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domingo, 29 de noviembre de 2009

Somos testigos

Hay mucho sobre lo que meditar, si uno no quiere cerrar sus ojos a la realidad que le rodea.

Una de las circunstancias que me afectan y me llevan a una reflexión sobre nuestra capacidad de discernir cuál es nuestro papel en nuestra propia vida es el cambio climático.

El día 9 de diciembre se vuelven a reunir los diferentes países para tratar de llegar a nuevos acuerdos y compromisos para reducir el nivel de emisión de gases responsables del efecto invernadero. Bueno, tla vez llegue a algunos acuerdos, pero tengo la impresión de que ya es un poco tarde para revertir una tendencia que ya se demuestra como irreversible. El cambio climático y de otras índoles, como el envenenamiento de los mares y ríos, y el aumento de elementos contaminantes en todo el planeta, ha llegado a un nivel en el que sus consecuencias no se podrán evitar. Y se verán muy pronto de forma dramática.

Sequías e inundaciones, enfermedades raras, provocadas o no por las propias industrias farmacéuticas, los disturbios y guerras que se pueden desatar a causa de interesas económicos, son consecuencias que vamos viendo como normales en las noticias diarias.

Me llama mucho la atención la noticia de que en 2014, España no podrá asumir toda la energía eólica producida por falta de medios para exportarla. Dice Alberto Carbajo, director de operaciones de REE (Red Eléctrica Española): "Perderemos energía primaria de forma relevante a partir de 2014, lo cual es una pena porque la eólica es limpia y de coste variable cero".

Leyendo ese artículo, me reafirmo en el convencimiento de que las centrales nucleares no tienen justificación, por muy feos que sean los molinos generadores de electricidad.

Hay otro tema que me ha llamado la atención: Los políticos de la Comunidad Valenciana se han unido para rasgarse las vestiduras (alegóricamente, claro, que la ropa no la regalan a todo el mundo) por el hecho de que las universidades valencianas no hayan sido admitidas en el club de "campus de excelencia internacional."

Y no se paran a analizar el por qué de dicha decisión. Su proyecto, además de forzado, no tenía el convencimiento de ninguna de las dos universidades, por lo que el jurado que analiza los diferentes proyectos no les ha otorgado el mérito suficiente. Pero los políticos no miran eso. Lo que quieren es aparecer como defensores del valencianismo cuando ya no tiene remedio. No escuché a ninguno de ellos defender o promover la cooperación de las universidades para optar a los fondos asignados a los proyectos aprobados. Ahora, de forma hipócrita y demagógica, exigen que se les tenga en cuenta. Que revisen sus prioridades: grandes fastos (eventos deportivos, visitas papales, grandes proyectos urbanísticos) o inversión en Educación (planes de estudios modernos, formación adecuada de los profesionales, incentivos a la participación de las familias, etc...)

Y, mientras tanto, todos pendientes del Barça-R.Madrid... panem et circenses.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Ocupamos el Planeta, ¿nos ocupamos del Planeta?


Estos días ando ocupado con temas relacionados con la Federación, con las AMPAs de la comarca de la Foia y l'Alcoià, y entre las actividades que hemos lanzado se encuentra una campaña concienciadora del consumo inteligente del agua.


Quizás parezca reiterativo, ¡se oye hablar tanto sobre temas ambientales! Aún así, creo que no está de más insistir un poco, tratar de que los niños y jóvenes consideren la necesidad de respetar el planeta: es por su bien. ¿Quién levanta los hombros cuando ve que su casa amenaza ruina?

No es cosa de broma, ni un capricho de los pesados "conservacionistas".

Y el caso es que es facil cambiar algunas rutinas que parecen insignificantes, pero que, como las mantenemos todos, tienen un gran efecto en nuestro entorno natural.

En este vídeo nos muestran lo sencillo que es. Es cuestión de madurez.