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martes, 27 de enero de 2009

EpC, una sentencia que no llega


Ayer todos nos quedamos esperando la sentencia del Tribunal Supremo sobre la objeción de conciencia en la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos que han planteado algunos ciudadanos y que fué admitida por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, y sin embargo rechazada por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias.

Ahora resulta que el tema no es tan sencillo de fallar debido a que el argumento que se esgrime, y que es el único que ha sido puesto como límite por los estamentos judiciales europeos, es el del adoctrinamiento.

Los jueces, que son personas y por lo tanto dejan de ser objetivos en temas que tocan a las propias convicciones, tienen ahora que resolver sobre cuestiones tan delicadas como el derecho de los padres a que sus hijos no sean adoctrinados en la escuela (cosa que ha ocurrido durante cuarenta años sin que nadie tuviese derecho a la objeción) y sin embargo no se dice nada del adoctrinamiento que sufrimos todos a través de los medios de comunicación estatales y privados, por poner un ejemplo.

Dudo mucho que este tema encuentre una solución que satisfaga a todos. La Iglesia Católica, principal impulsora de la objeción a causa de su evidente pérdida de control sobre la moralidad de la nación, tiene mucha fuerza todavía en las mentes y los corazones de los timoratos y los crédulos que confían en los criterios ajenos más que en el razonamiento propio. Claro que, es normal. Fueron en su día adoctrinados en las escuelas y en los púlpitos. No saben otro tipo de razonamiento y, además, les da miedo sólo pensarlo.


Así es que volvemos a la situación, que ahora nos parece ridícula e incomprensible, de la Edad Media, en la que la razón y la inteligencia eran puestas en duda ante la "fé" de los que esgrimen el miedo como razón única.

Yo he estudiado el tema de la asignatura en cuestión, he elaborado informes y charlas sobre el tema y no he encontrado ningún motivo por el que temer un adoctrinamiento mayor que el que pueda ejercer un maestro de inglés o de matemáticas. Y, aunque se diera el caso que ocurriese, no sería por culpa de la materia en cuestión, sino que sería responsabilidad de quien la imparte. Y sería a ese profesional en cuestión al que habría que pedir esa responsabilidad. Para eso está el control paterno de lo que se imparte en el centro escolar. Y ese control se realiza en casa hablando con los hijos. También a través de los Consejos Escolares y a través de las AMPAs.

No es necesaria ninguna objeción. Hace falta más participación. Y más valentía para vencer prejuicios y yugos ideológicos.

2 comentarios:

Basseta dijo...

Amigo Claudio, ambos fuimos sometidos a un intenso adoctrinamiento (con Misa diaria incluida) y ya ves para lo que les sirvió a los adoctrinadores.

Lo que quiero decir es que sólo se adoctrina el que quiere, pero a la fuerza no entran las ideas. Es mentira, es una excusa de los objetores de conciencia que pretenden, realmente, ganar un pulso al Estado y al Gobierno (que a los dos se ataca).

Pienso que si el TS diera la razón a las posiciones que defienden que EpC puede ser objetada por razonamientos basados en criterios personales y subjetivos, se daría un duro y peligroso golpe a todo el sistema educativo. Se estaría permitiendo que cualquier padre pudiera cuestionar el contenido de una asignatura como la Historia (que tiene su componente "doctrinal") e incluso las Ciencias Naturales (en EE.UU. los creacionistas van ganando terreno frente a los "evolucionistas").

Tú y yo sabemos que este montaje está instrumentado por personas a las que no les importa en absoluto supeditar sus las necesidades de los alumnos y su adecuada formación académica.

Confiemos en la justicia (aunque dependa de carcas).

may dijo...

Muchas gracias, pasa siempre que quieras.

Saludos.