen con soltura al cabo de cinco o seis años.

Está claro que no se aprende lo que no se practica, y para practicar un idioma hay que hablarlo desde el principio.

Nosotros, los padres y madres, tal vez no seamos profesionales de la enseñanza, pero es nuestra responsabilidad procurar a nuestros hijos la mejor enseñanza posible. Somos los usuarios de un servicio que es deficiente en sus resultados. Rara es la familia que no necesite dedicar recursos a reforzar la enseñanza del inglés a sus hijos. Eso no es una buena señal. Eso no debería ser necesario. Y es nuestra responsabilidad exigir a los responsables de diseñar y dirigir nuestro Sistema Educativo mejores resultados, un servicio de mejor calidad.

Exijamos, pues, cosas coherentes, y que no nos deslumbren con milongas de recursos e inversiones y estancias pagadas en el extranjero como la panacea para prepararse mejor como profesores de inglés, que no cuela.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Frenazo a la idiotez


He titulado esta entrada así "frenazo a la idiotez", cuando en realidad tendría que haber dicho "frenazo a la imbecilidad", puesto que idiotez sugiere un trastorno mental como enfermedad, y el concepto de imbecilidad se ajusta más a lo que yo quiero expresar: alelamiento, escasez de razón, perturbación del sentido...

De esta dolencia no se cura uno de la noche a la mañana, y me temo que en nuestra Consellería de Educación y en la Presidencia de la Comunidad adolecen muchos, que no todos, de ella.

De momento, gracias a la presión de la sociedad, de todos los ámbitos de la sociedad, incluso de algunos afines al gobierno de la Comunidad, se ha podido frenar la sinrazón de impartir una materia, una asignatura, en un idioma que muchos conocen, pero pocos dominan. Y es que una cosa es saber los colores, algunos verbos, algunas definiciones de frases hechas, conceptos gramaticales y demás tecnicismos de un idioma, y otra muy diferente dominarlo al extremo de manejar conceptos ideológicos que resultan complicados hasta para los expertos.

Pero es que esto era sólo una pequeña parte del problema que llevan generando estos señores desde que asumieron el poder en nuestra Comunidad. Mucho se ha hablado sobre ello y no voy a extenderme sobre ello. Pero sí que quiero indicar que no van a dejar sus imbecilidades así porque sí. Sólo mediante una participación eficiente y efectiva de toda la sociedad se hará realidad lo que queremos.

Y lo que queremos no es sólo que los profesores tengan mejor y mayor preparación. Queremos que el Sistema educativo y las infraestructuras físicas y de personal cualificado mejoren sustancialmente. Y en eso tenemos mucho que decir los padres y madres.

Veremos si, en esas negociaciones que va a haber antes del 15 de febrero es escuchada nuestra voz, si nos dejan hablar y dejan que se nos escuche, los compañeros sindicales. Veremos.

La imagen la he encontrado en Puerto-de-escape

sábado, 29 de noviembre de 2008

¿Es sordera o es soberbia?


Cuando un Gobierno oye pero no escucha, ¿qué es? ¿Sordera o soberbia? A lo peor es idiotez. Ya no sabe uno qué pensar.

Toda la sociedad valenciana, y no me refiero a la de la ciudad de Valencia, que puede que estén contentos con los gobiernos que tienen, que tanto les favorecen, sino a la sociedad de la Comunidad Valenciana, que ve con estupor, rabia y sensación de abandono cómo los gobernantes no escuchan el clamor creciente que pedía y ahora exige que cambie el rumbo que está llevando en el tema educativo.

La desorganización, el caos, la creciente improvisación, el gasto supérfluo, ha llevado el descontento a toda la sociedad. Y la gran idea de dar la asignatura de EpC en inglés ha sido la gota que colmaba el vaso.

No hay mal que por bien no venga, porque ahora al menos hay una gran voz que grita lo mismo, "¡Cambia el rumbo o vete!"

Como esto no es la primera vez que ocurre, temo que luego, pase lo que pase, se vayan o cambien el rumbo, cada uno de los sectores que ahora unen su grito, sean incapaces de olvidar sus propias conveniencias y traten de arrimar el ascua a su propia sardina.

Pero de momento espero que, o el gobierno escuche y atienda, o bien que se vayan.

Ja n'hi ha prou!

viernes, 28 de noviembre de 2008

Pedagogía sí, pedagogía no


No, no estoy deshojando una margarita para ver con qué me quedo. Aunque cuando uno se acerca a escuchar o leer las defensas que se hacen a favor y en contra de la pedagogía, necesita tener bien afilado el bisturí del discernimiento para poder distinguir lo supérfluo de lo esencial.

Todo ha comenzado porque una amiga me comentó si había leído el Panfleto Antipedagógico, un libro que circula libremente por Internet y que fué publicado por la editorial leqtor hace un par de años. El Panfleto hace una exposición detallada del problema educativo, achacando a la LOGSE el origen de todos los males que ahora padecemos. En algunas cosas tiene razón y en otras no.

La pedagogía no es aún una ciencia, pero aspira a serlo en la medida que trata de estudiar las diferentes formas de educar. Para ello se apoya en otras ciencias como son la sociología, la filosofía, la antropología, la psicología, etc.

Tal vez, huyendo de los métodos represivos del modelo adoctrinador de la dictadura, hayamos caído en el lado opuesto de la falta de un rigor mínimo en las normas sociales y en el concepto de autoridad que debe presidir toda relación padres-hijos o alumnos-profesor.

Si de algo me alegro de haber leído el Panfleto es porque me ha servido para meditar un poco sobre lo que dice y sobre lo que calla.

Otros han comentado ya, y seguro que con mayor fundamento, los pros y los contras. Lo cierto es que este Panfleto no deja indiferente a nadie.

martes, 11 de noviembre de 2008

Aprender a aprender


En el ámbito educativo, el escollo que más cuesta afrontar y superar, tanto por parte de los alumnos y alumnas como por parte de los padres y madres, es el de estudiar. Estamos inmersos en una cultura del mínimo esfuerzo. Desde los temas culinarios (con las comidas pre-cocinadas, calentar y listo) hasta los mandos a distancia pasando por el aprendizaje fácil de idiomas, todo está enfocado desde el mínimo esfuerzo.

Y esa dinámica también llega al ámbito escolar, en el que se pretende que los conocimientos lleguen a la consciencia del alumno o alumna de un modo facil y sin demasiado esfuerzo. Y eso se refleja en los resultados.

Y no es que para estudiar haga falta hacer grandes y costosos esfuerzos, sino que es menester hacerlos con efectividad. Hasta para aprender hay que aprender. Y estudiar es aprender a aprender.

Todos los expertos coinciden en que para estudiar de forma eficaz y eficiente, es necesario desarrollar unos hábitos en cuanto al entorno, a los materiales y a la disposición de ánimo del estudiante. No se trata de "hincar los codos" ni de memorizar conceptos, sino de asimilarlos a base de un razonamiento y de un trabajo analítico y de síntesis que ayude a relacionar los nuevos conceptos con los ya aprendidos.

Esas "técnicas de estudio" son necesarias para el alumno y para sus padres y tutores, ya que son ellos lo que deben guiar a sus hijos, junto con sus maestros y profesores, en el largo proceso del aprendizaje. Los maestros y profesores van y vienen. En este curso tienen uno que vale mucho y al siguiente tienen otro que les cambia todo el esquema. Sin embargo, los padres somos los mismos curso tras curso. Y hasta eso está empezando a cambiar.

Si estáis interesados en aprender a aprender y en enseñar a vuestros hijos buenas prácticas, entrad en este enlace: "Aprender a estudiar". Seguro que a vuestros hijos les gusta, y a vosotros también.

sábado, 25 de octubre de 2008

En malas manos


Es lo que me parece a mí. Estamos en malas manos. Los que nos gobiernan demuestran ser burros (o sea, que no tienen ni idea de lo que están haciendo) o abyectos (que sí que saben qué están haciendo y lo hacen a sabiendas del daño que causan a los demás.)

Esta es una bitácora cuya temática gira en torno a la Educación. Eso abarca, a mi modo de ver, la enseñanza de temas académicos y la instrucción en temas sociales y personales.

Desde el punto de vista de los políticos del Partido Popular, la Educación es sólo un negocio. Un negocio al que no pueden echar mano como no sea privatizándolo o, al menos favoreciendo con sus órdenes, resoluciones, decretos y presupuestos al sector en el que sí que pueden participar desde el punto de vista de las ganancias: los Colegios concertados, las Universidades privadas, la concertación del Bachillerato, etc. Y en esta intencionalidad cuentan con un aliado que aún tiene cierto peso en nuestra sociedad: la Iglesia, a través de la Conferencia Episcopal.

Durante estos dos últimos años hemos contemplado los esfuerzos que realizaba el President de la Generalitat por favorecer de forma descarada los intereses de la Universidad Católica de Valencia, fomentando la homologación de su facultad de medicina sin conseguirlo.

Tal vez, por eso, ahora pretende el Sr. Camps recortar el presupuesto de las Universidades, para ver si ahogándolas un poco más consigue que florezcan las privadas.

En lo tocante a la situación de la Escuela Pública, que tanto revuelo está teniendo a causa del pequeño detalle de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos impartida en inglés por profesores que no dominan el inglés y para unos alumnos que apenas construyen un puñado de frases aprendidas de memoria, con las debidas excepciones, este pequeño detalle no es sino la punta de iceberg de los verdederos problemas de los que adolece el Sistema Educativo valenciano.

Y yo, que soy padre de familia, con hijos en edad escolar, veo que los que representan a los sectores implicados en la Educación, olvidan en muchos casos a los verdaderamente afectados, los alumnos y alumnas, cuyos únicos y legítimos defensores son sus padres y madres. Y muchas veces nosotros, los padres y madres, dejándonos llevar por los cantos de sirenas de los sindicatos de profesionales de la enseñanza, nos olvidamos de que representamos los intereses de nuestros hijos e hijas, para ir a defender los intereses de unos profesionales que, por temor a las represalias de sus jefes, no son capaces de manifestar sus reivindicaciones (muchas veces insolidarias, todo hay que decirlo) si no tienen como colchón al colectivo de padres enardecido.

Entiendo que lo que mueve ahora a la masa a manifestarse tiene un fundamento: la sinrazón de una asignatura mal planteada, y las amenazas de sanciones a los insurrectos. Pero ese problema no es el peor de los problemas que está sufriendo la comunidad educativa sino que son otros que los sufren los verdaderos "clientes" del servicio educativo: los niños y jóvenes que se están formando ahora.

En toda esta revuelta, se corre el riesgo de estar apoyando reivindicaciones que luego nos pesarán como una losa a los padres y a los alumnos: jornadas reducidas, masificación de aulas, recortes en presupuestos para especialistas de integración, recortes en la democratización de la Educación, nombramiento autoritario de Directores y responsables, recortes en la participación de los padres y tutores en el proceso educativo y curricular de nuestros hijos y tutelados, etc.

Ha de ser la sociedad la que demande a los políticos un pacto en el que intervengan todos los implicados en el proceso educativo: la administración, los profesionales y los "clientes", que algo tendrán que decir en cuanto a la Calidad del servicio que reciben, digo yo.

Es un esfuerzo de todos, pero me temo que no hay suficiente sensatez ni madurez en esta nuestra sociedad ni en sus reflejos -los políticos- para que este pacto se pueda dar en los próximos años. Y eso será dramático para todos. De eso dependerá el futuro de nuestra civilización.

Aunque no pasa nada. Ha habido muchas civilizaciones. Ésta nuestra es una más. Vendrán otras.

La imagen la he tomado de FranciscoPonce