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jueves, 25 de marzo de 2010

Con imágenes

Esta semana he recibido, por deferentes medios, informaciones e imágenes que me han hecho reflexionar.

Son muy distintos los temas, aunque todos tienen relación con la mala educación, con la falta de ella, o con la distorsión que nos ofrecen las modas sobre lo que es o no importante.

Por un lado, me ha gustado mucho un anuncio sobre la importancia de usar el cinturón de seguridad en los vehículos. Tal vez pensamos que ya todo el mundo los usa, que su uso es ya automático cuando subimos a cualquier vehículo, pero creo que las estadísticas todavía reflejan datos que indican que quedan muchas personas que consideran innecesario su uso, sobre todo en recorridos urbanos o de corta distancia.



Por otro lado, la proliferación de redes sociales y el uso indiscriminado por parte de los más jóvenes, hace que estas redes sean un medio idóneo para fomentar ideologías, modas y tendencias de consumo dirigidas por los grandes centros de poder mundial. Esa intimidad de la que tan celosos nos mostramos cuando se trata de, por ejemplo, permitir o dar nuestro permiso para colocar imágenes nuestras o de nuestros hijos en la web del Centro educativo, está expuesta a que sea vista y utilizada por todo el mundo a través de las redes sociales.



Por último, he leído en el diario INFORMACIÓN de Alicante, que ha habido dos casos de agresión en Institutos de Alicante. Una a un profesor, y otra a un agente de policía local. La violencia escolar es un reflejo de la violencia social. Nuestra sociedad es cada vez más violenta, o al menos eso es lo que parece. Podríamos decir que es más vehemente o que somos más sensibles a ella. El caso es que parece que se quiere, a través de las informaciones que sobre ella se dan, justificar medidas que, lejos de solucionar el problema, lo que harán será agravarlo. Elevar el rango del profesorado a "Autoridad pública" no creo que sea la solución, dado que el violento no deja de serlo por tener delante a una autoridad.



En el fondo, lo que habría que hacer es, ante todo, dejar de ser violentos los adultos, los padres, los profesores, la sociedad en general. Poner el énfasis en que los conflictos se solucionan mediante el diálogo y la escucha activa. Y es en las edades tempranas cuando es más efectivo y eficaz enseñar las técnicas de negociación y mediación en los conflictos.

lunes, 14 de abril de 2008

Violencia e inteligencia


¿Saben? No tengo ganas de polemizar. Hay muchos temas, muchas causas por las que podría hoy, aquí, entrar en conflicto con casi todo el mundo.

Éste es un blog, una bitácora (como gusta de llamarla mi amigo Basseta), que dedico al mundo de la Educación. Algunas veces me paro a meditar si debería introducir los temas de más conflicto que en estos momentos se ciernen sobre el mundo educativo en la Comunidad Valenciana, o en España. No son cualquier cosa, no. Unos, como las infraestructuras --barracones, falta de Colegios y guarderías, instalaciones deportivas escolares exiguas, falta de profesionales de todo tipo-- son tan evidentes y tan antiguas que casi nos hemos acostumbrado a ellas. Las infraestructuras son responsabilidad de los Gobiernos de turno. Mucha gente disfruta sentada en su casa delante del ordenador leyendo blogs, o noticias de medios oficiales, en los que se denuncia o se comenta, de forma más o menos sesgada, la situación de esas condiciones físicas y dotacionales en las que se encuentra la Educación española, indignándose y dando su opinión, sin pretender realmente averiguar cuál es la situación real.

Junto a las deficiencias en las infraestructuras, en los edificios y en las dotaciones de personal, van apareciendo conflictos en cuestión laboral que agravan, si cabe, la cada vez más deficiente calidad de la Enseñanza, y por tanto de la Educación, de nuestro país. Que si jornada contínua, que si jornada partida. Venta de motos.

Por si fuera poco, los que son garantes de la estabilidad del Sistema, los políticos, (y también los Jerarcas Romanos) se dedican a utilizar a la Educación, y por lo tanto a sus directos beneficiarios, los alumnos (niños y niñas) como arma arrojadiza con la que pretenden trabar los radios de las ruedas del carro del oponente. Con argumentos de cartón con apariencia de auténticos, enfrentan a la sociedad con el ánimo de que sea ella la que se coma a su contrincante.

En estos meses, estoy impartiendo en muchas Asociaciones de Padres, (APAs) charlas sobre Prevención de la Violencia. En ellas, explico que violencia, en los seres humanos, casi siempre es igual a agresión. O sea, intención de hacer daño.

Y que agresiones hay de muchos tipos. La peor, la emocional o psicológica. Y la hay por acción y por omisión.

Lo que están haciendo la Administración y los Sindicatos con los Alumnos y sus familias es pura agresión. La pena es que, con lo listos que demuestran ser, no son inteligentes.

Y me doy cuenta en esas charlas con las madres y los pocos padres que asisten (¿por qué asisten tan pocos padres?), que lo que realmente nos preocupa a las familias es cómo, de qué manera motivamos a nuestros hijos, les hacemos ver que la vida tiene aparejado mucho esfuerzo, que lo que se ve en la televisión no es siempre verdad, que ser deshonesto, egoísta, descortés no lleva al bienestar ni a la felicidad.

Sin darnos cuenta, la sociedad ha cambiado hacia un consumismo exacerbado que ha relegado a un tercer plano la estabilidad emocional a través su equilibrio, sustituyéndolo por la "felicidad" que otorga poseer lo último en moda, tecnología, automoción o vivienda. Damos por verdadero lo falso y lo falso por verdadero.

Los inteligentes saben que con mentiras y malas artes no se llega muy lejos.

¡Menos mal que no quiero polemizar!

domingo, 2 de marzo de 2008

Acoso y Violencia Escolar


Estos días pasados, desde la Federación de APAs de Alicante, hemos iniciado de forma decidida una actividad destinada a los padres y madres de alumnos, encaminada a la concienciación y educación en la convivencia para prevenir la violencia escolar y el acoso.

Esta actividad se concreta en la impartición de charlas diseñadas en colaboración con la Fundació per a la Qualitat de l'Educació, en base a las conclusiones de los estudios realizados por el Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia.

Desde al FAPA nos empeñamos en transmitir el mensaje de que la violencia en el ambiente escolar es la menos abundante, donde menos casos se registran. Y nos basamos en los informes emitidos por el Defensor del Pueblo que así lo ponen de manifiesto.

En estas charlas decimos que la violencia no sólo es de naturaleza física, sino que también la hay sexual, económica y emocional. Y también llegamos a la conclusión de que la violencia en el entorno escolar no es más que el reflejo de la violencia en los demás ámbitos de desarrollo de la sociedad.

Y no sólo la física es la importante. La violencia emocional, las palabras, los gestos, las omisiones, los desprecios, duelen tanto o más que los golpes.

Y también llegamos a la conclusión de que sólo con una adecuada educación se puede luchar contra la proliferación de la violencia. Y que es responsabilidad de los padres, en primer lugar, el proporcionar esa educación para la convivencia -basada en el respeto y en los valores tradicionales- a sus hijos desde el mismo momento en que nacen.

Pero la cosa no acaba ahí. El Colegio tiene mucho que hacer para continuar esa labor educativa que nace en la familia, labor cada día más difícil y complicada dada la presión que ejerce el sistema social y económico en el que nos desenvolvemos. Los maestros y profesores necesitan una formación mucho más amplia y profunda en campos como habilidades sociales y psicología infantil, para facilitarles la labor a la hora de gestionar y motivar a grupos tan heterogéneos como los que actualmente conforman las aulas. También necesitan recuperar el grado de autoridad que les corresponde para poder ser mentores de sus alumnos. Y esa autoridad no se la pueden dar las leyes. La autoridad, en un sistema democrático, se gana con el respeto. La autoridad basada en el miedo no es autoridad, sino autoritarismo. De todas formas, los padres tienen la responsabilidad de educar a sus hijos en el respeto a los adultos, no en la obediencia, sino en el respeto. Se puede discrepar, pero con el debido respeto.

Luego está el papel de los medios de comunicación, sobre todo la televisión, medios que influyen tanto y que resultan muchas veces difíciles de controlar. Ciertas programaciones con apariencia de infantiles, como las series de dibujos "Padre de familia", "Shin-chan", "Los Simpson", "South Park", no son aptos para niños y, algunos, ni siquera para jóvenes, dado el nivel de violencia verbal y física gratuita que no sólo muestran sino que ponderan de forma "graciosa". Y los horarios. ¿Por qué algunas cadenas programan los fines de semana películas infantiles a partir de las 10 de la noche?

También en las charlas vemos que los niños hacen lo que ven hacer a los adultos. Principalmente a sus padres, pero también al resto de la sociedad, les compete la responsabilidad de educar con el ejemplo. No es coherente que nos quejemos de la creciente violencia, y malos hábitos, si nosotros mismos mantenemos esas actitudes.

Todos somos educadores, en mayor o menor grado, y somos, por tanto, responsables de la dirección que tome nuestra sociedad.

No todo lo van a arreglar los políticos.

jueves, 7 de febrero de 2008

Violencia escolar


Oimos mucho este término últimamente. Y a todos nos parece algo sintomático. Casi siempre refleja el grado de estabilidad o de serenidad de quien la ejerce.

Una de las definiciones de "violento" es: "brusco, muy fuerte o intenso."

Episodios violentos podemos ver en todos los entornos, desde los naturales, hasta los sociales. Hablamos de una violenta tormenta, o de una violenta explosión, etc. El concepto de violencia viene siempre unido a la certeza o posibilidad de causar daño.

En las personas, la violencia adquiere tintes especiales ya que en demasiadas ocasiones la violencia va unida a la "agresividad". Agresividad es: "Tendencia a atacar o actuar con provocación y violencia." La agresividad lleva implícita intencionalidad. Esto es peor: ejercer fuerza e ímpetu para hacer daño.

Quien actúa así, lo hace porque no es capaz de conseguir lo que desea por otros medios. Y además demuestra una falta total de empatía, una gran dificultad para expresar sentimientos y emociones y de detectarlas en los demás.


Estas habilidades sociales son aprendidas y reforzadas durante el período educativo, es decir, desde que nacemos hasta los primeros años de adultos. El ser humano está capacitado para aprender a cuaquier edad, pero es evidente que es más facil aprender durante los primeros años, y que lo aprendido en esa edad es muy difícil modificarlo.

Y es responsabilidad de la familia educar y formar a sus hijos en los valores y habilidades que le ayuden a relacionarse con el resto de la sociedad en base al respeto. Empezando por el respeto a sí mismo.

En el modelo social que estamos construyendo, resulta complicado que las familias ejerzan este papel educador de una forma eficaz. El papel de los progenitores ya no es el adecuado, en muchos casos, para estar con los hijos la mayor parte del tiempo necesario para ser sus referentes. Este papel lo asumen, quieran o no, para bien o para mal, otras personas que, en principio no tienen conciencia de estar representándolo. Los abuelos, otros familiares, las niñeras, las guarderías, los Colegios, etc., muy pocas veces están preparados para "educar" a los niños, y los que lo están no siempre proporcionan el cariño y afecto que les proporcionan sus padres.

Es un problema que solucionaremos con el tiempo, estoy seguro. En cuanto seamos conscientes de su realidad y sus consecuencias. Hará falta que seamos capaces de conciliar la vida laboral y la familiar y que las instituciones dedicadas al cuidado de los niños estén debidamente preparadas con los medios humanos idóneos.


Un niño violento es un niño frustrado, que expresa su deseo de ser respetado de la peor forma. Y sus víctimas también demuestran tener dificultades para evitar y no consentir esa situación. Y el entorno, los demás niños y adultos que presencian los hechos, están igualmente carentes de empatía y sentido de justicia.

El niño que comprueba que con la violencia consigue sus propósitos, reitera sus agresiones, convirtiendo la violencia en acoso escolar o "bulling."

Es necesario prestar mucha atención a los cambios de actitud de nuestros hijos con referencia a la escuela para detectar a tiempo el acoso escolar. Afortunadamente, no es tan frecuente como quieren hacernos ver los medios de comunicación, pero es mejor prevenir con una educación adecuada y con un nivel muy alto de comunicación con los hijos y con el Centro escolar.