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domingo, 26 de agosto de 2012

La educación prohibida

¿Cuántas veces hemos oído que la Educación está fallando, que el Sistema educativo fracasa? ¿Qué pensamos nosotros de todo esto? ¿Es culpa de los maestros y profesores? ¿Es culpa de los padres? ¿Es la Sociedad en general la culpable de este fracaso, de esta crisis? ¿Hace falta más disciplina? ¿Hay que fomentar el esfuerzo, el sacrificio, el sufrimiento?

¿Qué materias son importantes en el curriculo? ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de educar? ¿Dar más importancia a las ciencias o a las letras? ¿Fomentar los objetivos, los resultados?

¿Hacen falta más medios, más inversión? ¿Falta preparación por parte del profesorado? ¿Mejor aumentar el tiempo lectivo? ¿Segregar al alumnado por sexos? ¿Aumentar los deberes de casa? ¿Poder repetir curso?
¿Obligatoriedad hasta los 16 años, o hasta los 18?

¿Realmente consideramos que la Educación es importante? Y, si es así... ¿por qué y para qué?

Tal vez estás leyendo esto y esas preguntas te las hayas planteado en más de una ocasión. Tal vez seas padre o madre (o lo vas a ser pronto) y te preocupa cómo dar una buena educación a tus hijos e hijas. También puede ser que la educación sea tu profesión, o incluso tu vocación...

Probablemente, tengas las ideas muy claras. Pero, tal y como están yendo las cosas, estoy convencido de que la película que os presento ahora os hará reflexionar sobre cosas que se están olvidando. Cosas básicas que todos consideramos básicas pero que, por eso mismo, se nos olvidan.

Te recomiendo que te tomes el tiempo suficiente para su visionado y la reflexión posterior, si realmente piensas, crees o sientes que la educación es importante y merece una profunda evolución.

Luego, si queres, la comentamos.



domingo, 11 de diciembre de 2011

Discapacidad= oportunidad de crecimiento

Por medio de unos amigos cuyo hijo ha tenido problemas graves de salud y desarrollo a raíz de los efectos secundarios de una vacuna, he sabido de la labor de una asociación que está ejerciendo una gran labor con los niños y niñas que tienen diversos problemas relacionados con la motricidad, el desarrollo o la psique.

Se trata de APNEA, Asociación de Padres con Niños Especiales de Alicante, declarada de interés público, que nace en Alicante para encontrar y dar respuestas a las necesidades comunes de las familias con niños con diferentes discapacidades.

La necesidad que unió a los padres y madres de APNEA fue la de crear una Escuela de Padres donde poder aprender, desde la experiencia, qué trabajos hacer con sus hijos para conseguir una mayor calidad de vida y un desarrollo más equilibrado de sus limitadas capacidades motóricas, psíquicas y sensoriales.

APNEA crea su Escuela de Padres en el años 2000, basada en el espíritu de enseñar a las familias qué y cómo hacer con sus hijos discapacitados, con la ayuda de profesionales comprometidos con el espíritu de transmitir su conocimiento a los padres.

Las sesiones de trabajo a las que asisten madres y padres con sus hijos discapacitados, se realizan a modo de Jornadas de Convivencia en Familia. En estas Jornadas cada grupo de familias trabajan junto con los profesionales que dirigen las terapias.

En cada sesión de trabajo se obtienen grandes beneficios al establecerse una dinámica interactiva retroalimentadora del conocimiento de los padres. El buen resultado de estas Jornadas de Convivencia en Familia de la Escuela de Padres, les motiva a seguir creciendo y emprender nuevos proyectos a desarrollar, labor que podrán realizar con la ayuda de todas las personas que deseen colaborar.

Gran parte del trabajo que se desarrolla durante las Jornadas de Canvivencia en Familia es realizado en piscina climatizada siguiendo los parámetros del Metódo Integral OSSO (Orientación Sicosensoriomotriz Óptima, de Joan Ferrán), trabajos con los que se obtienen grandes resultados aprovechando las cualidades del agua, gran facilitadora para el desarrollo de la sensibilidad propioceptiva, regulación de humores, etc.

El principal proyecto que tiene entre manos APNEA es lograr un espacio en propiedad que reúna las condiciones óptimas que sus hijos necesitan, y estará dotado de piscina climatizada con temperatura terapéuteica mínima de 33º, espacios lúdicos naturales como huerto, jardín y zona de arbolado. También necesitarán un gimnasio con adaptaciones adecuadas, una sala de recreo para vida social, una cocina comedor, un taller de artesanía terapéutica y otro de comunicación aumentativa.

Para que podáis ver parte de las terapias que realizan con sus hijos, os dejo el vídeo que esta asociación tiene en su propia web.


lunes, 24 de mayo de 2010

Seguimos sin rumbo, ¿a quién le importa?

Leo un artículo del diario INFORMACIÓN de Alicante, en su suplemento dominical del 23 de Mayo, titulado "Suspensos en esfuerzo", y me reafirmo en mi convicción de que está lejos el día en que la Educación en España y más concretamente en la Comunidad Valenciana se encamine con paso firme hacia la consecución de sus objetivos con unos mínimos de Calidad equivalentes a los de los países más avanzados.

El artículo puede que sea poco profundo, que recoja de forma imprecisa la opinión de los diversos colectivos, o que roce apenas los problemas que afectan a nuestro Sistema, pero lo más significativo son los comentarios que sobre el tema se vierten en la edición digital del diario. Seguimos tirándonos los trastos unos a otros, sin aceptar de forma abierta y honesta las responsabilidades de cada uno. El profesorado responsabiliza del fracaso a los padres incultos e irresponsables, a la escasa financiación, y a los caprichos de los políticos de turno. Los padres achacan los males del Sistema educativo a un profesorado desmotivado y falto de vocación, además de a una legislación que constriñe al alumnado. Los alumnos son los que demuestran más sentido común al aceptar su parte de responsabilidad, aunque al propio tiempo señalan que sufren la incomprensión de un profesorado que se limita, en muchos casos a dar la clase sin desarrollar debidamente los temas y conceptos.

Y los políticos se dedican a echar balones fuera, culpando de todo al contrario, y dificultando en lo posible una solución que dé votos a los otros.

Mientras tanto, los alumnos que tienen la mala suerte de tener una familia desestructurada y conflictiva, son los grandes perdedores sin comerlo ni beberlo. Son ellos los que pagan en primera persona los platos rotos de una sociedad que tan individualista que ha dejado de tener entidad social, tan sólo es una suma de individuos que sólo ven su propio ombligo.

El barco va a la deriva y los que más gritan son los que menos capacidad tienen de resolver nada.

Mi homenaje y gratitud a todos esos profesores y maestros que cada día luchan para tratar de compensar las dificultades que se encuentran en sus aulas con el respeto, el esfuerzo y la escucha a sus alumnos. Maestros que cada día aprenden con sus alumnos, evolucionan con ellos y viven con ellos.

martes, 16 de marzo de 2010

Universidad de Padres

Está claro que los padres comenzamos a serlo con muy diferentes grados de preparación para nuestra tarea de educadores. Tenemos la experiencia de cómo fuimos educados y las teorías que, de un modo u otro hemos podido ir conociendo en función de nuestro interés personal.

De todas formas, hasta que no tenemos en nuestros brazos a esa personita indefensa y frágil, no tomamos conciencia de verdad del vértigo que da la gran responsabilidad que vamos a asumir. Ninguna teoría es totalmente válida, y todas son ciertas sobre el papel. Cada niño o niña es diferente y, aunque en lo general responden a los mismos patrones de conducta y con las mismas respuestas emocionales, la realidad es que los entornos, las circunstancias personales suyas y nuestras son tan diferentes que traducen esas teorías en meras hipótesis.

Es verdad que los padres necesitamos, en muchas ocasiones, ayuda para afrontar los retos que nos propone la sociedad de consumo como adversario en la educación de nuestros hijos. hay tantas teorías sobre la educación, sobre la pedagogía, sobre la educaión emocional, sobre los castigos, las normas, la sobreprotección, etc., que muchas veces tememos no estar dando a nuestros hijos todo lo que necesitan para ser personas equilibradas, libres y bien formadas a todos los niveles.

En este sentido, son destacables las iniciativas que pretenden dar soporte a las necesidades que tenemos las familias, promoviendo actividades tendentes a la implicación de toda la sociedad en la educación de los niños y niñas, así como a los jóvenes en general. Como bien dijo José Antonio Marina, "para educar, hace falta toda la tribu". Con esta filosofía nació el pasado año la "Universidad para Padres" de Bocairent. Un proyecto original del propio J. Antonio Marina con muchas actividades y que puede llegar a ser interesante, si logra permanecer en el tiempo y consigue vertebrarse con los distintos Centros Educativos para conseguir que en esa Educación participe de verdad toda la tribu.

Esa vertebración se conseguirá cuando los padres sean de verdad bien recibidos en el seno de los Colegios e Institutos como responsables en la educación de sus hijos y no sólo como colaboradores económicos en las iniciativas del Centro.

Es una idea muy interesante, que podría trasladarse a las diferentes comarcas educativas.

domingo, 27 de diciembre de 2009

El Pacto educativo y la cultura del esfuerzo

Se acerca el momento en que se ha de plasmar la posibilidad o no de un Pacto de Estado sobre la Educación en España.

El Ministro, Ángel Gabilondo, ha apostado por él desde el principio de su compromiso con el Ministerio de Educación. Al no querer incluir en el borrador de este pacto los aspectos ideológicos más espinosos, demuestra su inteligencia y su conocimiento del tema y de las carencias del Sistema.

Desde la oposición y desde los sindicatos se valora mucho la inclusión en los puntos de discusión del acuerdo de la llamada "cultura del esfuerzo", una cultura en la que se potencia el compromiso y el esfuerzo del alumnado en el logro de los objetivos de su currículo. También se valora la inclusión de una mayor valoración de la "figura del profesor/a, su formación permanente, dotarle de recursos y promover la carrera docente".

A mí también me parece muy bien todo esto, así como el resto de los nueve puntos del Pacto. Pero yo incluiría también que se aplique el mismo criterio del esfuerzo al profesor/a, y que si no llega a un nivel adecuado, que se le suspenda y que vuelva a reciclarse, dejando su puesto a gente que sí cumpla con ese compromiso y ese esfuerzo. Siempre se hace recaer toda la responsabilidad del fracaso educativo sobre el alumnado, cuando todos sabemos que, en realidad, no hay malos alumnos sino malos profesores. Y eso se constata todos los días en los Institutos de toda España. En ellos vemos a profesores y profesoras que se esfuerzan en ayudar a sus alumnos a interesarse por su propia eduación, que cuentan con las familias facilitándoles el acceso y la participación, y que tratan a sus alumnos como a personas.

Y también vemos a profesores/as que no cumplen con su compromiso de esfuerzo, que desprecian a sus alumnos, que se limitan a dar su clase sin importarles si son comprendidas sus explicaciones, que no admiten la participación de las familias, que sólo creen en la cultura del "respeto a través del miedo", que son autoritarios, que resultan antipáticos y desagradables en el trato, que desprecian a los alumnos con baja autoestima, que no se comprometen con sus propios compañeros/as...

Todos lo sabemos, pero nadie quiere afrontar el tema con la suficiente valentía. Se nos dice que también hay padres que merecen palos. Y es cierto, pero de eso sí se habla. Y muy abiertamente. Sólo que, para ser padre o madre no se estudia y no se cobra por ello un sueldo del Estado.

Hasta que no entendamos que todos, padres, profesores, medios de comunicación y sociedad en general, todos somos educadores, que para educar hace falta la tribu, hasta que no entendamos bien esto, los pactos y los acuerdos serán incompletos e ineficaces. No es el dinero ni las instalaciones las que fomentan y favorecen una Educación de calidad. Son las personas, los educadores, los que marcamos la diferencia.

martes, 27 de octubre de 2009

Otra Escuela es posible

Sí que lo es. Estaba convencido antes de asistir al XXX Congreso de la FAPA, pero tras escuchar las ponencias, tras hablar con los padres y madres de otras poblaciones, de otros Centros y de otras realidades sociales, la seguridad que tenía en que otra Escuela es posible, se ha consolidado.

Hemos pasado un fin de semana muy agradable. A ello contribuyó la excelente meteorología del fin de semana en Alicante. Tal vez demasiado calor para mi gusto.

El entorno del MARQ contribuyó a que el Congreso se desarrollara en un ambiente ideal, y las disertaciones de los ponentes se nos hicieron cortas y muy interesantes.

Con Mariano Fernández Enguita nos dimos cuenta de que la sociedad, la familia, ya no son las mismas de hace cincuenta años. Que democracia significa participación pero también elección. Que la función docente no es la misma que la del Maestro como fuerza viva del pueblo. Que es preciso recuperar la relación del Colegio con su entorno, ya no puede ser el lugar cerrado donde se transmiten los únicos y verdaderos conocimentos de la Humanidad. También nos hizo ver que tal vez deberíamos contemplar la posibilidad de poder elegir qué tipo de jornada se adecúa a cada una de las realidades de los alumnos. Que hoy el Sistema educativo tendría que comenzar a abrirse a la comunidad a la que sirve, dar cabida a los padres para conseguir una sinergia que lleve a considerar la familia y la escuela como parte de un todo. Que los Proyectos Educativos deben ser verdaderos proyectos basados en la realidad social del entorno y de sus usuarios, no un mero trámite burocrático, que se repite curso tras curso si apenas variaciones ni evaluaciones.

También comparó el movimiento asociativo de los padres con el sindical de los docentes, dejando ver que somos mucho más activos los padres en nuestro entorno que los docentes en el suyo, teniendo en cuenta la cantidad y calidad del tiempo que dedicamos a nuestras respectivas actividades asociativas. En cuanto a los Consejos Escolares, estuvimos de acuerdo en que cada vez más su función es de puro trámite, que las decisiones se toman en Claustro y a los padres nos queda el papel de "comparsas".

Defendió el papel de la Escuela como el centro de una red de educación social en el que convergen todos los demás servicios públicos y privados que conforman la sociedad: Ayuntamientos, Servicio de Salud, Empresas, Asociaciones vecinales, familias profesionales o aficiones, Asociaciones y comunidades étnicas, etc.

Mucho fue lo que dijo D. Mariano y fué una pena no disponer de más tiempo para profundizar más en los conceptos.

El también sociólogo Rafael Feito Alonso complementó, tras la comida, lo dicho por Enguita con un extenso repaso a las estadísticas comparadas de países punteros en educación, como Finlandia, y el nuestro, llegando a la conclusión de que más inversión no se traduce en mejores resultados, puesto que Finlandia realiza una inversión parecida a España, y en cambio obtiene los mejores resultados en los informes PISA. En nuestro sistema educativo, no están las cosas tan mal como tal vez nos quieren hacer ver desde algunos medios y colectivos, aunque no basta decir que, si comparamos con lo que había hace cincuenta años, hemos avanzado mucho. Actualmente, vivimos en la Sociedad del conocimiento. Este conocimiento cambia y crece de forma que no da tiempo a incluirlo en los currículos. O por lo menos no de la forma tradicional. Es menester cambiar la forma en que se enfoca la Educación, hacer que sea más adecuada a la realidad social de nuestra cultura y civilización.

Por la noche tuvimos un acto muy entrañable, nuestra Gala "APAs punto org" 2009, en la que distinguimos con los "Premios Lápiz" a diversas entidades y personalidades que se caracterizan por su apoyo al movimiento asociativo de padres y madres de alumnos. También se otorgaron los "Premios Matías Terol", a las iniciativas, buenas prácticas y proyectos de las APAs, que este en esta edición versaba sobre el tema "COEDUCACIÓN".

El domingo, la ponencia estuvo a cargo de D. Fernando Ballenilla y el grupo de didáctica "La Illeta", que a su vez forma parte de la red de investigación IRES, impulsora del Manifiesto "NO ES VERDAD". El Grupo "La Illeta" nos expuso su proyecto educativo basado en las necesidades del alumno y en el trabajo investigativo del mismo como principal fuente de aprendizaje académico, así como la participación de los alumnos en la resolución de los conflictos y necesidades dentro del propio grupo de trabajo. Un proyecto, en resumen, que trata de formar al alumno para que consolide en sí mismo la auto-estima, la confianza en sus propias capacidades y habilidades para conseguir sus objetivos por sí mismos, utilizando los recursos, tanto materiales como humanos, que encuentre a su alrededor y sea autosuficiente.

Y, al margen de lo que fué estrictamente el Congreso, como concentración de ideas sobre la Escuela y la educación, el fin de semana ha sido muy agradable por lo que ha significado encontrar a buenos amigos y amigas que hacía tiempo que no nos veíamos por diversas circunstacias. Gentes de zonas alejadas de la Foia de Castalla, o de Alicante capital, que son los lugares de la provincia en los que me suelo mover. O personas que, aun viviendo en Alicante, no había tenido ocasión de ver en algunos meses. A todos y todas, gracias por la alegría que demostraron al vernos.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Respeto mutuo

Estaba yo expectante por saber qué polémica se generaría este curso en su comienzo. Y mira tú por dónde, el tema de la polémica es precisamente uno de los síntomas de la mala educación que se vive en nuestro país: la falta de respeto.

La polémica la genera el hecho de que se pretenda infundir en la sociedad, en los alumnos y sus padres, el respeto hacia los docentes a golpe de decretos. Y eso es, en sí mismo, un síntoma de la falta de visión de los gobernantes, aunque por otro lado sospecho que tienen la visión muy bien dirigida hacia sus intereses personales. Porque las Administraciones autónomas que han promulgado decretos en el sentido de igualar en rango a los docentes y a los policías y magistrados, están dirigidas por personas de marcada tendencia conservadora y decimonónica en sus postulados.

El respeto por la fuerza. Y para conseguirlo, nada mejor que un ambiente de falsa falta de respeto. Digo falsa porque esa falta de respeto se da, normalmente, en situaciones en las que previamente ha habido una falta de respeto previa en sentido docente-alumno, o docente padres.

Desde luego, hay padres que merecen que les quiten la patria potestad y la custodia de sus hijos. Pero también hay docentes que merecen que les expulsen de por vida del cuerpo de docentes, funcionarios o no. Todos conocemos casos en que esto es así. Y el hecho de dar prevalencia a la palabra del docente sobre la del alumno, es una falta de respeto hacia éste último y hacia la Justicia.

Dice Michael Davidson, responsable del informe Talis de la OCDE -que se publicó este año tras haber encuestado a 90.000 profesores de 23 países-, sobre la autoridad en las escuelas españolas, no habla de medidas disciplinarias. "Echando un vistazo a los datos de España, un mejor clima escolar se suele encontrar cuando los docentes tienen un contrato fijo y más experiencia, cuando colaboran entre ellos y cuando el tamaño de las clases es menor. Además, aquellos profesores que apuestan por la transmisión directa [menos participativa, en la que el profesor enseña y el alumno escucha de una forma más pasiva] suele percibir un peor clima escolar".

Según el informe Talis, las mayores diferencias de percepción del clima escolar, de las relaciones entre docentes y alumnos no se dan ni entre países (25%) ni entre centros de zonas distintas (10%), sino entre los profesores de un mismo colegio que dan clase cada día a los mismos alumnos (65%). También el tiempo que pierden haciendo callar a los alumnos -un tercio de la clase, de media, argumento sacado a relucir por Esperanza Aguirre al presentar su proyecto de ley- varía sobre todo dentro de un centro escolar; una vez más, distintos profesores frente a los mismos alumnos: un 85%. "Dado que la mayor cantidad de variaciones en la pérdida de tiempo lectivo se observa entre diferentes profesores dentro de los centros, parece más necesaria una política de prestar atención a las habilidades y la disposición de los profesores individualmente que mejorar el ambiente y la disciplina generales de los centros", concluye el informe.

En palabras de Mariano Fernández Enguita, no se puede pedir "autoridad para los profesores si no se les pide responsabilidad; mal puede exigir respeto un profesor que falta a menudo, llega tarde, no prepara sus clases, pierde el tiempo en el aula o ejerce arbitrariamente su poder académico o disciplinar. Y, haberlos, haylos". Y en cualquier caso, tampoco considera que "el desorden, los problemas de convivencia en los centros provengan de que los profesores no tienen autoridad, sino más bien de que no ejercen la que tienen. Antes de llegar a una infracción grave, sea falta de respeto, conducta disruptiva, violencia... ha habido sistemáticamente una larga colección de infracciones leves que no fueron afrontadas. Hay grupos que quieren blindar al profesor, pero no se preocupan de proteger al alumno. En mi opinión no estamos ante una revuelta juvenil, sino ante una crisis o dejación de la tutela adulta en los centros. Muchos de los conflictos laborales de los últimos años han sido porque no se quiere vigilar los recreos, los pasillos, las actividades extraescolares, los comedores..."

En resumidas cuentas, el respeto y la autoridad se ganan con el respeto que se ofrece a los demás. El respeto impuesto no genera un ambiente adecuado para una educación verderamente democrática e integradora, donde se aprenda a respetar por ética y moral ciudadana y no por imperativo legal. Eso no genera ciudadanos responsables, sino ciudadnos dependientes. Quizás sea ese el objetivo de los que proponen semejantes formas de organización educativa.

Pero también puede ser que todo sea una señal más de los tiempos que nos ha tocado vivir: un verdadero caos medioambiental. ¿No es la escuela un verdadero ecosistema?

viernes, 17 de julio de 2009

Coeduquemos

Educar es preparar para la vida. Una buena educación se distingue por ser capaz de facilitar al individuo las habilidades necesarias para ser feliz y equilibrado en cualquier situación que le toque vivir.

Nadie puede prever con exactitud qué circunstancias van a condicionar su vida en el futuro, a partir de mañana. Lo ideal es ser capaz de tener estabilidad emocional, mental y física en cualquier circunstancia. Es de esperar que vivamos en sociedad, junto a otras personas. Es decir: convivir.

Para convivir con unas garantías de estabilidad mínimas es preciso adquirir ciertas habilidades "sociales" que nos permitan hacerlo de forma que surjan pocos conflictos y que podamos gestionar adecuadamente los que, de forma inevitable, llegan a surgir.

La convivencia no es fácil. Hay una serie de hechos y circunstancias que nos aconsejan ser corresponsables. Nuestros derechos personales llevan adheridas obligaciones ineludibles si queremos facilitar la convivencia. El conjunto de pautas de comportamiento que facilitan la convivencia son normas que todos admitimos como deseables y necesarias. Esas normas van cambiando conforme la sociedad, el entorno social en el que se mueven lo indivíduos, va cambiando.

Este cambio está motivado por las necesidades que contínuamente surgen como consecuencia de los avances (o retrocesos) efectuados por la misma sociedad. Algunas pautas sociales que regían hace cincuenta años no sirven en la actualidad. La realidad social, las necesidades laborales, el cambio de cultura ha puesto en evidencia las carencias sociales que impiden el logro de la felicidad por parte de los individuos que las sufren.

Una de esas carencias o circunstancias discriminadoras es la diferencia social de género. Aunque hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y obligaciones legales, no es así en el plano cultural y social. O por lo menos no lo es de forma plena e indiscutible.

Hemos avanzado mucho, ¡qué duda cabe!, en el plano de integración social y laboral de la mujer. Pero todavía falta mucho para lograr que el hombre, en general, acepte de forma natural su corresponsabilidad en el plano doméstico y familiar. La familia es el primer y más simple ejemplo de núcleo social. Es también el primer aulario para el logro de las habilidades sociales por parte de los nuevos integrantes del entorno social: los hijos. Éstos aprenden de sus padres los rudimentos y las formas básicas para conseguir ser indivíduos libres y responsables ante sí mismos y ante los demás miembros de la sociedad.

Ese apredizaje se efectúa a través de la comprensión racional de las normas, a través de la costumbre y, sobre todo, a través de la observación, del ejemplo dado por sus padres y personas adultas de su entorno. En la actualidad se hace partente la necesidad de incorporar en las normas sociales la igualdad de género, la no diferenciación social por razones de sexo.

Los estereotipos sociales en función del sexo siguen teniendo peso en nuestra sociedad y es menester cambiar en nosotros, los adultos, esos estereotipos, esos prejuicios sociales, para conseguir que nuestros hijos consiguan más equilibrio personal y social cuando llegue el momento de cortar amarras y vivir su propia vida.

Se hace necesario, pues, educar en igualdad de oportunidades: COEDUCAR.


jueves, 26 de marzo de 2009

¿De quién es la culpa?

Estoy un poco harto, la verdad, de volver sobre el asunto, pero no tengo más remedio que dar mi opinión sobre este tema. Y digo que es mi opinión, por si alguno de los que leen esta bitácora (cosa que agradezco) creen que yo pretendo sentar cátedra.

He leído en el diario Información lo que todos sabemos: que la tasa de fracaso escolar (el nivel de abandono de los alumnos sin conseguir graduarse en ESO) ronda el 44% en la provincia de Alicante.

Es alarmante, de verdad. Y ¿qué es lo que hacemos todos? Mirar a los demás para señalarlos como culpables. Lo más facil: señalar al que gobierna. Ése es el único culpable.

¿De verdad creemos que con más dinero, con mejor infraestructura, con recursos TIC, con más profesores de Inglés, etc., etc., se soluciona el tema?

¿Es que los alumnos pierden el interés por el estudio y por su educación por todo eso?

¿Cuándo vamos a empezar a mirarnos, cada uno en nuestra área de responsabilidad, y preguntarnos qué actitud tengo yo ante la educación? ¿Qué es y qué significa educar? Y ¿para qué?

¿Qué es lo que motiva a los niños y jóvenes a participar en algo? ¿Y a nosotros?

¿No será que no tenemos ni idea de lo que estamos haciendo? ¿no será que nos estamos limitando a politizar este tema? ¿No nos estamos olvidando de lo principal: los niños y niñas, nuestros hijos e hijas, nuestros alumnos y alumnas?

¿Cómo tenemos la osadía de exigir a los demás lo que no somos capaces de llevar a acabo en nuestro entorno personal? El padre o la madre que no es capaz de comunicar con sus hijos, ¿no tendría que aprender a hacerlo? El profesor o maestro que no tienen ni idea de cómo conectar con sus alumnos, de hacerse querer y respetar por ellos, ¿no tendría que aprender a hacerlo? Y para ello, ¿no tendríamos que admitir unos y otros que no sabemos?

Los tiempos han cambiado, la sociedad ha cambiado; los métodos educativos, las actitudes pedagógicas, NO.

¡Ya está bien de lamentarse! Que cada uno haga sus deberes y unamos los esfuerzos y los objetivos para solucionar esto: no esperemos que empiecen los demás. ¡Estamos perdiendo el tiempo!

Los que ya lo hacen, los que obtienen resultados, se encuentran solos y, muchas veces vilipendiados. Hay mucho quehacer. Empecemos por lo inmediato. Seamos honestos. Los niños son personas, y no pueden esperar a que nos decidamos.

martes, 24 de febrero de 2009

Entre todos la mataron...

Voy leyendo algunas noticias y artículos en los periódicos y veo que el tema de la Educación tiene una problemática que se resume en una lucha de poder. Una lucha que tiene dos bandos, y en la que la decisión está en manos de los distintos gobiernos. En realidad, esa decisión, por derecho, debería estar en manos de los gobernados, es decir, de la sociedad en general. Pero, hoy por hoy, en este país de listos los gobernados no tienen la suficiente cultura como para darse cuenta de que en ellos reside el verdadero poder. Y por ello no ejercen. Por dejadez, el poder lo ejercen otros.

Por un lado tenemos el bando de los trabajadores del sector. Representados por sus sindicatos, no tienen otros objetivos que sus demandas de mejora de las condiciones laborales: mejores salarios, mejores entornos laborales, mejores jornadas (con menos horas a poder ser). Todo ello disfrazado, --que no demostrado ni en la teoría ni en la práctica-- de un mejor rendimiento de sus alumnos.

Por otro lado están los usuarios del servicio de Educación, (los alumnos y sus padres) que vemos cómo somos utilizados por unos y por otros para que apoyemos sus diferentes causas sin que nos demos cuenta de que, en realidad, no nos quieren ver por allí.

Ahora, en Andalucía, los sindicatos de enseñanza han convocado una huelga en protesta por el adelanto de una semana del comienzo del curso próximo. Adelanto que fue decidido ante la falta de respuesta para la negociación por parte de los mismos sindicatos. En natural que los asalariados quieran menos horas de duro y fatigoso trabajo. Y, cuando se les pregunta qué se puede hacer para que los resultados de las evaluaciones de los alumnos de 6º Primaria no sean tan escandalosamente bajos, responden que ellos no pueden hacer nada más. Se muestran incapaces. Y lo dicen sin el menor rubor. Y luego, se atreven a decir que la culpa de esos resultados la tenemos los padres y madres porque no estamos implicados. ¡No estamos implicados!

En algo tienen razón. Si los padres y madres estuviésemos más implicados, otro gallo nos cantaría. Seguro que los maestros y profesores se pondrían las pilas y tomarían más interés en su trabajo si los padres ejerciéramos nuestro derecho, que es también nuestro deber y nuestra responsabilidad, de participar totalmente en el funcionamiwento de los Centros Escolares. Participación que no se hace efectiva porque el profesorado no lo quiere. Porque les molestamos con nuestras exigencias, con nuestras preguntas, con nuestra ocupación.

Un porcentaje muy elevado del profesorado, (porcentaje que ronda e incluso supera el 50%, según los declaran algunos profesionales implicados de verdad) sólo se preocupan de su nómina, de asistir a cursos que les aumentes los sexenios, los trienios, los méritos para aumentar su nómina, dan su clase sin ningún interés por transmitir los conocimientos que posean (que a menudo son nulos) y no soportan a sus alumnos. Eso es sabido por todo el colectivo. ¡No se me rasgue nadie las vestiduras!

A los Institutos llegan los niños con un gran déficit en conocimientos y en actitudes ante el estudio y ante la vida. Gran parte de la responsabilidad de estos déficits recae en los padres, porque es nuestra la responsabilidad para con nuestros hijos. Pero el profesorado en general ha de asumir la parte que le toca que es mucha también. Porque no saben, ni quieren saber --y muchas veces ni lo intentan-- cómo hacer para implicar a los padres en la tarea educativa. Ellos saben que para lograr eso deben ellos mismos implicarse más allá de lo estrictamente laboral. El trabajo educativo tiene un componente mayoritario de vocación. De ese componente carece la mayoría del profesorado. Para implicar a los padres se necesita traerlos al Colegio. Y los padres podemos ir, casi siempre, cuando acaba nuestra jornada. ¿Cuántos docentes están dispuestos a reunirse con los padres en horas o días no lectivos? Eso es implicación. No se puede exigir profesionalmente, pero sí vocacionalmente.

El problema educativo salpica a toda la sociedad. Nadie parece dispuesto a ceder un ápice en sus premisas y en sus posiciones. Se requiere de grandes profesionales, implicados de verdad, en los primeros años de la escolaridad. Esos primeros años son decisivos. Y sin embargo, desde las administraciones y desde los sidicatos, no se vé de la misma forma. Los mejores sueldos, para los mejores profesionales. Y esto debe ser evaluado. A los profesores y maestros no se les evalúa. Un docente cuya clase suspende en un 30%, no debe ser considerado, profesionalemente, igual que otro cuyo grupo supera el 85% de aprobados, y que muestra interés por aprender más. Pero, claro; ésto los sindicatos no quieren ni oirlo.

Un director que cree que el Colegio o el Instituto es "su" Centro, "su cortijo", y que nadie tiene derecho a decirle lo que tiene que hacer, no es un buen director. Entre sus funciones y atributos está el favorecer la participación de toda la comunidad escolar en los términos que indican las leyes, que no voy a relatar aquí y que están a disposición de todo el mundo que tenga interés. En un Centro educativo, enseguida se sabe qué tipo de dirección hay cuando se ven los resultados académicos y el ambiente entre los padres y los profesores.

Falta hace, desde luego, que los padres nos impliquemos más, y nos interesemos más de lo que está pasando en el Centro al que acuden nuestros hijos. Es la etapa más importante en la vida de los niños y niñas, y muchas veces no sabemos con quién los estamos dejando.

domingo, 11 de enero de 2009

El valor de educar

Hace ya 10 años que la entonces concejala de Educación de Ibi, Maite Cabrera, regaló a los miembros del Consejo Escolar Municipal el libro de Fernando Savater "El valor de educar".
Durante estos días de vacaciones navideñas lo he vuelto a leer para refrescar y comprender mejor todo lo que en él explica el filósofo sobre el hecho educativo. No tiene desperdicio ninguno de los capítulos del libro.

He aquí algunas de las reflexiones que quiero destacar:

De el prólogo:" Quien no quiera mojarse, debe dejar la natación; quien sienta repugnancia hacia el optimismo, que deje la enseñanza y que no pretenda pensar en qué consiste la educación. Porque educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que la anima, en que hay cosas (símbolos, técnicas, valores, memorias, hechos...) que pueden ser sabidos y que merecen serlo, en que los hombres podemos mejorarnos unos a otros por medio del conocimiento./.../ Con verdadero pesismismo puede escribirse contra la educación, pero el optimismo es imprescindible para estudiarla... y para ejercerla. Los pesimistas pueden ser buenos domadores pero no buenos maestros."
Termina el prólogo añadiendo que el título del libro hace referencia a que la educación es valiosa y también a que es preciso tener mucho valor para ponerse a educar. "Cobardes y recelosos, abstenerse".

En los diferentes capítulos: "Hasta tal punto es así que el primer objetivo de la educación consiste en hacernos conscientes de la realidad de nuestros semejantes./.../ Lo cual implica considerarles sujetos y no meros objetos; protagonistas de su vida y no meros comparsas vacíos de la nuestra./.../ La realidad de nuestros semejantes implica que todos protagonizamos el mismo cuento: ellos cuentan para nosotros, nos cuentan cosas y con su escucha hacen significativo el cuento que nosotros también vamos contando... Nadie es sujeto en la soledad y el aislamiento, sino que siempre se es sujeto entre sujetos: el sentido de la vida humana no es un monólogo sino que proviene del intercambio de sentidos, de la polifonía coral. Antes que nada, la educación es la revelación de los demás, de la condición humana como un concierto de complicidades irremediables."

"Se trata, como suele decirse, de una crisis de autoridad en las familias./.../ En su esencia, la autoridad no consiste en mandar : etimológicamente, la palabra proviene de un verbo latino que significa algo así como "ayudar a crecer". La autoridad en la familia debería servir para ayudar a crecer a los miembros más jóvenes, configurando del modo más afectuoso posible lo que en jerga psicoanalítica llamaremos su "principio de realidad". Este principio, como es sabido, implica la capacidad de restringir las propias apetencias en vista de las de los demás, y aplazar o templar la satisfacción de algunos placeres inmediatos en vistas al cumplimiento de objetivos recomendables a largo plazo. Es natural que los niños carezcan de la experiencia vital imprescindible para comprender la sensatez racional de este planteamiento y por eso hay que enseñárselo."

"El profesor no sólo, ni quizá principalmente, enseña con sus meros conocimientos científicos, sino con el arte persuasivo de su ascendiente sobre quienes le atienden: debe ser capaz de seducir sin hipnotizar. ¡Cuántas veces la vocación del alumno se despierta más por adhesión a un maestro preferido que a la materia misma que éste imparte!"

"Fomentar la lectura y la escritura es una tarea de la educación humanista que resulta más fácil de elogiar que de llevar eficazmente a la práctica. En esta ocasión, como en otras, el exceso de celo puede ser contraproducente y se logra a veces hacer aborrecer la lectura convirtiéndola en obligación, en lugar de contagiarla como un placer."

Éstas son sólo algunas frases con las que pretendo motivaros para que leáis el libro, si es que tenéis alguna inquietud sobre el hecho educativo, si es que sois o váis a ser padres o maestros.

¡Que os aproveche!

martes, 30 de diciembre de 2008

La Psicopedagogía en el Sistema Educativo

Que el hecho de enseñar no se limita a transmitir conocimientos, como el que recita un poema (cosa que no todo el mundo sabe hacer, por cierto), es algo que a estas alturas todo el mundo admite.

No es sencillo transmitir de forma eficaz, efectiva y eficiente, conocimientos que, a priori, no motivan la curiosidad del alumno. Y cuando ese alumno no está solo, sino que se rodea de otros alumnos en su misma situación, surge el problema de manejar desde la coherencia situaciones y climas contrarios al hecho docente.

He encontrado en Educaweb un artículo de Juan Antº Planas Domingo, presidente de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España, que hace referencia a la necesidad de formación del profesorado en general en cuestiones psicopedagógicas.

En frases como "Es paradójico que la octava potencia económica mundial haya descuidado durante tantos años su sistema educativo. Los continuos cambios legislativos, la implementación de programas que se superponen unos a otros, la escasa formación psicopedagógica del profesorado, medidas de cara a la galería pero poco efectivas o debates estériles que distraen la atención de los verdaderos problemas: “Educación para la ciudadanía”, “Religión en los centros educativos”, “los crucifijos en las escuelas”, etc, hacen necesario un debate serio y una apuesta decidida para mejorar nuestro Sistema Educativo por parte del Estado y de las Comunidades Autónomas."

"Es preocupante que a pesar de esta situación haya todavía sectores educativos reacios a cualquier innovación, más preocupados en defender sus intereses corporativos que en proponer cualquier medida de mejora. Si precisamente de algo ha adolecido nuestro sistema educativo es de la falta de formación psicopedagógica de nuestro profesorado y así nos va."

"Una de las piezas fundamentales en la formación del profesorado es la Educación Emocional. Tanto los alumnos como los profesores deben tener una sólida formación en este ámbito. Gran parte del malestar docente y de los problemas de convivencia se deben a que no se gestionan adecuadamente los conflictos. La competencia emocional debe ser previa al resto de competencias docentes o investigadoras. Si un profesor no tiene habilidades sociales y no posee recursos para dinamizar un grupo, llevar a cabo una entrevista o resolver un conflicto de convivencia, todo su bagaje intelectual y científico le va a servir de bien poco."


Podéis leer el artículo entero aquí.

Siempre me ha parecido de fundamental importancia el tema de la Inteligencia Emocional. Entiendo que la base de las relaciones humanas es una suficiente comprensión y dominio de las emociones, tanto las propias como las ajenas. En la relación maestro-alumno, las emociones son la piedra angular sobre la que se basa el éxito o el fracaso.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Cuento de Navidad

RECUERDOS DE UNA MAÑANA DE NAVIDAD

No lo creí. Los ángeles tenían cosas más importantes que hacer con su tiempo que observar si yo era un niño bueno o malo. Aun con mi limitada sabiduría de un niño de siete años, había decidido que, en el mejor de los casos, el Ángel sólo podía vigilar a dos o tres muchachos a la vez... y ¿por qué habría de ser yo uno de éstos? Las ventajas, ciertamente, estaban a mi favor. Y, sin embargo, mamá, que sabía todo, me había repetido una y otra vez que el Ángel de la Navidad sabía, veía y evaluaba todas nuestras acciones y que no podíamos compararlo con cualquier cosa que pudiéramos entender nosotros, los ignorantes seres humanos. De todos modos, no estaba muy seguro de creer en el Ángel de la Navidad.

Todos mis amigos del barrio me dijeron que Santa Claus era el que llegaba la víspera de la Navidad y que nunca supieron de un ángel que llevara regalos. Mamá vivió en América durante muchos años y bendecía a su nueva tierra como su hogar permanente, pero siempre fue tan italiana como la polenta y, para ella, siempre sería un ángel. "Quién es este Santa Claus?", solía decir. "Y, ¿qué tiene que ver con la Navidad?".

Además, debo reconocer que nuestro ángel italiano me impresionaba mucho. Santa Claus siempre era más generoso e imaginativo. Les llevaba a mis amigos bicicletas, rompecabezas, bastones de caramelo y guantes de béisbol. Los ángeles italianos siempre llevaban manzanas, naranjas, nueces surtidas, pasas, un pequeño pastel y unos pequeños dulces redondos de ‘orosuz’ que llamábamos bottone di prete (botones de sacerdote) porque se parecían a los botones que veíamos en la sotana del padrecito. Además, el Ángel siempre ponía en nuestras medias algunas castañas importadas, tan duras como las piedras. Debo admitir que nunca supe qué hacer con las castañas.

Finalmente se las dábamos a mamá para que las hirviera hasta que se sometieran y luego las pelábamos y las comíamos de postre después de la cena de Navidad. Parecía un regalo poco apropiado para un niño de seis o siete años. A menudo pensé que el Ángel de la Navidad no era muy inteligente.

Cuando cuestioné a mamá acerca de esto, ella solía contestar que no me correspondía a mí, "que todavía era un muchachito imberbe", poner en tela de juicio a un ángel, especialmente al Ángel de la Navidad.

En esta época navideña en particular, mi comportamiento de niño de siete años era todo menos ejemplar. Mis hermanos y hermanas, todos mayores que yo, por lo visto nunca causaban problemas. En cambio yo siempre estaba en medio de todos los problemas. A la hora de la comida aborrecía todo. Me obligaban a probar un poco di tutto (de todo) y cada comida se convertía en un reto... Felice, como me llamaba la familia, contra el mundo de los adultos. Yo era el que nunca me acordaba de cerrar la puerta del gallinero, el que prefería leer a sacar la basura y el que, sobre todo, reclamaba todo lo que mamá y papá hacían, sentían u ordenaban. En pocas palabras, era un niño malcriado.

Cuando menos un mes antes de la Navidad, mamá me advertía: "Te estás portando muy mal, Felice. Los ángeles de la Navidad no llevan regalo a los niños malcriados. Les llevan un palo de durazno para pegarte en las piernas. De modo que – me amenazaba – más vale que cambies tu comportamiento. Yo no puedo portarme bien por ti. Sólo tu puedes optar por ser un buen niño".

"¿Qué me importa? – contestaba yo - . De todos modos el ángel nunca me trae lo que quiero. "Y durante las siguientes semanas hacía muy poco para ‘mejorar mi comportamiento’.

Como sucede en la mayoría de los hogares, la Nochebuena era mágica. A pesar de que éramos muy pobres, siempre teníamos comida especial para la cena. Después de cenar nos sentábamos alrededor de la vieja estufa de leña que era el centro de nuestras vidas durante los largos meses de invierno y platicábamos y reíamos y escuchábamos cuentos. Pasábamos mucho tiempo planeando la fiesta del día siguiente, para la cual nos habíamos estado preparando toda la semana. Como éramos una familia católica, todos íbamos a confesarnos y después nos dedicábamos a decorar el árbol. La noche terminaba con una pequeña copa del maravilloso zabaglione de mamá. ¡No importaba que tuviera un poco de vino; la Navidad sólo llegaba una vez al año!

Estoy seguro de que sucede con todos los niños, pero era casi imposible dormir en la Nochebuena. Mi mente divagaba. No pensaba en las golosinas, sino que me preocupaba seriamente la posibilidad de que el ángel de la Navidad no llegara a mi casa o que se le acabaran los regalos. Me emocionaba mucho la posibilidad de que Santa Claus olvidara que éramos italianos y de cualquier modo nos visitara sin darse cuenta de que el Ángel ya me había visitado. ¡Así recibiría el doble de todo!

¿Por qué sucede que en la mañana de Navidad, por poco que se duerma la noche anterior, nunca resulta difícil despertar y levantarnos? Así ocurrió esa mañana en particular. Fue cuestión de minutos, después de escuchar los primeros movimientos, para que todos nos levantáramos y saliéramos disparados hacia la cocina y el tendedero donde estaban colgadas nuestras medias y debajo de éstas se encontraban nuestros brillantes zapatos recién lustrados.

Todo estaba tal como lo habíamos dejado la noche anterior. Excepto que las medias y los zapatos estaban llenos hasta el tope con los generosos regales del Ángel de la Navidad... es decir, todos excepto los míos. Mis zapatos, muy brillantes, estaban vacíos. Mis medias colgaban sueltas en el tendedero y también estaban vacías, pero de una de ellas salía una larga rama seca de durazno.
Alcancé a ver las miradas de horror en los rostros de mi hermano y mis hermanas. Todos nos detuvimos paralizados. Todos los ojos se dirigieron hacia mamá y papá y luego regresaron a mí.

- Ah, lo sabía – dijo mamá -. Al Ángel de la Navidad no se le va nada. El Ángel sólo nos deja lo que merecemos.

Mis ojos se llenaron de lágrimas. Mis hermanas trataron de abrazarme para consolarme, pero las rechacé con furia.

- Ni quería esos regalos tan tontos – exclamé -. Odio a ese estúpido Ángel. Ya no hay ningún Ángel de la Navidad.

Me dejé caer en los brazos de mamá. Ella era una mujer voluminosa y su regazo me había salvado de la desesperación y de la soledad en muchas ocasiones. Noté que ella también lloraba mientras me consolaba. También papá. Los sollozos de mis hermanas y los lloriqueos de mi hermano llenaron el silencio de la mañana.

Después de un rato, mi madre dijo, como si estuviera hablando con ella misma:
- Felice no es malo. Sólo se porta mal de vez en cuando. El Ángel de la Navidad lo sabe. Felice sería un niño bueno si hubiera querido, pero este año prefirió ser malo. No le quedó alternativa al Ángel. Tal vez el próximo año decida portarse mejor. Pero, por el momento, todos debemos ser felices de nuevo.

De inmediato todos vaciaron el contenido de sus zapatos y medias en mi regazo.

- Ten – me dijeron -, toma esto.

En poco tiempo otra vez la casa estaba llena de alegría, sonrisas y conversación. Recibí más de lo que cabía en mis zapatos y medias.

Mamá y papá habían ido a misa temprano, como de costumbre. Juntaron las castañas y empezaron a hervirlas durante muchas horas en una maravillosa agua llena de especias y había otra olla hirviendo entre las salsa. Los más delicados olores surgieron del horno como mágicas pociones. Todo estaba preparado para nuestra milagrosa cena de Navidad.

Nos alistamos para ir a la iglesia. Como era su costumbre, mamá nos revisó, uno por uno; ajustaba un cuello aquí, jalaba el cabello por allá, una caricia suave para cada uno... Yo fui el último. Mamá fijó sus enormes ojos castaños en los míos.


- Felice – me dijo -, ¿entiendes por qué el Ángel de la Navidad no pudo dejarte regalos?- Sí – respondí.- El Ángel nos recuerda que siempre tendremos lo que merecemos. No podemos evadirlo. Algunas veces resulta difícil entenderlo y nos duele y lloramos. Pero nos enseña lo que está bien hecho y lo que está mal y, así, cada año seremos mejores.

No estoy muy seguro de haber entendido en aquellos momentos lo que mamá quiso decirme. Sólo estaba seguro de que yo era amado; que me habían perdonado por cualquier cosa que hubiese hecho y que siempre me darían otra oportunidad.

Jamás he olvidado aquella Navidad tan lejana. Desde entonces, la vida no siempre ha sido justa ni tampoco me ha ofrecido lo que creí merecer, ni se me ha recompensado por portarme bien. A lo largo de los años he llegado a comprender que he sido egoísta, malcriado, imprudente y quizá, en ocasiones, hasta cruel... pero nunca olvidé que cuando hay perdón, cuando las cosas se comparten, cuando se da otra oportunidad y amor sin límite, el Ángel de la Navidad siempre está presente y siempre es Navidad.

He encontrado este cuento en El Almanaque

jueves, 16 de octubre de 2008

¿Sabemos educar los educadores?


Tanto hablar de Educación, de que si es la escuela o la familia la que debe educar, o ambos, de que si es la sociedad la que tiene la culpa de la crisis en la que está inmerso el sistema educativo, de que si los grandes grupos de consumo son los que marcan las pautas que muestran e influyen en nuestros hijos y en nosotros mismos a través de la televisión...

Y yo me pregunto: si el primer responsable, según la Ley, de mis hijos y de su educación soy yo, como padre, y mi esposa o coompañera como madre, ¿estamos suficientemente preparados para asumir con dignidad y garantías esa responsabilidad?

Tengamos en cuenta que nuestro deber no se limita a darles un techo, ropa y comida, además de los caprichos consumistas de turno. Todo eso, que no es muy facil de conseguir, no es lo más difícil e importante. Formar la personalidad de nuestros hijos de forma que cuando sean adultos actúen con libertad y con justicia ante los diferentes retos que les planteará la vida, eso sí que es importante y difícil. Y para eso sólo unos pocos demuestran estar preparados.

Hay que reconocer que hacemos lo que podemos, y que bastante es, si lo hacemos con buena voluntad. Pero también hay que reconocer que la buena voluntad ha ocasionado muchos problemas e injusticias en el mundo.

Los que me conocen saben que siempre he defendido la creación de Escuelas de Padres para ayudarnos a conseguir habilidades sociales y emocionales, recursos psicológicos y de todo tipo, para ayudarnos a comprender y afrontar las situaciones en las que nuestros hijos, fruto del bombardeo mediático a que son sometidos, nos retan día a día.


Hay algunas Asociaciones de Padres que han conseguido poner en marcha una Escuela de Padres, pero es muy difícil mantenerla por el escaso interés que muestran los que más la necesitan. Por eso aplaudo la iniciativa que el Ayuntamiento de Ibi, a través de la Concejalía de Educación y, concretamente, del Departamento de educación, de poner en marcha una Escuela de Padres, con dos aulas o talleres distintos: una para padres con hijos en Primaria y otra para los que los tienen en Secundaria.

De esta forma se optimizan los recursos y pueden beneficiarse de esta iniciativa todos los padres y madres que estén interesados. Podéis encontrar más información en el AMPA de vuestro Centro o en el Departamenteo de Educación del Centro Social Polivalente.

Lo que os puedo asegurar es que los que han asistido alguna vez a un taller de Escuela de Padres, no quedan decepcionados y, además de pasarlo muy bien y conocer gente con sus mismas inquietudes, logran aplicar lo que aprenden en su vida familiar.

Os animo a todos a participar.

domingo, 29 de junio de 2008

Fin de etapa. Toca valorar


Terminaron los exámenes, comenzó el período de matriculación para el próximo curso y los que debatimos y bregamos en el tema educativo tenemos la sensación de que la Educación, pública o concertada, está en situación de deriva, de pérdida de dirección, o en todo caso, se dirige a un puerto de adoctrinamiento tendencioso a pautas de intransigencia, de individualismo extremo, de insolidaridad, de normas dictadas a salto de mata, de improvisación nefasta o, acaso, calculada.

Los árboles no nos dejan ver el bosque y temas de importancia secundaria (lo que no quiere decir que no sean importantes), ocultan el verdadero mal que aqueja al sistema educativo español, y más concretamente al valenciano.

Y este mal no es otro que la falta de consenso, de acuerdo, de unificación de criterios entre los colectivos implicados en el hecho educativo. Las personas que dirigen los partidos políticos no demuestran tener madurez política ni democrática. Piensan que la sociedad, los ciudadanos, no están maduros ni preparados para decidir o llegar a acuerdos en las cosas verdaderamente importantes, o tal vez sí lo crean y no les conviene para sus intereses personales que lleguen a esos acuerdos, y tratan de soliviantar y atemorizar a la población con males y demonios que sólo existen en su imaginación.

Por su parte, la Iglesia Católica, sus representantes legales, se esfuerzan en no perder la exclusividad en el derecho a adoctrinar a la gente, sus potenciales súbditos y fieles sin los cuales se hunde el negocio. La teoría satánica ya casi nadie se la traga y ahora echan mano del demonio del adoctrinamiento político e ideológico, algo que no es menester que se dé en las escuelas ya que los medios de comunicación llevan años haciéndolo y nadie se rasga las vestiduras ni pone el grito en el cielo. Incluso las aulas son utilizadas para este fín por aquéllos que temen que otros de ideas distintas hagan lo propio.

Yo, como padre, considero que ofenden, o por lo menos lo intentan, mi inteligencia los que tratan de convencerme del peligro de ese adoctrinamiento. He sido educado con la asignatura "Formación del Espíritu Nacional" de la época franquista, como todos los de mi generación y las siguientes hasta la democracia, y creo que no sirvió más que para darme cuenta de las idioteces que trataban de inculcarme, tanto en lo político como en lo religioso.

Admitir que en la escuela se puede adoctrinar a mis hijos es admitir que delego en otros mis responsabilidades como padre, y que no mantengo comunicación con mis hijos ni con el Colegio al que asisten. Y eso sí que es grave. Lo que ocurre es que las personas tenemos una tendencia a creer que lo que se dice mucho y muy alto y fuerte, se corresponde con la realidad, que es cierto.

Y no sólo son los partidos políticos o la Iglesia los que pretenden utilizar la demagogia para conseguir sus propósitos. También los Sindicatos de enseñantes tratan de hacer lo propio par lograr sus metas laborales. A costa de una pérdida de la Calidad educativa. Se nos olvida que en Educación coexisten dos tipos de jornadas: la jornada laboral, que afecta a los maestros y profesores, los enseñantes,los trabajadores de la enseñanza; y la jornada lectiva que afecta a los alumnos y a sus padres y tutores. Tratar de juntar las dos jornadas, de considerarlas de igual forma, es una paradoja. Es juntar churras con merinas. Reducir la jornada lectiva para que la jornada laboral sea menor, es una falta de respeto y seriedad para con los educandos, los alumnos, los clientes de un servicio que, para conseguir un mínimo de Calidad, son los primeros a los que hay que satisfacer. Recortar la jornada lectiva perjudica la Calidad educativa. Hay medios para conseguir menos jornada laboral y más jornada lectiva.

Y no puedo terminar mi valoración sin hacer referencia a la falta de recursos que, de forma endémica, afecta a las infraestructuras y a la dotación humana en la Educación de la Comunidad Valenciana. Los gestores de los recursos públicos no durarían un semestre en cualquier corporación privada. Las mayores inversiones son para los sectores en los que ellos, personalmente, pueden sacar beneficios. La Educación, la Sanidad, la Cultura, son servicios y bienes que no pueden suprimir, pero lo intentan, pretenden privatizarlos. Los recursos públicos son para obras faraónicas que sirvan para alimentar sus egos y sus bolsillos.

No todo van a ser cosas malas. También ha habido buenas, pero todas ellas tienen relación con el esfuerzo de los padres y los buenos profesionales de la Educación en proporcionar habilidades y recursos a los futuros ciudadanos del mundo. Ejemplo de ello tenemos en todos los Colegios y poblaciones. Pero, por fortuna, aún no son noticia.

martes, 3 de junio de 2008

Aprendizaje cooperativo: fomento de la Escuela inclusiva


A partir de la entrevista al "gurú" del aprendizaje cooperativo, Spencer Kagan, publicada en "el País" el lunes 2 de Junio, he llegado a saber algo, que no todo -claro está-, de lo que es este "aprendizaje cooperativo".

Nosotros, en la FAPA, promovemos desde hace algún tiempo, la Escuela inclusiva. Yo, que soy un eterno aprendiz, intuía un poco el significado de esa expresión. Pero ha sido a raíz de la investigación de este concepto del cooperativismo en el aprendizaje que he llegado a focalizar de forma más concreta el objetivo del concepto "inclusiva".

En nuestro empeño por encontrar nuevas formas de educar, de enseñar y aprender, hemos de fijar nuestra mirada, una vez más, en los conceptos innovadores que nos llegan de América. Cuando digo América me refiero a todo el continente, porque, aunque Spencer Kagan y otros son estadounidenses, me consta que en lo tocante a innovación e inquietud educativa, ciertos países de sudamérica no les van a la zaga.

El concepto de aprendizaje cooperativo se basa en un sistema similar a las estructuras de los juegos de mesa en los que los alumnos forman grupos para desarrollar un tema en común, propuesto por el profesor, y que será expuesto al resto de la clase por uno de sus miembros, designado a pesteriori por el profesor. Esto fomenta la participación de todo el grupo y la comprensión del tema por parte de todos sus miembros, ya que cualquiera puede ser designado para exponerlo a toda la clase.

Aquí en España, algunas Comunidades son pioneras en la aplicación de este método y ofrecen material y asesoramiento a todos los maestros, maestras, profesores y profesoras que estén interesados en aplicar estos métodos y avanzar en el logro de una Escuela inclusiva que permita el desarrollo intelectual y psicológico de todo el alumnado a través de la participación efectiva y afectiva en su propio aprendizaje.

Tal vez sea ésta como una ventana abierta a la esperanza en que se puede mejorar la Educación, el Sistema, a través de la motivación de los alumnos, del profesorado y de los padres. Es un proyecto que, si queremos, puede estar en plena aplicación en una década.

¿Quién se apunta?

La imagen que ilustra esta entrada la he tomado del blog "Educación Interactiva"



viernes, 30 de mayo de 2008

Profesores y algo más


Leo con satisfacción en la prensa de hoy que "no basta con ser un buen especialista de la asignatura que se imparte en las aulas. El profesor de hoy está obligado a actuar de mediador entre el centro escolar y las familias para que tanto el desarrollo educativo como social del alumno sea el adecuado y, como consecuencia, las cifras de fracaso escolar no sigan aumentando."

Esta afirmación proviene de las conclusiones a las que han llegado los expertos universitarios, psicopedagogos, profesores de Secundaria e inspectores de educación que participan en Ondara en las VIII Jornadas internacionales de Educación que organiza Salvador Peiró, profesor de la Universidad de Alicante, y que en la presente edición trata sobre los métodos innovadores para favorecer la convivencia escolar.

Y digo que lo leo con satisfacción porque esas conclusiones son, precisamente, a las que los colectivos de Padres y Madres hemos llegado hace ya mucho tiempo. Una mayor implicación en lo afectivo, en lo relacional, en la comunicación entre el profesorado y las familias, un enfoque más cálido y de mayor compromiso, es lo que hace falta para dar el sentido que debe tener la Educación, no la mera enseñanza.

La sociedad, las familias, han cambiado. No sirve mirar atrás y añorar los viejos sistemas de gestión disciplinaria basados en el temor, en la jerarquía generacional. Hoy eso ya no sirve. Y pretender volver a esos sistemas es involucionar.

Los valores éticos y sociales son los mismos o, incluso, más definidos todavía. Y hay que llegar a ellos a través de la motivación, el razonamiento y el diálogo constructivo.

Ahora, más que nunca, ser padres o maestros -me gusta más que profesores- es un ejercicio vocacional, como casi todas las profesiones. Pero en éstas la materia prima son seres humanos, y las consecuencias de nuestra acción son trascendentales.

La foto la he tomado del Blog de M. Rico Beltrá "Fotos antiguas de Ibi"

domingo, 18 de mayo de 2008

Ejercicios de matemáticas


Estábamos ayer mi mujer y yo en nuestra librería favorita cuando entró un señor preguntando por algunos cuadernos de ejercicios de matemáticas, tipo los Cuadernos de Rubio que había en nuestra época de estudiantes de Primaria.

Al parecer, ese tipo de cuadernos ya no se estilan. Los profesores ya no se apoyan en ellos a la hora de mandar deberes a sus alumnos. El caso es que en la librería no tenían ningún librito de ejercicios de matemáticas, que era lo que demandaba el cliente.

Como idea alternativa, le dijimos que buscara en Internet, que seguro que encontraría algo. Y, bueno, como esto es una bitácora sobre Educación, y ello comporta no sólo teoría sino práctica, me he puesto a buscar en la Red para ofreceros una selección de portales que se dedican a ejercicios, no sólo de matemáticas, sino de todas las áreas académicas.

Ejercicios de matemáticas: ematemáticas, página de la Junta de Andalucía, la web de Andrew Lyczak,

Ejercicios de escritura y ortografía en castellano: Reglas de ortografía,
ejercicios de ortografía, lengua en Secundaria.

Ejercicios de escritura y ortografía en valenciano: Escola Lliurex de la Generalitat Valènciana. (Aquí tenéis que buscar, porque hay de todo)

Ejercicios de Inglés: el CEFIRE de Valencia, Recursos del MEC (Ministerio de Educación),

Ejercicios en general, de la página de Educar.org

Ésto es sólo una pequeña muestra de lo que se puede encontrar en la Red. Sólo deseo que sea de utilidad y que os animéis a buscar lo que necesitéis. Aunque el primer paso siempre es contactar con el Colegio, con el profesorado, que os puede orientar de forma más concreta.

Y, desde luego, el profesorado cuenta con mucho material en la red, creado bajo licencia Creative Commons, que es de libre utilización, siempre que no sea de forma comercial y se cite la fuente.

Con un poquito de interés y voluntad, haremos mucho.

La imagen la he tomado de la Biblioteca pública de Estella

lunes, 12 de mayo de 2008

Las Matemáticas no muerden


Iba a titular esta entrada "las Matemáticas no tienen cuernos", pero me ha parecido que podía tener connotaciones ajenas a mi propósito.

El sentido del título es que Matemáticas es, quizas, la asignatura más bella e interesante de todo el currículo escolar. Ocurre que no se las conoce lo suficiente, y que no todo el mundo tiene la habilidad suficiente para explicarla y para hacerla entender.

Todo en el mundo tiene que ver con las Matemáticas. Tenía yo un profesor de Química que decía que todo es Química. Luego he llegado a la conclusión de que la Química es Matemática.

Hoy, 12 de Mayo, es el Día Escolar de las Matemáticas, y hay mucho movimiento, desde diversas organizaciones de matemáticos, para tratar de desmitificar y de acercar esta asignatura, esta Ciencia, al mundo habitual y cotidiano de los jóvenes y de sus padres y familiares.

Evidentemente, la labor de enseñar esta materia recae en el profesorado, pero desde las familias podemos hacer mucho y bien si mantenemos una actitud abierta y sin miedos para que nuestros hijos e hijas la afronten del mimo modo. Y también para acercarnos a los Colegios e Institutos con confianza, con actitud colaboradora y aportando ideas e inquietudes que motiven al profesorado a investigar nuevos métodos de enseñanza que animen a sus alumnos a afrontar esta materia como una aventura fascinante.

Una de las formas de abordar las Matemáticas es a través de la Música. Ya Platón, en su "República", decía que la Música, junto a la Aritmética, la Geometría y la Gimnasia, era la base de una educación completa. También Pitágoras fue pionero en asociar las matemáticas a la música, llegando a llamarla la "Música de las Esferas".

Bien, sé que para la mayoría, las matemáticas son fastidiosas y pesadas, en algunos casos incomprensibles. Sin embargo, como en todo en la vida, no se puede amar lo que no se conoce. Creo que, ante todo, las Matemáticas son unas desconocidas. Una vez que se tiene la llave para abrir sus puertas, aparece ante nosotros un mundo fascinante que llega a explicar casi todo lo que ocurre en nuestro mundo.

Tan sólo hay que dejar de temerlas.


La imagen la he tomado del blog de Amanda Álvarez Fernández

lunes, 24 de marzo de 2008

Actitud positiva


Muchas madres me preguntan, en el transcurso de las charlas sobre prevención de la violencia escolar, qué pueden hacer con respecto a la educación de sus hijos. Naturalmente, las que preguntan esto es porque tienen algún problema concreto y puntual con ellos. Y lo que les suelo decir es que, ante todo, muestren y mantengan una actitud positiva.

La educación de los hijos es una faceta más, tal vez la más importante para la mayoría de las personas, de las vida. En realidad se trata de perpetuar en la especie los logros que se van logrando en lo relativo al comportamiento personal y social. Cuando una persona logra ser duño de sí mismo, de sus emociones, de sus pensamientos y logra un equilibrio existencial, esos logros es natural que se renueven y perpetuen en sus descendientes.

Parece claro, por lo tanto, que para ayudar a formar una personalidad equilibrada en nuestros hijos, antes debemos procurar tener equilibrada nuestra propia personalidad. Y el primer paso para logralo es mantener una actitud positiva.

Las ventajas de esta forma de ser las vemos cada día en los resultados que obtienen las personas que así lo hacen. Normalmente, pensamos que las personas son joviales y positivas porque todos les va bien. Y ¿no será que les va bien porque son positivas y joviales?

Esto se puede ver claramente en situaciones de gran sufrimiento o contrariedad, como puede ser un accidente o enfermedad. En la misma habitación de un hospital se puede ver dos personas que están convalecientes de la misma dolencia y, sin embargo, una mejora con más rapidez que la otra. Podría decirse que es debido a la constitución física, a las mejores defensas o a otros condicionamientos personales como la edad; sin embargo lo notorio es que la que mejora con más rapidez es la más jovial, la más dispuesta a luchar por su recuperación, la que mantiene una actitud positiva.

Y esa actitud es la que sirve de hilo sobre el que se ensartan las cuentas del collar de nuestra existencia. Dicho así suena muy poético, muy utópico y, sin embargo, es cierto. Para las personas cuyo natural no es la jovialidad ni el optimismo, resulta dificil mantener durante mucho tiempo la actitud positiva. Y es que incluso para eso se requiere de un mínimo de entrenamiento. Y una alimentación mental adecuada. La lectura de libros adecuados, de los denominados de autoayuda, son de gran utilidad, de la misma forma que lo son los de alimentación y vida sana.

Si queremos educar bien a nuestros hijos, tenemos que empezar a cuidar nuestras actitudes y hábitos. Nuestros hijos aprenden de nosotros.