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martes, 12 de octubre de 2010

La suerte, buena o mala

El concepto de la suerte ha estado en nuestra mente, o en nuestra cultura, desde siempre. Es decir, desde que tenemos constancia. Cuando ocurren cosas que no tienen una causa clara y definida, lo atribuimos a la causa de las causas: la suerte o, para los muy creyentes, los designios divinos. Esta última forma de "suerte", es la más terrible, ya que vincula lo que nos pasa a la, en apariencia, caprichosa voluntad de alguien a quien no acabamos de identificar ni comprender.

En realidad, la suerte es una válvula de escape para nuestra psique, para que nuestro Ego no sienta la abrumadora presión de su propia responsabilidad en todo lo que acontece a su alrededor, y en su propio interior.

En realidad, todo lo que sucede en este Universo tiene una causa, o más bien un conjunto de causas, de las que es efecto. Todas nuestras decisiones, todos nuestros actos, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras palabras, nuestros gestos,... tienen trascendencia, tienen efecto en nuestro entorno y en nosotros mismos.

Es complicado estar atentos de forma constante, tratando de ser lo más correctos, de reaccionar de forma lógica y justa ante los estímulos exteriores e interiores. Es difícil discernir en todo momento qué es lo mejor para nosotros y para nuestros familiares y amigos, para la Humanidad entera, sin correr el riesgo de enloquecer o enfermar si forzamos al máximo nuestro nivel de atención.

Por eso es tan útil el concepto de la suerte. Sin embargo no debemos dejarnos engañar: en realidad no existe. Muchos de los errores que cometemos, muchas de las decisiones equivocadas que tomamos, vienen motivadas por el miedo. Sobre todo por el miedo irracional. La prudencia, la precaución, la prevención, son útiles. Pero cuando se sobrepasa el umbral de la razón, se convierten en miedo.

NO TENGAMOS MIEDO.


2 comentarios:

Basseta dijo...

Nunca he confiado en la suerte. Siempre he pensado que somos lo que nos ocupamos de ser, que nuestra vida es el resultado de decisiones conscientes tomadas anteriormente. Casi siempre, la mayor o menor fortuna va relacionada con el esfuerzo y el trabajo.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con vosotros. Somos los creadores de nuestra vida, sí es cierto que hay circunstancias que se escapan a nuestro entendimiento como humanos, pero en el universo todo tiene un orden y una razón de ser.
El camino del miedo nos encadena a circunstancias que nos impiden evolucionar.
Un abrazo
Puri