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miércoles, 13 de abril de 2011

¡INDIGNAOS! Un grito al oído del ser humano

Hace unos días, durante una agradable conversación en torno a la necesidad de recuperar valores básicos, la necesidad de proponer a los jóvenes objetivos de responsabilidad social, promover en ellos la responsabilidad y el inconformismo social y económico, un buen amigo me regaló un librito titulado ¡Indignaos!, escrito por Stéphane Hessel, un luchador por la dignidad humana.

Anque nacido en Berlín en 1917, se nacionalizó francés durante la Segunda Guerra, en la que formó parte de la Resistencia francesa. Fué detenido en varias ocasiones y condenado a muerte por los nazis, aunque siempre logró escapar. Tras la guerra, fué diplomático en las Naciones Unidas donde formó parte de la Comisión encargada de redactar la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Siempre ha sido una voz que ha clamado por mantener viva y fuerte la llama de la inconformidad, de la revolución, de la indignación ante las barbaridades y despropósitos que se cometen cada día, no sólo en pueblos tradicionalemente pobres y oprimidos, sino en el primer mundo donde, con la excusa de luchar contra la crisis financiera, se promueve una mayor distancia entre los muy ricos y los muy pobres.

En el libro, Hessel tiene una palabras para los jóvenes españoles:

Considero de especial relevancia que mi llamamiento a comprometerse, indignarse, resistir a aquello inaceptable, alcance a la joven generación de esa España que ha tenido tanto que afrontar y que es rica, hoy en día, en su diversidad cultural y lingüística. Le estoy muy agradecido al apoyo que ha dado a la causa palestina, que se muestra cada vez más partidaria de una resistencia no violenta. La inercia cómplice de una Unión Europea pusilánime va contra nuestros intereses a largo plazo y contra la paz a medio plazo. La España rebelde y valiente de siempre puede favorecer este impulso hacia una Europa cultural, fraternal, y no una Europa al servicio de una financiarización del mundo.

Stéphane Hessel tiene ya casi 94 años y en el librito hace un escueto resumen de sus ideas, de su motivación para la rebeldía: la indignación. El principal motivo para la revolución es la indignación. En los años cuarenta sentía indignación por el movimiento nazi. Más tarde se indignó por el totalitarismo soviético, por el deterioro del planeta, por las condiciones del pueblo palestino...

Para Hessel, la peor de las actitudes es la indiferencia, decir: "paso de todo, ya me las apaño". Finalmente, Hessel aboga por una insurrección pacífica, a la que considera como única alternativa que ofrece esperanza.

El libro cuenta también con un magnífico prólogo de José Luis Sampedro, que enriquece y complementa los motivos de indignación de Hessel.

Esta imagen la he tomado de la página de ANAÁN





viernes, 14 de mayo de 2010

Bajo las ruedas


Estoy leyendo estos días la primera gran novela de Hermann Hesse, escritor de origen alemán pero nacionalizado en Suiza tras la primera guerra mundial.

"Bajo las ruedas" narra la historia de un niño alemán de finales del siglo XIX, que destaca en su pueblo natal por su inteligencia y facilidad en el estudio, por lo que accede a la posibilidad de proseguir sus estudios en un seminario protestante.

Hesse hace, a lo largo del relato, una crítica a los métodos educativos tendentes a formar las mentes de los niños según un patrón anticuado basado en exclusiva en la lectura y análisis de los escritores clásicos y sus obras.

Me ha llamado la atención un párrafo en el que describe la actitud de los maestros de la época frente a los chicos que eran rebeldes o que mostraban su desacuerdo ante la eliminación de su propia personalidad. Dice así:

"Nada asusta tanto a los profesores como los fenómenos que surgen en el carácter de chicos desarrollados precozmente durante los años, de por sí peligrosos, de la adolescencia./.../ Desde tiempos remotos se ha venido consolidando un profundo abismo entre el gremio de profesores y el genio. Cualquier atisbo de éste que aparezca en un colegio les resulta a los profesores de antemano odioso. Para ellos los geniales son esos chicos traviesos que les faltan al respeto, que empiezan a fumar a los catorce años, se enamoran con quince, van a las tabernas con dieciséis, leen libros prohibidos, escriben redacciones insolentes, miran de vez en cuando al profesor con sorna y acaban en el libro de clase, como febeldes y candidatos a un arresto. Un maestro de escuela prefiere unos cuantos burros en su clase a un solo chico genial. Y en el fondo tiene razón, porque su deber no es formar espíritus extravagantes, sino buenos latinistas, matemáticos y hombres de provecho. La cuestión sobre quién de los dos sufre más y peores cosas del otro, si el profesor o el alumno, cuál de los dos es más tirano y más verdugo y cuál de los dos estropea y envilece en el otro partes enteras de su alma y su vida no se puede analizar sin pensar con ira y vergüenza en la propia juventud. Pero éste no es nuestro asunto, y tenemos el consuelo de que las heridas cicatrizan en los verdaderamente geniales que se convierten en hombres y crean sus grandes obras a pesar del colegio. Más tarde, cuando ya están muertos y rodeados del agradable nimbo de la lejanía, son presentados por los maestros a las nuevas generaciones como seres magníficos y ejemplares. Así se repite, de colegio en colegio, el espectáculo de la lucha entre sistema y espíritu. Una y otra vez vemos al Estado y al sistema educativo empeñados con saña en arrancar ya de raíz los pocos espíritus profundos y valiosos que aparecen cada año. Y siempre suelen ser estos muchachos odiados por los profesores, castigados, escapados y expulsados los que enriquecen el tesoro de nuestro pueblo. Sin embargo, algunos --¿y quién sabe cuántos?-- se consumen en una rebeldía silenciosa y acaban sucumbiendo."

Lo he transcrito tal cual lo he leído en la décima edición, de 1979, que Alianza Editorial realizó dentro del formato "Libro de Bolsillo". Es evidente que las cosas no están como estaban a finales del XIX y princios del XX, pero nos sirve de punto de reflexión sobre cuál es nuestra actitud ante la rebeldía y la genialidad. Ante la inconformidad frente a lo establecido. ¿De qué forma tratamos estos casos? ¿Nos mueve el interés por ayudar a estos alumnos y alumnas cuando decidimos adoptar o aplicar medidas represivas? ¿O es más bien el miedo a aceptar nuestra incapacidad para dar una respuesta adecuada lo que nos mueve a ello?

En esa reflexión estoy.

sábado, 17 de abril de 2010

¿El huevo o la gallina?


Mi buen amigo Basseta, en su última entrada hace una reflexión sobre el preocupante camino que lleva la imagen de los políticos en España. Cada día surgen en los medios informativos nuevos casos de corrupción o de presunta corrupción, de detención de personalidades políticas, de investigaciones policiales sobre apropiación de dinero público, tráfico de influencias, y otros variados delitos relacionados con malas prácticas políticas.

¿Cuál es la raiz de todo esto? Da en el clavo Basseta cuando dice que la clase política es un reflejo de la sociedad de la que surge y a la que sirve. Si de un corral donde hay gallinas blancas y gallinas coloradas, se realiza un muestreo al azar, los indivíduos de la muestra reflejan la realidad de la totalidad del corral. Con los políticos no iba a ser menos.

En una sociedad en la que, cada vez más se van diluyendo los principios y valores de honradez y honestidad sin condiciones, donde mentir es considerado como algo normal y útil para mejorar la situación social del indivíduo, cuando el "tanto tienes, tanto vales" se ha asentado en el trono del ránking de valores humanos y sociales, no podemos esperar que los lugares de poder sean ocupados por otros que no sean una muestra real de nuestra sociedad.

Pregunta mi amigo en su artículo de qué manera se puede cortar esa pescadilla que se muerde la cola, ese ciclo en el que las personas llegamos a poner los valores en el ránking. Yo creo que no hay otro modo mejor que a través de la Educación. Es por medio de la educación que las sociedades avanzan. Sea hacia donde sea que avancen. Hacia adelante, si es una buena educación. Hacia atrás si la educación es mala.

Y, ¿quienes son los responsables de la Educación? Toda la sociedad, toda la tribu. No hace falta que redunde aquí lo que se ha dicho hasta la saciedad. Todos y cada uno de los indivíduos de la sociedad es responsable, en la medida de su grado de responsabilidad en la misma, de la educación del resto de los individuos que la conforman.

En el seno de la familia, son los padres y el resto de familiares los responsables de la educación de los jóvenes. Es su ejemplo el que determina el camino que seguirán sus descendientes.

En el ámbito escolar, es el profesorado el que asume la mayor parte de esa responsabilidad. Y en el resto de lo ámbitos -el audivisual, el social, el laboral, el deportivo, el político, el religioso, etc.- son las personas que ejercen las respectivas funciones, las responsables de esa parcela educativa.

Es cierto, pues, que hace falta un trabajo de introspección, de búsqueda en nuestro fuero interno, si nos queda un resto de esos valores que exigimos en los demás para ofrecerlo nosotros mismos a la sociedad, a nuestro entorno personal.

Todo lo que no sea esto, es hipocresía.

jueves, 25 de marzo de 2010

Con imágenes

Esta semana he recibido, por deferentes medios, informaciones e imágenes que me han hecho reflexionar.

Son muy distintos los temas, aunque todos tienen relación con la mala educación, con la falta de ella, o con la distorsión que nos ofrecen las modas sobre lo que es o no importante.

Por un lado, me ha gustado mucho un anuncio sobre la importancia de usar el cinturón de seguridad en los vehículos. Tal vez pensamos que ya todo el mundo los usa, que su uso es ya automático cuando subimos a cualquier vehículo, pero creo que las estadísticas todavía reflejan datos que indican que quedan muchas personas que consideran innecesario su uso, sobre todo en recorridos urbanos o de corta distancia.



Por otro lado, la proliferación de redes sociales y el uso indiscriminado por parte de los más jóvenes, hace que estas redes sean un medio idóneo para fomentar ideologías, modas y tendencias de consumo dirigidas por los grandes centros de poder mundial. Esa intimidad de la que tan celosos nos mostramos cuando se trata de, por ejemplo, permitir o dar nuestro permiso para colocar imágenes nuestras o de nuestros hijos en la web del Centro educativo, está expuesta a que sea vista y utilizada por todo el mundo a través de las redes sociales.



Por último, he leído en el diario INFORMACIÓN de Alicante, que ha habido dos casos de agresión en Institutos de Alicante. Una a un profesor, y otra a un agente de policía local. La violencia escolar es un reflejo de la violencia social. Nuestra sociedad es cada vez más violenta, o al menos eso es lo que parece. Podríamos decir que es más vehemente o que somos más sensibles a ella. El caso es que parece que se quiere, a través de las informaciones que sobre ella se dan, justificar medidas que, lejos de solucionar el problema, lo que harán será agravarlo. Elevar el rango del profesorado a "Autoridad pública" no creo que sea la solución, dado que el violento no deja de serlo por tener delante a una autoridad.



En el fondo, lo que habría que hacer es, ante todo, dejar de ser violentos los adultos, los padres, los profesores, la sociedad en general. Poner el énfasis en que los conflictos se solucionan mediante el diálogo y la escucha activa. Y es en las edades tempranas cuando es más efectivo y eficaz enseñar las técnicas de negociación y mediación en los conflictos.

jueves, 4 de febrero de 2010

Los buenos modales y la autoridad

Acabo de leer el artículo de Fernando Savater aparecido en El País el día 2 de Febrero y titulado "Urbanidad... y algo más", en el que hace una serie de observaciones sobre la actitud de la juez Ángela Murillo durante el juicio a Arnaldo Otegui por enaltecimiento del terrorismo.

Viene a decir Savater que la buena educación, los buenos modales, son más exigibles e importantes cuando se ejerce un cargo de poder o autoridad, dado que lo contrario constituye una lesión a los derechos de las personas sobre los que se ejerce ese poder o autoridad.

A mí, enseguida me ha venido a la mente la pretensión de algunos sectores del profesorado de que sean reconocidos como autoridad pública, exigiendo un respeto que, en muchas ocasiones, no ofrecen en el transcurso de su actividad docente.

Cuántos casos de profesores/as y maestros/as conocemos que tratan con cierto sarcasmo y con suficiente soberbia a sus alumnos, tachándoles en ocasiones de inútiles y de incapacitados para aprender. Cuando, tal vez, deberían primero mirar si están ellos mismos capacitados para enseñar.

Quizás deberíamos todos reflexionar un poco sobre qué es lo que esperamos de los demás y qué es lo que los demás esperan de nosotros. Ejerciendo la empatía y enarbolando una sonrisa franca, se consiguen muchos más éxitos.

sábado, 26 de diciembre de 2009

El cuento como vehículo educativo

La forma más antigua y eficaz de educar es contar cuentos. A través de los cuentos, historias ficticias, aunque estén basadas en hechos reales, se trans miten de forma natural y no forzada los valores y fundamentos de una cultura, de una sociedad ideal, de una forma de convivencia que resulte satisfactoria para todos. Evidentemente, también pueden servir para todo lo contrario.

Recuerdo que, de pequeño, no encontraba mejor medio de pasarlo bien que leyendo cuentos, mitos y leyendas de todo tipo. Y eso me ayudaba a comprender que en el mundo abunda todo tipo de personas y situaciones, las agradables y las desagradables. Y que las personas desagradables lo eran por su propia ignorancia y desconocimiento de los verdaderos valores.

Estamos en Navidad. Es el tiempo en que los niños están más motivados a recibir atención por parte de sus padres y demás familiares. Dejando de lado el hecho religioso (que no a todo el mundo satisface), lo cierto es que son los sentimientos y emociones lo que forman la base de la personalidad, el entramado de las relaciones humanas, y eso es lo que puede hacernos felices o desdichados. Los sentimientos de amistad, amor, empatía, alegría, etc., son típicos en estas fechas. Mucha gente desprecia la Navidad por la hipocresía que rodea esta fiesta, por el consumismo que impera en la sociedad y por lo trasnochado de los valores que, tradicionalmente, envuelven la Navidad.

Sin embargo yo me pregunto: ¿depende de los demás mi escala de valores? ¿Es la sociedad consumista la que me dicta lo que debo o no sentir en Navidad y el resto del año? ¿Tanto me cuesta mirar a las personas de mi entorno con otros ojos, tratando de ver lo que tienen de bueno y positivo? Y otra pregunta más: ¿Cómo me muestro a los demás? ¿Qué opinión tienen los demás de mí, de mis actitudes, de mis actos?

Los cuentos son las semillas que se siembran en la mente y la sensibilidad de los niños y niñas. Junto con el abono de nuestro cariño y comprensión de su realidad, esas semillas formarán la base de su personalidad. Elegir bien los cuentos, valorar adecuadamente las cualidades y habilidades humanas que fomentan, es parte de nuestra función como educadores.

Leer o contar un cuento a nuestros hijos o alumnos, es una de las mejor formas de inculcar en ellos los valores que conforman una personalidad fuerte y estable.


Algunas páginas de cuentos:

.- Cuentos para dormir

.- Los mejores cuentos.

.- Cuentos en inglés.

.- El valor de un cuento.

Las imágenes son del sitio "Encuentos.com"

jueves, 19 de noviembre de 2009

Un baremo del nivel educativo

Cuando surgen episodios de conflicto social, como el asunto del Alakrana, se puede apreciar en qué nivel cultural y social se encuentra un país. Y se puede apreciar también cuáles son los intereses que mueven a los partidos políticos que pretenden gobernarlo. Y los miedos que impiden a los que tienen esa responsabilidad reaccionar con asertividad y entereza frente al episodio en cuestión y frente a las voces agoreras que les gritan de todas partes para que cometan un error y se caigan. No importa el precio. Que se caigan.

El dilema al que tiene que enfrentarse cualquier persona con responsabilidades ejecutivas de gobierno es demasiado grande como para que se les juzgue sin más. Y encima, sin aportar alternativas.

Es bueno, cuando se considera cualquier asunto, conocer las causas y circunstancias que intervinen en él. Cuando en una familia los hijos (o hijas) cometen un error, quebrantan una norma o no hacen caso a sus padres, lo correcto es que se les haga ver que su comportamiento acarrea consecuencias desagradables. Y que deben compensar las consecuencias de sus errores. Sin violencias, con mucho amor, con el máximo respeto y con el mayor rigor.

Esa actitud en la educación de los niños y niñas, es la misma que habría que tener con los adultos que incumplen las normas sociales, las leyes que nos ayudan a convivir.

Es evidente que el pesquero Alakrana hizo caso omiso de las recomendaciones y advertencias de que no salieran de la zona de seguridad frente a las costas somalíes. Eso les convierte en responsables de sus propias acciones. Y, aunque es preciso hacer todos los esfuerzos para salvarles la vida, ellos o quienes tuviesen la responsabilidad de enviarles a zonas de pesca no seguras, deben hacer frente a su responsabilidad en los hechos. Han puesto en peligro y en evidencia las relaciones, siempre difíciles, de nuestro país con un país sin gobierno y sin ley. Sin contar con el esfuerzo de presupuesto y de vidas de militares que se ven obligados a arriesgarla para sacarles de situaciones que sólo ellos (los pescadores) han provocado.

Ahora, con lo del Alakrana, vemos qué es en realidad lo que pretenden y ansían los que desean el poder. Lo que molesta a los que viven situaciones análogas al secuestro cada día, y se les recrimina que opten por pagar su propio rescate. La frivolidad de los que creemos y coreamos a los que critican sin más una actuación que ellos mismos no hubieran resuelto de mejor modo.

Cada día se hace más patente la necesidad de una auténtica revolución social basada en la educación verdaderamente libre y democrática de los ciudadanos. Y ese cambio no lo van a promover los políticos, ya que a ellos les conviene que los ciudadanos continúen con los ojos velados por lo que les pueda fascinar: la ilusión de un bienestar basado en el consumo. Esa revolución sólo puede nacer promovida por los filósofos o por acontecimientos sociales traumáticos. Hasta ahora, creo que ganan los últimos por goleada.

¿Cuándo conseguirá la inteligencia regular las emociones?

Los piratas y la pesca, desde el punto de vista keniata

viernes, 12 de junio de 2009

¿Qué está pasando?

Es la pregunta que me hago cada vez que oigo noticias como la que ocupa estos días las portadas de todos los periódicos del mundo, de los noticieros televisivos y radiofónicos, de las tertulias de bares, cafés y plazas públicas.

¿Qué está pasando para que en un mundo en plena crisis se pagen 96.000.000 de Euros por un futbolista? Un mundo donde tanta gente está pasando verdaderos apuros para sobrevivir, y no estoy hablando de gente de países lejanos, sino de vecinos nuestros, de personas que han perdido el empleo y están entrampados con hipotecas y otro tipo de gastos a los que repentinamente no puede hacer frente. Frivolizar de esta manera con el dinero, con la energía social y económica es tan vergonzoso como regar el césped de un campo de golf en medio de una zona con racionamiento de agua.

Es como pisotear la comida frente a la gente que se muere de hambre.

Tal vez, este jugador no sea responsable directo de ésto, pero su imagen irá ligada siempre a esta paradoja, a este despilfarro.

No sé, yo creo que estamos asistiendo a un momento crucial en la degradación y confusión de los valores característicos de la humanidad. Esto no puede durar mucho tiempo más. Porque, o cambiamos o nos veremos forzados a cambiar.

Es mi opinión, y espero no ser un bicho raro. Sería muy triste.

miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Mediación o expulsión?

En un mismo día me llegan dos formas de afrontar un problema que, por desgracia se hace más patente en nuestros días. Los casos de conflictividad en el ambiente escolar y académico.

Por un lado, leo que en la provincia de Alicante los institutos suman casi 800 casos de expulsados temporales. Esta medida de la expulsión parece ser apoyada por gran parte de la población, por muchos de los afectados, ya sean docentes o padres y alumnos sufridores del comportamiento disruptivo de algunos alumnos. En los comentarios de la noticia se puede apreciar el abanico de opiniones que suscita el caso.

Me quedo que el de Encarni:
"Los padres somos los primeros responsables de la educación de nuestros hijos, de eso no hay duda. Después la escuela y luego la sociedad en su conjunto. Todos educamos, no solo con lo que predicamos sino con el ejemplo.Partiendo de aquí tal vez no deberíamos de caer en la crítica fácil, en el juicio o mejor en el prejuicio. Hay chavales con problemas que no saben expresar lo que les pasa y que reaccionan desde las emociones, igual que los hay realmente con mala intención. No son " chusma", son personas que muchas veces necesitan que se les escuche.
Hay profesores- los más- que se preocupan por educar y por enseñar a personas, sus alumnos. Hay otros que se sienten tan perdidos como muchos padres ante el camio social y de valores que nos está tocando vivir; y hay otros que han elegido esa profesión porque es cómoda y tienen mucho tiempo libre con lo cual no se preocupan realmente por educar. Hay padres que ponen límites, los hay que no , los hay que si se quedan en casa con su hijo expulsado se arriesgan a perder su trabajo , y también los que no se preocupan para nada. No juzguemos a los demás sin saber. Cada caso es distinto a otro. Lo que hacen falta son profesionales que atiendan a los alumnos con problemas (psicólogos, educdores sociales...) .Hacen falta aulas de convivencia. Hace falta la implicación de padres, profesores, instituciones, administración,...Hacen falta ganas y recursos y sobre todo enseñar a nuestros chavales respeto desde el ejemplo, en casa, en la calle, en el colegio, en el parque..en este foro."
Autor: Encarni


Por otro lado, me llega una información que me hace pensar que tal vez necesitamos reflexionar sobre la necesidad de aprender otros métodos de afrontar los problemas. Me refiero a la mediación.

Esta es una frase que puede ser base para esa reflexión:
En las comunidades educativas existe una tendencia a evitar el afrontamiento de los conflictos y se suelen implementar medidas de carácter punitivo que en muchas ocasiones no resuelven el problema sino que lo acrecientan o endurecen. O sea, en muchos casos la escuela lleva a cabo procedimientos que resultan inefectivos a la hora de resolver los conflictos de los alumnos en particular y de la escuela en general.

Mi postura personal está más cerca de la mediación que de la expulsión, aunque reconozco que hay ocasiones en que no queda más remedio, e incluso es más eficaz, dar un toque fuerte de atención al alumno y a su familia mediante unos días de expulsión. En todo caso, cada uno de los conflictos tiene un forma propia y adecuada de resolución.

Podría decirse que expulsar ya sabemos, ¿verdad? Entonces, habrá que empezar por aprender a resolver los conflictos de una forma pacífica y educadora.

viernes, 20 de febrero de 2009

Coeducación vs segregación

Estamos en una época histórica que será conocida por sus muchas convulsiones sociales, económicas y políticas, amén de religiosas, que reflejan el grado de desorientación que sufre y padece la humanidad actual.

En lo político, son cada día más frecuentes los casos de corrupción y de falta de ética que es asumida por sus protagonistas como algo implícito en sus funciones y cargos. Aunque sus actuaciones sean "legales", no se les nota angustia o desasosiego de que se sepa que han utilizado sus cargos para enriquecerse. Al contrario, se muestran ufanos. Éste es un blog sobre temas educativos, y no me gusta meterme en líos políticos, pero es innegable que la educación (o el Sistema Educativo) va de la mano de la política. Y depende de decisiones políticas el que esta educación sea o no de Calidad.

Ahora, en estos días, estamos asistiendo a un nuevo impulso por utilizar la educación como recurso para destabilizar a la sociedad, al mismo concepto de igualdad y de justicia social que impregna e inspira a nuestra Constitución: se pretende que segregar en las escuelas a los niños y las niñas en aulas diferentes y exclusivas es el mejor método de educar.

Nada más y nada menos. Evidententemente, esta idea es de clara inspiración fundamentalista y reaccionaria propia de corrientes poco democráticas y liberadoras de la realidad humana.

Se pretende que, separando a los niños y las niñas, se consiguen mejores resultados académicos. Y esta es la única baza que esgrimen los defensores de tan peregrina idea. Con ésto demuestran no tener ni idea de lo que significa EDUCACIÓN. Para estas personas, es lo mismo enseñanza que educación. Y es que, con toda probabilidad, fueron intridos en su tiempo, fueron "enseñados", fueron "adoctrinados" en esas mismas ideas que ahora defienden.

Y precisamente, educar significa todo lo contrario. Dar a las personas recursos para ser críticos con todo adoctrinamiento, para reconocer cuándo se está manipulando las voluntades de la sociedad con discursos y diatribas demagógicas, cuándo se está influyendo en la opinión pública con mensajes engañosos y subliminales. Dara la oportunidad de aprender a resolver las diferencias por medio de la comprensión de la realidad del "otro".

Los niños deben aprender a relacionarse con las niñas, y viceversa, a través de la educación y del juego común, de la interactuación natural y despojada de prejuicios y falsos dogmas sociales.

Y, si alguien desea una educación sexista y discriminatoria para sus hijos e hijas, que no pretenda que se lo pague una sociedad y un Estado democrático, que defiende la igualdad de derechos de todos, sean hombres o mujeres, niñas o niños. Que se lo costeen de sus propios bolsillos, que recaiga sobre ellos la responsabilidad de una educación tan injusta e irresponsable.

La imagen de la cabecera la he tomado de "Mil ojos desde Xiabre"




sábado, 7 de febrero de 2009

Un poco a la izquierda, por favor.

Hecho de menos el fuego y el entusiasmo que sentía que pululaba a mi alrededor cuando, hace treinta y pico años, deseábamos que acabara por fin una etapa de oscurantismo y dogmatismo político e ideológico.

En aquella época, los ideales fluían por doquier y los debates sacaban a relucir las aspiraciones de los jóvenes, movidos por el clásico idealismo y las ganas de romper con los esterotipos y las ideas anticuadas.

Éste en un mundo dual y cíclico. Dual porque sí. Porque lo vemos en todas las manifestaciones de la naturaleza, del medio en que vivimos y del que formamos parte, queramos o no. Todo en el Universo tiene su oponente, su parte contraria. No voy a poner ejemplos: todo el mundo los conoce. En los fenómenos naturales y en los humanos, el equilibrio entre los oponentes u opuestos es la clave para la estabilidad. El predominio de una facción da como resultado enfermedades y malformaciones. Surgimiento de plagas y de situaciones abusivas.

En política y en educación, también ocurre. Cuando una ideología o un partido se impone mayoritariamente en el poder, es inevitable que se produzcan abusos y corrupciones. Cuando una ideología se impone en educación, se olvida lo que de bueno tiene su oponente. Porque hay que tener claro que, incluso las ideologías son también duales y tienen un aspecto positivo y otro negativo, sea cual sea el punto de vista desde el que la observemos.

Hoy estamos asistiendo a un excesivo escoramiento de el pensamiento social y político hacia lo que tradicionalmente se ha llamado "la derecha". Un planteamiento que antepone el bien personal al bien común. Que sustenta sobre la base social el bienestar de los poderosos. Y ese escoramiento hacia la derecha da como resultado que, ideologías de izquierdas de toda la vida, hayan muerto o sido olvidadas, o que se hayan desplazado hacia un hipotético "centro" que no es más que un intento de sobrevivir, de no perder más votos, de poder continuar en la vida política.

Nos han engañado. Han conseguido que creamos que el bienestar personal y social se basa en el éxito económico, en ganar mucho dinero para gastarlo todo en cosas que no son necesarias, que sólo sirven para demostrar que tenemos éxito, pero que, al fin y al cabo no aportan nada a nuestro ser, no nos hace ser más felices, no nos hace experimentar la alegría de sentirnos útiles. Eso que tanto se oye hablar y muy poquitos saben qué es ni qué significa: solidaridad.

Ahora nos quejamos de que todo va mal. La economía va mal. La política va mal. La religión va mal. La educación va mal. La sanidad no va bien. Pero nadie se da cuenta de que, si sólo miramos por nuestro bienestar, por nuestro exclusivo bienestar, y esperamos que sean otros los que resuelvan nuestros problemas sociales, no se van a solucionar, porque los otros piensan igual que nosotros. Y estamos educando a nuestros hijos en esa ideología. La individualidad frente a la colectividad.

Creo que deberíamos tratar de compatibilizar las dos posturas. Ocuparnos de nuestros propios asuntos y dedicar un tiempo para los asuntos colectivos. Nadie quiere responsabilidades sociales. La comunidad de propietarios, la asociación de vecinos, los diversos colectivos que tratan de resolver problemas sociales, los donantes de sangre, los partidos políticos, las asociaciones de padres... Hay muchas formas de participar socialmente. Tan sólo somos capaces de aportar algo cuando somos afectados directamente o cuando son lúdicas: hogueras, comparsas, clubes deportivos de masas, etc.


Ahora llega Obama. Él ha conseguido que se reavive la llama de la cooperación y participación social. Ojalá le dé tiempo a conseguir muchas bocas que soplen esos rescoldos y consigan que la llama se haga grande. La Humanidad está frente a un reto tan importante, que de su solución depende su continuidad. No es para asustarse, pero sí para responsabilizarse.




Esta película puede ser de interés:

sábado, 31 de enero de 2009

Bhagavad Guita


Cada cultura, cada civilización, tiene sus mito, sus creencias, las bases de su forma de ser y sentir recogidas en textos que consideran sagrados.

En el mundo occidental, el más conocido el la Biblia, cuyo capítulo mas famoso es el Génesis. Luego se le añadió una segunda parte, que no tiene nada que ver con el conjunto, pero ahí está: el Nuevo Testamento, cuyos capítulo o Evangelios no han llegado demasiado puros e íntegros a nosotros. A su alrededor siguen orbitando los llamados "Apócrifos", evangelios no autorizados por la "SGAE" eclesiástica, siendo los más famosos los manuscritos del Mar Muerto o rollos de Qumrán.

Tan famoso como la Biblia es el Corán, que detalla las enseñanzas de Mahoma, el profeta de Alá, dios de los musulmanes. Confieso que es mi asignatura pendiente. No lo he leído y no quiero referirme a él sin haberlo hecho antes. La Torá de los judíos es uno de los libros del Antiguo Testamento, o Biblia, llamado Pentateuco. Todo esto, claro dicho a grandes rasgos y muy por encima y de lejos.

Mi intención al referirme a ellos es hacer una analogía entre estos libros, tan conocidos en Occidente, con el que titula esta entrada: el Bhagavad Gita (o Guita, indistintamente.) Este libro es un capítulo del famoso y antiquísimo (más que la Biblia, sin ninguna duda) Mahabarata, o gran guerra, libro sagrado de la India que relata en clave mistérica y misteriosa la gran guerra acaecida en la noche de los tiempos, en épocas de otra civilización anterior a la nuestra y, tal vez, más avanzada tecnológicamente que la nuestra.

El Bhagavad Guita (el canto del Señor o el Mensaje del Maestro), es un libro que narra las conversación que mantiene Arjuna, príncipe de los Pandavas, con Krishna (la humana encarnación del Supremo Espíritu.) Goza de mucha estima entre los hiduistas, y se le cita constantemente como prestigiosa autoridad en lo referente a doctrina. Su filosofía contiene las primordiales doctrinas hinduistas, tal como las exponen los brahmanes, y sus enseñanzas runen en armoniosa síntesis los diversos puntos doctrinales de los sistemas de Patanjali, Kapila y los Vedas.

A mí me impresionó mucho cuando lo leí por que venía a confirmar mi certeza de que, en el fondo, lo que vino a decir Jesús y otros avatares como Buda y demás profetas es prácticamente lo mismo. Es muy bello, un poema en prosa, y dentro de su belleza expresa los conceptos de la realidad de la vida y la muerte con total crudeza.

Recomiendo su lectura a todos los que buscan encontrar un sentido a esta vida material. Os dejo un capítulo, el XII, titulado "Yoga devocional".

ARJUNA.- Dime ¡oh, Señor!, ¿quiénes de los que Te sirven lo hacen con mayor fervor?
¿Quiénes están en el mejor sendero, los que te adoran como Dios en tu manifestado aspecto o los que Te adoran como el Absoluto, el Inmaculado e Infinito?
¿Quiénes son más doctos en el yoga?

KRISHNA.- Quienes con la vista puesta en Mí, me adoran como a Dios y me sirven con ardiente celo e inquebrantable fe, son para Mí los más devotos.

Pero también aquellos que me adoran como el Absoluto, Inmanifestado, Omnipotente, Omnipresente, Omnisciente, Incognoscible, Inconcebible, Inefable, Invisible, Eterno e Inmutable, y que gobiernan los sentidos y miran por igual a todas las cosas como cooperando a la felicidad de todos los seres, también llegan a Mí.

El sendero de los que Me adoran como el absoluto inmanifestado es mucho más áspero que el de los que Me adoran como Dios manifestado, porque es difícil para la finita mente del hombre concebir el Absoluto.

Lo visible no puede casi concebir lo invisible, así como el que posee cualidades no puede conocer AQUELLO que las trasciende.

También te digo, Arjuna, que a quienes ven en Mí al Actor de toda acción, y con sinceridad me adoran sin temor de castigo ni esperanza de premio, los libero de la cadena de renacimientos.
Deja que tu discernimiento penetre en Mí, y cuando abandones esta vida morarás en Mí.

Pero, si no eres capaz de fijar firmemente tu pensamiento en Mí, procura entonces llegar a Mí por el disciplinamiento y perseverante esfuerzo de la devoción.

Y si tampoco eres capaz de perseverante devoción, ven a Mí por el sendero del servicio y de las buenas obras.

Y si aun esta tarea es superior a tus fuerzas, sigue el sendero de la renunciación, y poniendo todas tu esperanza en Mí, renuncia al fruto de la acción.

En verdad, mejores son la sabiduría y el conocimento que la acción constante.

La meditación es mejor que el conocimiento.

La renunciación aventaja a la meditación, porque la renuncia a los frutos de la obras reparte paz y contento. En verdad te digo que Mi bienamado es quien no odia a ser alguno ni aborrece cosa alguna; que ama a la Naturaleza; que es misericordioso y compasivo; libre de orgullo, vanidad y egoísmo; imperturbable en el placer y el dolor; indulgente, siempre gozoso, con la mente fija en Mí.

Es Mi bienamado quien no teme al mundo de los hombres y está libre de cólera, de impaciencia, y no experimenta placer especto de las cosas finitas y perecederas.

Es Mi bienamado el que nada desea y el que, libre de ansiedad, puro, imparcial y ecuánime, renuncia a toda recompensa.

Es Mi bienamado el que no ama ni aborrece y se mantiene inalterable ante el amigo y el enemigo, en la fama y la ignominia, en la dicha y el infortunio.

Es mi bienamado quien, satisfecho de cuanto le sucede, sin hogar fijo en el mundo, pero teniéndome por morada en todas partes, recibe por igual la alabanza y el vituperio, y mantiene su pensamiento en Mí.

Pero son mis predilectos quienes están empapados del divino néctar de las enseñanzas que te he dado, ¡oh, Arjuna!, y las reciben con fe y devoción.

Así concluye la parte duodécima del Bhagavad Guita, titulada: Yoga Devocional

martes, 27 de enero de 2009

EpC, una sentencia que no llega


Ayer todos nos quedamos esperando la sentencia del Tribunal Supremo sobre la objeción de conciencia en la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos que han planteado algunos ciudadanos y que fué admitida por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, y sin embargo rechazada por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias.

Ahora resulta que el tema no es tan sencillo de fallar debido a que el argumento que se esgrime, y que es el único que ha sido puesto como límite por los estamentos judiciales europeos, es el del adoctrinamiento.

Los jueces, que son personas y por lo tanto dejan de ser objetivos en temas que tocan a las propias convicciones, tienen ahora que resolver sobre cuestiones tan delicadas como el derecho de los padres a que sus hijos no sean adoctrinados en la escuela (cosa que ha ocurrido durante cuarenta años sin que nadie tuviese derecho a la objeción) y sin embargo no se dice nada del adoctrinamiento que sufrimos todos a través de los medios de comunicación estatales y privados, por poner un ejemplo.

Dudo mucho que este tema encuentre una solución que satisfaga a todos. La Iglesia Católica, principal impulsora de la objeción a causa de su evidente pérdida de control sobre la moralidad de la nación, tiene mucha fuerza todavía en las mentes y los corazones de los timoratos y los crédulos que confían en los criterios ajenos más que en el razonamiento propio. Claro que, es normal. Fueron en su día adoctrinados en las escuelas y en los púlpitos. No saben otro tipo de razonamiento y, además, les da miedo sólo pensarlo.


Así es que volvemos a la situación, que ahora nos parece ridícula e incomprensible, de la Edad Media, en la que la razón y la inteligencia eran puestas en duda ante la "fé" de los que esgrimen el miedo como razón única.

Yo he estudiado el tema de la asignatura en cuestión, he elaborado informes y charlas sobre el tema y no he encontrado ningún motivo por el que temer un adoctrinamiento mayor que el que pueda ejercer un maestro de inglés o de matemáticas. Y, aunque se diera el caso que ocurriese, no sería por culpa de la materia en cuestión, sino que sería responsabilidad de quien la imparte. Y sería a ese profesional en cuestión al que habría que pedir esa responsabilidad. Para eso está el control paterno de lo que se imparte en el centro escolar. Y ese control se realiza en casa hablando con los hijos. También a través de los Consejos Escolares y a través de las AMPAs.

No es necesaria ninguna objeción. Hace falta más participación. Y más valentía para vencer prejuicios y yugos ideológicos.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Cuento de Navidad

RECUERDOS DE UNA MAÑANA DE NAVIDAD

No lo creí. Los ángeles tenían cosas más importantes que hacer con su tiempo que observar si yo era un niño bueno o malo. Aun con mi limitada sabiduría de un niño de siete años, había decidido que, en el mejor de los casos, el Ángel sólo podía vigilar a dos o tres muchachos a la vez... y ¿por qué habría de ser yo uno de éstos? Las ventajas, ciertamente, estaban a mi favor. Y, sin embargo, mamá, que sabía todo, me había repetido una y otra vez que el Ángel de la Navidad sabía, veía y evaluaba todas nuestras acciones y que no podíamos compararlo con cualquier cosa que pudiéramos entender nosotros, los ignorantes seres humanos. De todos modos, no estaba muy seguro de creer en el Ángel de la Navidad.

Todos mis amigos del barrio me dijeron que Santa Claus era el que llegaba la víspera de la Navidad y que nunca supieron de un ángel que llevara regalos. Mamá vivió en América durante muchos años y bendecía a su nueva tierra como su hogar permanente, pero siempre fue tan italiana como la polenta y, para ella, siempre sería un ángel. "Quién es este Santa Claus?", solía decir. "Y, ¿qué tiene que ver con la Navidad?".

Además, debo reconocer que nuestro ángel italiano me impresionaba mucho. Santa Claus siempre era más generoso e imaginativo. Les llevaba a mis amigos bicicletas, rompecabezas, bastones de caramelo y guantes de béisbol. Los ángeles italianos siempre llevaban manzanas, naranjas, nueces surtidas, pasas, un pequeño pastel y unos pequeños dulces redondos de ‘orosuz’ que llamábamos bottone di prete (botones de sacerdote) porque se parecían a los botones que veíamos en la sotana del padrecito. Además, el Ángel siempre ponía en nuestras medias algunas castañas importadas, tan duras como las piedras. Debo admitir que nunca supe qué hacer con las castañas.

Finalmente se las dábamos a mamá para que las hirviera hasta que se sometieran y luego las pelábamos y las comíamos de postre después de la cena de Navidad. Parecía un regalo poco apropiado para un niño de seis o siete años. A menudo pensé que el Ángel de la Navidad no era muy inteligente.

Cuando cuestioné a mamá acerca de esto, ella solía contestar que no me correspondía a mí, "que todavía era un muchachito imberbe", poner en tela de juicio a un ángel, especialmente al Ángel de la Navidad.

En esta época navideña en particular, mi comportamiento de niño de siete años era todo menos ejemplar. Mis hermanos y hermanas, todos mayores que yo, por lo visto nunca causaban problemas. En cambio yo siempre estaba en medio de todos los problemas. A la hora de la comida aborrecía todo. Me obligaban a probar un poco di tutto (de todo) y cada comida se convertía en un reto... Felice, como me llamaba la familia, contra el mundo de los adultos. Yo era el que nunca me acordaba de cerrar la puerta del gallinero, el que prefería leer a sacar la basura y el que, sobre todo, reclamaba todo lo que mamá y papá hacían, sentían u ordenaban. En pocas palabras, era un niño malcriado.

Cuando menos un mes antes de la Navidad, mamá me advertía: "Te estás portando muy mal, Felice. Los ángeles de la Navidad no llevan regalo a los niños malcriados. Les llevan un palo de durazno para pegarte en las piernas. De modo que – me amenazaba – más vale que cambies tu comportamiento. Yo no puedo portarme bien por ti. Sólo tu puedes optar por ser un buen niño".

"¿Qué me importa? – contestaba yo - . De todos modos el ángel nunca me trae lo que quiero. "Y durante las siguientes semanas hacía muy poco para ‘mejorar mi comportamiento’.

Como sucede en la mayoría de los hogares, la Nochebuena era mágica. A pesar de que éramos muy pobres, siempre teníamos comida especial para la cena. Después de cenar nos sentábamos alrededor de la vieja estufa de leña que era el centro de nuestras vidas durante los largos meses de invierno y platicábamos y reíamos y escuchábamos cuentos. Pasábamos mucho tiempo planeando la fiesta del día siguiente, para la cual nos habíamos estado preparando toda la semana. Como éramos una familia católica, todos íbamos a confesarnos y después nos dedicábamos a decorar el árbol. La noche terminaba con una pequeña copa del maravilloso zabaglione de mamá. ¡No importaba que tuviera un poco de vino; la Navidad sólo llegaba una vez al año!

Estoy seguro de que sucede con todos los niños, pero era casi imposible dormir en la Nochebuena. Mi mente divagaba. No pensaba en las golosinas, sino que me preocupaba seriamente la posibilidad de que el ángel de la Navidad no llegara a mi casa o que se le acabaran los regalos. Me emocionaba mucho la posibilidad de que Santa Claus olvidara que éramos italianos y de cualquier modo nos visitara sin darse cuenta de que el Ángel ya me había visitado. ¡Así recibiría el doble de todo!

¿Por qué sucede que en la mañana de Navidad, por poco que se duerma la noche anterior, nunca resulta difícil despertar y levantarnos? Así ocurrió esa mañana en particular. Fue cuestión de minutos, después de escuchar los primeros movimientos, para que todos nos levantáramos y saliéramos disparados hacia la cocina y el tendedero donde estaban colgadas nuestras medias y debajo de éstas se encontraban nuestros brillantes zapatos recién lustrados.

Todo estaba tal como lo habíamos dejado la noche anterior. Excepto que las medias y los zapatos estaban llenos hasta el tope con los generosos regales del Ángel de la Navidad... es decir, todos excepto los míos. Mis zapatos, muy brillantes, estaban vacíos. Mis medias colgaban sueltas en el tendedero y también estaban vacías, pero de una de ellas salía una larga rama seca de durazno.
Alcancé a ver las miradas de horror en los rostros de mi hermano y mis hermanas. Todos nos detuvimos paralizados. Todos los ojos se dirigieron hacia mamá y papá y luego regresaron a mí.

- Ah, lo sabía – dijo mamá -. Al Ángel de la Navidad no se le va nada. El Ángel sólo nos deja lo que merecemos.

Mis ojos se llenaron de lágrimas. Mis hermanas trataron de abrazarme para consolarme, pero las rechacé con furia.

- Ni quería esos regalos tan tontos – exclamé -. Odio a ese estúpido Ángel. Ya no hay ningún Ángel de la Navidad.

Me dejé caer en los brazos de mamá. Ella era una mujer voluminosa y su regazo me había salvado de la desesperación y de la soledad en muchas ocasiones. Noté que ella también lloraba mientras me consolaba. También papá. Los sollozos de mis hermanas y los lloriqueos de mi hermano llenaron el silencio de la mañana.

Después de un rato, mi madre dijo, como si estuviera hablando con ella misma:
- Felice no es malo. Sólo se porta mal de vez en cuando. El Ángel de la Navidad lo sabe. Felice sería un niño bueno si hubiera querido, pero este año prefirió ser malo. No le quedó alternativa al Ángel. Tal vez el próximo año decida portarse mejor. Pero, por el momento, todos debemos ser felices de nuevo.

De inmediato todos vaciaron el contenido de sus zapatos y medias en mi regazo.

- Ten – me dijeron -, toma esto.

En poco tiempo otra vez la casa estaba llena de alegría, sonrisas y conversación. Recibí más de lo que cabía en mis zapatos y medias.

Mamá y papá habían ido a misa temprano, como de costumbre. Juntaron las castañas y empezaron a hervirlas durante muchas horas en una maravillosa agua llena de especias y había otra olla hirviendo entre las salsa. Los más delicados olores surgieron del horno como mágicas pociones. Todo estaba preparado para nuestra milagrosa cena de Navidad.

Nos alistamos para ir a la iglesia. Como era su costumbre, mamá nos revisó, uno por uno; ajustaba un cuello aquí, jalaba el cabello por allá, una caricia suave para cada uno... Yo fui el último. Mamá fijó sus enormes ojos castaños en los míos.


- Felice – me dijo -, ¿entiendes por qué el Ángel de la Navidad no pudo dejarte regalos?- Sí – respondí.- El Ángel nos recuerda que siempre tendremos lo que merecemos. No podemos evadirlo. Algunas veces resulta difícil entenderlo y nos duele y lloramos. Pero nos enseña lo que está bien hecho y lo que está mal y, así, cada año seremos mejores.

No estoy muy seguro de haber entendido en aquellos momentos lo que mamá quiso decirme. Sólo estaba seguro de que yo era amado; que me habían perdonado por cualquier cosa que hubiese hecho y que siempre me darían otra oportunidad.

Jamás he olvidado aquella Navidad tan lejana. Desde entonces, la vida no siempre ha sido justa ni tampoco me ha ofrecido lo que creí merecer, ni se me ha recompensado por portarme bien. A lo largo de los años he llegado a comprender que he sido egoísta, malcriado, imprudente y quizá, en ocasiones, hasta cruel... pero nunca olvidé que cuando hay perdón, cuando las cosas se comparten, cuando se da otra oportunidad y amor sin límite, el Ángel de la Navidad siempre está presente y siempre es Navidad.

He encontrado este cuento en El Almanaque

lunes, 8 de septiembre de 2008

El Loco


Cuando era un joven adolescente y estaba lleno de inquietudes y preguntas que nadie llegaba a satisfacer, comencé a buscar en los libros, en las reflexiones de pensadores y filósofos de otras culturas, las respuestas a las preguntas que los de la mía no acertaban más que avivarlas con sus "incongruencias".

Hoy he recordado a uno de esos filósofos que aportaron un grado de reflexión a mi inquieto espíritu y al de mucha gente de mi generación: Gibran Khalil Gibran.

Este sencillo y profundo pensador y filósofo libanés nació en Bicharre, en las montañas de el Líbano, el 6 de Diciembre de 1833. En 1894 emigra a EE.UU., a Boston. Regresa a su patria en 1898 y se queda completando sus estudios árabes en el Colegio de la Sabiduría de Beirut.

Regresa a Boston en 1902 y gana una beca para estudiar pintura en París, de donde regresa a Estados Unidos en 1910. Acaba su existencia terrenal en Nueva York el 10 de Abril de 1931 con 47 años de experiencias y reflexiones que quedarían reflejadas en sus obras más conocidas: "El Loco" (1918); "El Precursor" (1920); "El Profeta" (1923); "Arena y Espuma" (1927); "Jesús, Hijo del Hombre" (1928); "Los Dioses de la Tierra" (1931).

En aquéllos días de de juventud, en los que mi ánimo se inflamaba antes las injusticias y hervía de grandes ideales, fue providencial encontrar a este filósofo que contribuyó, con su estilo misterioso y enigmático, educar mi intelecto en el arte de leer entre líneas y reflexionar ente las grandes y escasas Verdades de la Vida.

Voy a compartir con vosotros alguno de los Cuentos incluidos en el libro "El Loco"

Me preguntas cómo...

Me preguntas cómo me volví loco. Ocurrió así:


Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que se habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas.

Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: "¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!"

Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.

Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: "¡Es un loco"!

Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo. Por primera vez el sol besó mi rostro desnudo, y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité: "¡Benditos, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!"

Así fue cómo me volví loco.

Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a savo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro.


Dios

En tiempos muy antiguos, cuando el primer estremecimiento del lenguaje llegó a mis labios, ascendí a la montaña sagrada y hablé a Dios, diciendo: "Señor, yo soy tu esclavo. Tu voluntad es mi ley y te obedeceré eternamente".


Pero Dios no respondió, y se alejó como si fuera una poderosa tempestad.

Y después de mil años ascendí a la montaña sagrada y, de nuevo, hablé con Dios, diciendo: "Creador, yo soy tu creación. Del barro me formaste y a ti debo cuanto soy".

Y Dios no respondió, y se alejó como un millar de alas veloces.

Y después de mil años trepé a la montaña sagrada y hablé con Dios otra vez, diciendo: "Padre, yo soy tu hijo. Con compasión y amor me diste nacimiento, y mediante mi amor y devoción heredaré tu reino".

Y Dios no respondió, y se esfumó como la niebla que cubre las montañas lejanas.

Y después de mil años trepé a la montaña sagrada y, de nuevo, hablé con Dios, diciendo: "Mi Dios, mi objetivo y mi realización; yo soy tu ayer y tú eres mi mañana. Soy tu raíz en la tierra y tú eres mi flor en el cielo, juntos crecemos ante la faz del sol".

Entonces Dios se inclinó ante mí, y murmuró en mis oídos palabras de dulzura; y así como el mar acoge al arroyuelo que corre a su encuentro, así él me acogió.

Y cuando bajé a los valles y planicies allí también estaba Dios.

jueves, 21 de agosto de 2008

La Muerte como hija del Tiempo


La Ciencia se muestra cada día más audaz. Va perdiendo el miedo a imaginar y a considerar como posible todo aquello que puede ser concebido por la mente humana.

Acabo de leer "A través del Tiempo", de Brian Weiss, médico psicoterapeuta que alcanzó fama tras publicar su libro "Muchas vidas, muchos Maestros" en la que relata cómo tropezó, sin siquiera imaginarlo, con el mundo de las regresiones a vidas pasadas cuando una de sus pacientes retrocedió en sus recuerdos más atrás de su nacimiento, a una vida anterior.

La idea de la reencarnación no es nueva, ni muchísimo menos. Es un concepto que ha acompañado al ser humano desde siempre y que, sólo en momentos de oscuridad ideológica o fundamentalismos religiosos, ha sido abolida y erradicada de la cultura social. Sobre todo en el mundo Occidental.

El doctor Weiss ha llegado al convencimiento, a través del testimonio de sus muchos pacientes y de otros médicos en su misma situación, de que el ser humano es una entidad inmortal que cambia de soporte vital periódicamente conforme agota las oportunidades de crecimiento emocional, intelectual y espiritual.

Y muchos de los problemas, tanto físicos como psicológicos, que sufrimos son producto y resultado de experiencias dolorosas o traumáticas vividas en anteriores oportunidades. Así como las afinidades, simpatías o antipatías espontáneas entre las personas reflejan relaciones previas en anteriores encarnaciones.

Creer o no en estas cuestiones es fruto de una cultura, de una educación, recibida desde la infancia y que nos hace ver como lógica o como aberración cualquier idea.

Desde el punto de vista científico, cada día se hacen descubrimientos en el campo de la física cuántica y el de las matemáticas que demuestran que los conceptos del tiempo y el espacio no son, en realidad, como nosotros los percibimos. Que tanto el tiempo como el espacio son conceptos relativos cuyas propiedades varían en relación con otras fuerzas o variables, como la masa o la velocidad, que llegan a poner en entredicho la propia existencia del tiempo y el espacio.

Para los seres humanos, cuya inmersión en el materialismo exclusivo nos impide ver más allá de nuestros cinco sentidos, el tiempo se detiene cuando damos el último suspiro. Pero eso sólo ocurre cuando la Humanidad olvida sus orígenes, el principio energético del que procedemos y que hemos dado al olvido en los últimos 2000 años.

Platón, en el Mito de Er de su obra "La República", relata la historia de un soldado tras tener una experiencia de "cuasi-muerte".

Otros autores, como Elisabeth Kübler-Ross o Raimond J Moody, han escrito mucho sobre el tema, basándose en la propia experiencia en el trato con moribundos y gente con enfermedades terminales.

Para los que han vivido esas experiencias, su forma de afrontar la vida sufre un cambio radical, pasando a un primer plano en sus prioridades conceptos antes olvidados o menospreciados como el amor, la amistad, la alegría, la generosidad y el servicio a los demás.

A los que no estén conformes con este mundo materializado, les recomiendo investigar en estos campos, advirtiéndoles que, como en todas las actividades humanas, hay mucha paja entre el grano.

lunes, 9 de junio de 2008

Degradación personal

No sabía cómo titular esta entrada.

El sábado estuvimos Rosa y yo visitando a su tía en la residencia donde está interna porque la familia no puede hacerse cargo de forma adecuada de ella. Hace ya tres años que está allí y nuestro corazón se encoge cada vez que vamos a verla. Es más, se encoge cada vez que pensamos en ir a verla. Sufre Alzheimer. O tal vez sea demencia senil, complicada con niveles altos de azúcar y otros desarreglos funcionales lo que la ha llevado al estado en que se encuentra actualmente.

El caso es que está en su silla de ruedas, toda encogida, deformada por la postura incorrecta en la que está durante tantas horas al día, al no poder mantenerse por sí sola.

No sé si habéis estado en una residencia alguna vez. Las personas que aún están en pleno uso de sus facultades mentales y psicológicas puede que sólo sufran de soledad familiar, aunque allí pueden hacer amigos. Pero en la tercera planta, donde están los discapacitados mentales y físicos el ambiente es muy triste y deplorable. Lo es sin conocer a los internos. Un cuarto de hora allí es para ponerse a llorar. Veinticinco o treinta personas con la mirad perdida o gritando sus letanías o quejándose o dormitando encogidas en sus sillas un día tras otro es para volverse loco.

Los que hemos conocido a Elvira sentimos que el alma se nos rompe al verla así... allí. Lo único que queremos es que pase pronto su agonía.

Pensando en ella, he encontrado este cuento.

El tazón de madera

El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años.

Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.

La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un asunto difícil. Los guisantes caían de su cuchara al suelo y cuando intentaba tomar el vaso,derramaba la leche sobre el mantel.

El hijo y su esposa se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con el abuelo", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo".

Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer.

Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.

De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado solo.

Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo.Le preguntó dulcemente: "¿Qué estás haciendo?"

Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un tazón para tí y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos."

Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla.

Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.

Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia.

Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben. Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas. Seamos constructores sabios, y modelos a seguir. La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca cómo los hiciste sentir. He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.

miércoles, 21 de mayo de 2008

¿Por qué es tan importante la "Educación para la Ciudadanía"?


Está terminando el curso escolar 2007/08 y en el horizonte educativo se ve venir lo que algunos, los de derechas, los del PP, la jerarquía católica, los que tenían la hegemonía doctrinaria hasta ahora, califican como una asignatura "inventada que lesiona derechos y libertades".

En realidad, su temor es que los españoles lleguen a pensar por sí mismos, que lleguen a darse cuenta de que la moralidad no es feudo del cristianismo ni del catolicismo en exclusiva. Que los derechos asisten por igual a los heterosexuales y a los homosexuales. Que se trata, como la religión, de una opción personal, ni mejor ni peor que las otras opciones. Que la base para la convivencia es el respeto. Que las Administraciones de Justicia deben ser imparciales, ecuánimes y libres de dogmas ideológicos, salvo la libertad y el derecho.

Cuando en Educación hace falta una unidad de criterio entre las fuerzas políticas para que, mediante la estabilidad del Sistema, los ciudadanos reciban una educación eficaz y de calidad, los que durante décadas han adoctrinado a la sociedad acusan ahora, de una forma 100% demagógica, de asignatura adoctrinadora a la que nace con el objetivo de educar en valores ciudadanos, en derechos humanos, en conocimiento de las estructuras democráticas a los españoles y españolas.

Y puedo constatar, con mucha vergüenza ajena, los intentos de boicotear y de engañar a la población que realizan los diferentes gobiernos autónomos del partido Popular. En Madrid, suspenden los seminarios dirigidos a los profesores si no son de su ideología, para sustituirlos por verdaderos alegatos doctrinarios contra la asignatura.

En Valencia, se empeñan -como si fuesen niños de teta- en mostrar su enfado y su rechazo a la Ley, desvirtuando su categoría y tratando de impartirla en inglés. Una decisión propia de gente inmadura, que no medita sus actos, ya que no hay profesores capacitados para impartirla en ese idioma y se van a poner en evidencia y en pleitos judiciales.

En Andalucía, como no tienen el gobierno en sus manos, mueven ficha a través de los magistrados del Tribunal Supremo andaluz para dictar sentencias contra la "Educación para la Ciudadanía", en un intento de ilegalizar una Ley Orgánica.

Y, ¿por qué es tan importante la "Educación para la Ciudadanía"?

Pues porque es la base para una sociedad democrática y libre.

sábado, 19 de abril de 2008

Contaminación Educativa


He tardado un poco en encontrar un título apropiado para esta entrada. Lo que quiero expresar en ella tiene que ver con un fenómeno que, por ser cotidiano, nos parece normal.

Andamos muy preocupados con temas como el medioambiente, con el hecho de que construyan una planta de reciclaje de resíduos en un lugar inapropiado, con que vivamos en una sociedad excesivamente ruidosa, cuyo ritmo de consumo de energías no renovables no sólo no disminuye sino que aumenta aceleradamente.

Y yo hoy, sábado a las cuatro de la tarde, compruebo una vez más que nuestros hijos son bombardeados de forma impune por unos medios legales y cotidianos que van socavando el sistema de valores que, teóricamente, tratamos los padres de inculcar y hacer entender por ellos.

Me refiero a las series de dibujos animados que emiten cadenas de TV como Antena 3, Canal 9 y la Sexta, entre otras. Los Simpson, Padre de Familia, Shinchan, etc. Series pensadas en origen para ser visionadas por adultos, son emitidas en horarios infantiles y, en cambio, películas marcadamente infantiles como Monstruos, S.A, Shrek, Bichos, etc., son emitidas esta noche a partir de las 10.

Yo no sé lo que opináis vosotros, pero a mí me parece que hay un descontrol en esos medios de comunicación a la hora de cuidar su influencia sobre los más indefensos de nuestra sociedad: los niños y niñas. Entiendo que es labor de los padres ejercer de filtro que impida que las malas influencias incidan en ellos. Pero no todos los niños tienen la misma suerte. Y, al igual que exigimos que haya prevención sobre los riesgos que tienen nuestros hijos a la hora de jugar en un parque público, también deberíamos ser igual de críticos con los riesgos que sobre su integridad moral y cívica tienen ciertas programaciones en las distintas cadenas de TV.

Claro que, como siempre, la última palabra la tiene el consumidor.

domingo, 30 de marzo de 2008

Y yo... ¿quién soy yo?


Si nos fijamos, cuando tenemos una idea, un deseo o una necesidad que ocupa el primer plano en nuestra mente, no cesan de aparecer en nuestro entorno referencias a lo que nos preocupa.

Puede ser un libro que llega a nosotros sin esperarlo, una noticia en prensa o televisión, un amigo que nos dice lo que necesitamos escuchar...

A mí me ocurre con frecuencia. Siempre he encontrado respuestas a lo que ocupaba mi mente, si me sereno y permanezco atento a lo que pasa a mi alrededor. Y ahora, que quiero dar un sentido más profundo a mi vida, me llegan ideas y formas de conseguir que mis deseos se cumplan. Y me llegan en forma de documentales como "the Secret", o libros como "el monje que vendió su Ferrari", o escritos como el que he encontrado navegando en la Red.

Os lo transmito, porque seguro que a alguien le vendrá bien este alimento para el alma.

Tu lugar en el mundo

Nadie en el mundo va a darte
tu lugar si tú no lo ocupas primero.
Al que elige con firmeza su papel,
nadie le dicta el libreto
ni le señala cuando debe entrar o salir;
sólo tú eres el director, guionista
y protagonista de tu historia.

No importa tanto en realidad
si eres un actor secundario
en la obra de otros;
lo esencial es que seas
el actor principal en la tuya,
y también el redactor de tu libreto.

Es irrelevante el tiempo asignado a tu papel, siempre
será el necesario
para tu participación;
pero cuida de no equivocarte de escenario:
el tuyo es aquél
en el que se juega tu suerte.
No la de otro,
por apasionantes que puedan parecer
los libretos ajenos.

Esto tiene que ver
con la elección consciente
de tu libertad en todos los niveles,
que te llevará siempre a negarte
a la aceptación de ese papel
que muchos asumen para descansar de sus obligaciones:
que es el de víctima.

Indaga profundamente en tu interior
cuál es tu si-no, cuáles son tus talentos, cuáles los
lenguajes con los que ansías expresarte, y luego
actúa.

No te limites a una sola forma de expresión, emprende
la aventura
de descubrir de cuántos modos
puedes llegar a los demás con tu mensaje.

Cada conducta es una forma de manifestación; no te
limites al desempeño
de un único papel en tu vida.

Cambia, amplía tu experiencia,
pruébate en cosas nuevas,
ensaya algo distinto,
en tu trabajo, en tus pasatiempos,
en la forma de vincularte con los demás,
en el modo de amar a Los que amas.

No permitas que el miedo, los prejuicios,
la moda, la rutina o la presión de los demás, aplaquen
esa potencia creadora que habita en tu interior.

Exprésate y no te justifiques,
no expliques, no argumentes.

Actúa, porque por cada uno
que critica en voz alta,
existen diez hermanos silenciosos
que crecen con tu ejemplo
y a quienes tu coraje impulsa
a buscar en sí mismos
la fuerza que te anima.

Existe una verdad en ti,
debe ser revelada y transformada en acción. Esa verdad
se refiere a tu esencia
y a las características peculiares
que te identifican.


Tomado del sitio: "holistica2000.com.ar/pensamientosant"