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jueves, 11 de marzo de 2010

¿Negocio o servicio?

¿Es la Educación un negocio o un servicio público?

Tal vez ésa sea una de las claves para comprender la situación en que se encuentra la Educación en España. A pesar de las numerosas voces que dicen y repiten que el nivel educativo en España es pésimo, la realidad, los resultados, indican que estamos en el nivel intermedio de los países de nuestro entorno, tanto en cuestión académica como cultural y moral.

No obstante, como lo que todo el mundo queremos es llegar a la excelencia, a lo mejor de lo mejor (muchas veces por puro sentido competitivo), nos damos cuenta de que hay muchas cosas que mejorar en nuestro Sistema educativo.

Y aquí viene el por qué de mi pregunta. Estamos en una sociedad de consumo. Lo que mueve el progreso, el avance tecnológico y social, es el consumo y el negocio que éste conlleva. También estamos en una sociedad que demanda un alto nivel de los servicios que recibe a cambio de sus impuestos. Queremos una Sanidad de la mejor calidad, y de hecho la tenemos. Queremos un servicio de Seguridad pública y de mucha calidad, y cada día comprobamos que tenemos muy buenos cuerpos de fuerzas armadas y policía nacional (la local va mejorando poco a poco) y cuerpos de bomberos y emergencias muy cualificados, aunque faltos de mejor inversión.

Con la educación, ¿qué pasa? ¿Cómo consideramos a la Educación? ¿Es un Servicio público? ¿Es un negocio? Si fuese un negocio, los consumidores exigiríamos la mayor calidad por el precio que estuviésemos pagando y, evidentemente, la mejor educación la recibirían los que pudiesen pagarla. Si la considerásemos un Servicio público, exigiríamos a nuestos politicos que estableciesen formas de evaluar desde el usuario el servicio prestado por cada Centro y por todo el Sistema en general, tal y como hacemos con la Sanidad o con la Seguridad públicas.

Pero creo que ocurre que no somos conscientes de que la Educación, como Servicio público, nos afecta a todos durante toda nuestra vida, y no sólo mientras somos alumnos o somos padres con hijos en edad escolar. Evidentemente, los docentes son los profesionales que están al servicio de los ciudadanos, tal como los médicos, policías, magistrados y demás funcionarios del Estado. Pensamos que, cuando nuestros hijos han terminado su etapa escolar obligatoria, lo que pase con el Sistema educativo ya no nos afecta. Y por eso no tenemos en nuestra percepción de necesidades básicas que la Educación es una de ellas. Por eso, cuando se publican encuestas sobre lo que más preocupa a la población en determinados momentos, la Educación no está entre lo que más preocupa. Por eso no echamos de menos que, en sus campañas electorales, los diferentes partidos no pongan a la Educación en los primeros lugares de la lista.

Tal vez deberíamos reflexionar sobre qué es para nosotros la Educación, para qué sirve, qué valor le damos, y qué esperamos de ella, para luego decidir si es un negocio, un Servicio público, ambas cosas o todo lo contrario.

Todo el mundo parece tener la solución y, sin embargo pocos parecen tener idea de lo que hablamos.

1 comentario:

Basseta dijo...

La educación es y debería ser un servicio. Por supuesto.

Lo que ocurre es que podría confundirse con "formación", donde a lo mejor cuesta menos aceptar que haya algún "negocio2.